LA CRÓNICA

Huesca, tres; Córdoba, nada

El conjunto blanquiverde registra su primera derrota del curso en El Alcoraz

Juli se lamenta en el partido de Huesca
Juli se lamenta en el partido de Huesca - ABC
A. D. JIMÉNEZ - @abccordoba Córdoba - Actualizado: Guardado en:

El Huesca dejó al Córdoba a puerta cerrada. Más que nada, porque Sergio Herrera, el meta de los azulgrana, no tuvo trabajo en el partido saldado con victoria azulgrana por un contundente 3-0 en el marcador.

Sin duda, algo preocupante. Primero, porque el equipo blanquiverde sigue sin responder en la Liga, donde salvó dos partidos en el alargue y se encontró a un Tenerife blandito en el arranque (ésta es su primera derrota); segundo, porque el Huesca, que no es un virtuoso del fútbol de ataque, le ha terminado goleando esta tarde; y tercero, porque ahora viene lo peor con citas ante equipos llamados a estar arriba. Por lo tanto, la prueba de madurez del proyecto va a llegar de manera prematura. En sí, toda una paradoja como que el club gaste en 22 jugadores más que lo que ingresó por la venta de dos. Pero, eso sí, el objetivo es el ascenso y los «postureos» dignos de un grande.

En todo caso, quedan semanas para enmendar el desastre de El Alcoraz, que podría haber sido peor de no ser por las ayuditas de Biel Rivas o Pulido Santana. Además, Oltra hace algo más de una semana apelaba al trabajo. Ése que hace a puerta cerrada, en la intimidad, pero que, de momento, también es otro homenaje al nihilismo.

De hecho, eso ha sido el Córdoba hoy en Huesca. Nada. A los cinco minutos perdía después de que David Ferreiro le ganara a Antoñito en un remate al primer palo tras centro de Nagore. Es decir, tenía tiempo de sobra para mejorar, pero sucedió nada. El juego fue espeso, lento, torpe. Y eso daba alas a un adversario acostumbrado a hacerse el fuerte y poco más.

Porque el Córdoba sólo fue lo que Donoso había intentado. Algún centro en juego o a balón parado, pero casi sin encontrar rematador. Tal vez, un testarazo de Rodri podría considerarse como ocasión, pero poco más. Marchando a su ritmo, el Huesca tuvo algo más. Urko Vera pidió un penalti de Deivid y a nada del descanso Samu Sáiz atinó con la portería de Kieszek. ¿Pudo hacer más? El caso es que ya se tiene añoranza de Razak.

Con la segunda parte en curso, lo único que había cambiado era la dirección de los ataques de uno y otro equipo. Y que Oltra había optado por dar la alternativa a Bergdich u otorgar más minutos a Piovaccari, pero como si nada. El Huesca estaba feliz sobre el verde y el Córdoba, desesperado.

Prueba de ello es que acumuló tarjetas al final. Por cierto, que Caballero entró a falta de 10 minutos cuando daba la sensación de que nada iba a cambiar. De hecho, sólo se podría reseñar un desviado tiro de Donoso como ocasión. Por su parte, el Huesca olió la sangre y hasta fue a por el tercero. Le anularon uno a Urko Vera y también estrelló un balón en la madera, pero al final sí marcó Aguilera en un remate de cabeza muy suave. Nuevamente, Kieszek en interrogantes. ¿Tomará Oltra las medidas con las que amenazó tras el partido del Lugo? Por lo pronto, seguirá a puerta cerrada, como lo que ha hecho hoy en Huesca.

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