OSCAR 2019Ciudades que sirvieron de plató para películas de cine

Una ruta de cine, como aperitivo de la ceremonia de entrega de los premios Óscar de este domingo

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El domingo 24 de febrero se celebra la 91 edición de los Óscar. La gran cita del cine premiará las cintas del último año con Bohemian Rhapsody, Roma o Green Book entre las favoritas. Año tras año se suceden los galardones que dejan en el recuerdo películas que han hecho reír, llorar, soñar y viajar al espectador, porque ¿quién no ha visitado París mil veces a través de la gran pantalla? ¿O Londres? ¿O el Desierto de Arabia? ¿O las selvas más enigmáticas del planeta? La agencia online Rumbo.es hace un recorrido por los mejores destinos cinematográficos para visitar en cualquier época del año.

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  1. Punta Cana: de la travesía pirata a la guerra

    Quién iba a pensar que su entorno paradisíaco fuese testigo de enfrentamientos piratas y hasta combates de la Guerra de Vietnam. En el cine todo es posible. Isla Sanoa es uno de los rincones del mundo por donde navegó el excéntrico Jack Sparrow durante su travesía en «Piratas del Caribe» (2003), nominada a seis Óscar. Lo curioso es que esta isla, hace ya muchos años, fue escenario de combates entre verdaderos piratas caribeños que buscaban conquistar tesoros y tierras. Y, por si fuera poco, esta zona cuenta con una geografía tan rica que, a tan solo pocos kilómetros, tuvo lugar, de forma ficticia, la Guerra de Vietnam. Francis Ford Coppola escogió el Río Chavón, un entorno más selvático, para relatar parte de la tragedia de «Apocalipsis Now» (1979), reconocida con dos estatuillas. Afortunadamente, esta zona es bastante pacífica y es un lugar para unas vacaciones de ensueño.

  2. París: el despertar de la pasión

    La ciudad de la luz, el amor y el cine. París es un museo al aire libre que sirve de plató para cualquier historia… hasta de una rata cocinera. Si bien es cierto que «Ratatouille» (2007) es una película que no fue rodada como tal en las calles de París por ser de animación –de hecho, se llevó el Óscar en esta categoría— sí que sabe captar la esencia de la capital francesa desde un lugar especial: los fogones. Decenas de restaurantes y chefs han ganado premios por sus exquisitos platos preparados con el mismo arte del «showcooking» que domina la adorada rata Remy. Para los más enamorados, está «Moulin Rouge» (2001), la historia de amor ganadora de dos Óscar que encandiló los corazones de medio mundo con el inolvidable beso entre Nicole Kidman y Ewan McGregor. Un cabaret que hoy despierta encanto pero que, a comienzos del siglo XX, fue descrito por el escritor ruso Andréi Bely como la «taberna del infierno», donde los licores eran servidos por el «mismísimo diablo». Sin duda, un lugar que desata pasiones.

  3. Mallorca: el escenario ideal para todo

    «Mallorca tiene una belleza muy fácil de aprovechar». Así describió a esta isla Luis García Berlanga, director de la obra maestra del cine español «El Verdugo» (1963). La orden de ejecución llega de Palma de Mallorca, convirtiéndose en protagonista del momento. Sus bellezas naturales, el sol resplandeciente casi todo el año y la particular alegría de su gente cautivaron a los ojos del cineasta. Además, ha sido capaz de seducir a un profesor universitario en «La isla del holandés» (2000) que, a pesar de haber sido deportado a este lugar, quedó atrapado por la magia de sus cuevas y los secretos que se esconden tras este enclave del Mediterráneo.

  4. Nueva York: la ciudad de lo inverosímil

    Si hay algo que ha demostrado el cine es que en Nueva York puede pasar de todo. Hasta lo menos sospechado. Desde ser el epicentro del apocalipsis del mundo, ser atacada por extraterrestres, ver cómo un gorila trepa sus rascacielos hasta ver correr fantasmas por sus calles, como ocurre en «Los Cazafantasmas» (1984). Si hay un parque de bomberos que es famoso en el mundo es el del número 14 de North Moor Street. De ahí no sale el «ectomóvil» ni se escucha la marchosa canción de Ray Parker ni, mucho menos, se puede ver al atrevido fantasma pegajoso Slimer, pero los fans lo visitan para sentir la magia de una película que marcó un hito. Y si es de magia y encanto, sin duda, es la que transmite «Desayuno con diamantes» (1961), galardonada con dos Óscar. Miles de personas sueñan con ser Audrey Hepburn esperando a su George Peppard frente a Tiffany & Co. en la Quinta Avenida. Y si es por lugares diferentes para citas, no puede faltar la New York Public Library, donde Holly y Paul tuvieron un par de encuentros fuera de lo común. Pero el recorrido de esta ciudad debe ser sí o sí, por lo menos una vez, en un «cab», esos coches amarillos protagonistas de «Taxi Driver» (1976). La idea es que no sigas el ejemplo de Robert De Niro -quien se adentró en el lado turbio de la ciudad de la mano de Martin Scorsese- y vivas la ciudad desde una perspectiva alegre y cultural.

  5. Dubái: el desierto (no tan) desconocido

    Hollywood se ha encargado de mostrarnos el desierto de una forma que nunca nos imaginamos. Quien no lo crea, que le pregunte a Tom Cruise, quien sobrevivió intacto a una tormenta de arena en «Misión Imposible: Protocolo Fantasma» (2011), tras haber trepado por uno de los espectaculares rascacielos de Dubái. Pero los humanos no han sido los únicos en tener afrontar las dificultades del desierto. Los droides de «Star Wars: Episodio VII - El despertar de la Fuerza» (2015) saben lo que supone sobrevivir a batallas épicas en este tipo de contextos únicos en el planeta. Pese a lo que diga Hollywood, hoy por hoy, Dubái y todo su entorno despiertan fascinación en los turistas por su contraste entre la modernidad más absoluta y su cultura ancestral.

  6. Tenerife: el gran plató por descubrir

    En Tenerife los coches van y vienen a toda velocidad. La adrenalina está a punto de llegar a sus límites máximos. Así es «A todo gas 6» (2013), esa película que eleva a mil los sentidos. La trama se desarrolla en Sudamérica, pero lo que no muchos saben es que algunas de esas escenas fascinantes de Vin Diesel y Paul Walker fueron rodadas en Canarias, en lugares como Garachico, Icod de Los Vinos, San Juan de la Rambla, Buenavista del Norte y Guía de Isora. Por eso no es de extrañar que más de un «friki» de la saga visite Tenerife para vivir, aunque sea por unos minutos, la emoción de las carreras más míticas del cine. Lo mejor de todo es que cada vez más directores están mirando a las islas para desarrollar alguna historia.

  7. Las Palmas: donde es posible el amor

    Finca de Osorio, lugar donde se rodó «Palmeras en la nieve»
    Finca de Osorio, lugar donde se rodó «Palmeras en la nieve»

    ¿Quién no ha vivido alguna vez una historia de amor imposible? Las Palmas de Gran Canarias fue testigo de una de las más conmovedores: la de Kilian y Bisila, en «Palmeras en la nieve» (2015), una de las reinas de los Goya con dos estatuillas. La historia se desarrolló en el Parque Rural de Doramas, en el municipio de Teror. Allí se encuentra la famosa Finca de Osorio donde se recreó una plantación de cacao de Guinea Ecuatorial, además se plantaron más de 400 palmeras y 9 edificaciones, construyendo un paraje natural único en la isla. Además, la finca puede visitarse y los fans del libro y la película pueden revivir esta idílica historia de amor. Para los que quieren más, los habitantes de Arucas, Gáldar, Guía y Telde están abiertos a mostrar las bellezas de estas ciudades y los rincones que sirvieron de plató.

  8. Marrakech: entre el misticismo y el misterio

    Alfred Hitchcock tenía una visión muy especial para escoger los escenarios de sus historias. Nunca se equivocó y con Marrakech acertó. La plaza Yamaa el Fna fue testigo de una de las escenas entre Doris Day y James Stewart en «El hombre que sabía demasiado» (1956). Rodeados de mercaderes, productos típicos del lugar y el color tan característico de Marruecos, el director construyó el retrato perfecto en cada una de las estudiadas tomas de este film. Los verdaderos fans del maestro del terror (y del buen gusto) tampoco deben perder la oportunidad de visitar La Mamounia, un majestuoso hotel de cinco estrellas, construido en una finca real del siglo XII.

  9. La Habana: el refugio de los Transformers

    Que los «autobots» tomen La Habana ya no es sorpresa para nadie. La capital cubana se ha convertido en los últimos años en uno de los platós favoritos de los directores estadounidenses. Michael Bay escogió esta pintoresca ciudad para «Transformes 5» (2017), apenas pocas semanas después de que sus calles sirvieran de pistas de carreras para «A todo gas 8» (2017). La Habana fue refugio de un ex agente fugitivo (en la cinta, claro está) a quien se le ve caminando frente uno de los míticos murales del Che Guevara y sus edificios coloniales. Y eso no es todo: los mismísimos Transformers pisaron la pintoresca ciudad. Pero que nadie se alarme, no destrozaron su precioso patrimonio. Bay solo usó las tomas de la ciudad para mostrar cómo los robots se han integrado en la tierra.

  10. Ámsterdam: lugar de amigos y grandes planes

    La Ámsterdam de Van Gogh ha sido testigo de infinidad de historias. La de dos eternos amigos unidos a través de un perro, como pasó en «Truman» (2015), de Cesc Gay, una de las películas hispano-argentinas más galardonadas (5 Goyas y otros muchos reconocimientos). En la cinta es posible ver a Ricardo Darín y Javier Cámara pasear frente a las características viviendas y canales del centro de la ciudad, rodeado de ese ambiente cosmopolita. También esas calles fueron testigo de los grandes planes (mejor dicho: golpes) que prepararon los ladrones más divertidos y sofisticados del cine en «Ocean's Twelve» (2004). La banda se apoderó de la ciudad y estuvo tramando sus golpes en lugares como Amsterdam Centraal, Pulitzer Amsterdam Hotel, Staalstraat Bridge, el famosísimo Dampkring coffeeshop, Handboogstraat y Heiligeweg sreet. Todos dignos de recorrer en cualquier viaje.

  11. Granada: enclave de la última cruzada

    Quien vaya a Granada no solo disfrutará de una visita a la Alhambra sino que recorrerá lugares que seguramente le sean conocidos por cintas como «Indiana Jones y la última cruzada» (1989). La Sierra de la Alfaguara y la estación de tren de Guadix fue uno de los lugares que Steven Spielberg escogió para su rodar esta icónica cinta de aventuras. Pero no como Granada, ya que el reconocido director decidió convertirla de un día para otro en la ciudad turca de Iskenderun. Allí se puede ver al doctor Marcus Brody, gran amigo de Indy, caminando en medio de decenas de personas y viviendo una de las escenas más entretenidas de esta película ganadora de un Óscar. Todavía sus habitantes recuerdan ese momento y lo recrean para deleite de los visitantes.