Expedición Polar Raid al lago Baikal - POLAR RAID

Vídeo: qué pasa al lanzar agua hirviendo al aire a 33º bajo cero

Un grupo de turistas españoles de la expedición Polar Raid prueba en Siberia el efecto Mpemba: el agua se convierte al instante en cristales de hielo

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El vídeo que encabeza estas línes no es una superproducción. Ni un documental de La 2. Es, eso sí, el testimonio real de un pequeño grupo de turistas españoles participantes en la expedición Polar Raid en Ulan-Udé, capital de la Rapública de Buryatia (Rusia), en la orilla E del lado Baikal, a 33 grados bajo cero. Ese grupo puso agua a hervir para comprobar un curioso fenómeno físico denominado el efecto Mpemba (en honor a su descubridor) que describe cómo el agua caliente se congela antes que el agua fría bajo ciertas circunstancias. El grupo español calentó agua en un recipiente y, al echarla al aire, inmediatamente cayeron al suelo pequeños cristales de hielo.

José María Jayme, director del proyecto Polar Raid Universitario, tiene una amplia experiencia en los territorios más fríos del planeta. Y, de hecho, este teniente coronel de Infantería en la reserva, diplomado para el Mando de Unidades de Montaña, se siente más cómodo en el territorio hostil del hielo que al abrigo de las grandes ciudades o de algunos paisajes cálidos. Cada año organiza varios viajes a Laponia, Islandia o Siberia en los que participan estudiantes universitarios en busca de una experiencia única. En su condición de experto, le preguntamos sobre el Baikal y sobre el frío extremo.

¿Cómo se puede hacer turismo a -33º? ¿Qué sensaciones experimenta el cuerpo?

El cielo estrellado sobre el Baikal, en invierno
El cielo estrellado sobre el Baikal, en invierno- POLAR RAID

Realmente a 30 grados bajo cero, sin una preparación y un vestuario y equipo específico, una persona «normal» tendría problemas de congelaciones e hipotermia en pocos minutos. La sensación, a esa temperatura, depende también de otros factores como la humedad relativa (cuanta mayor humedad, mucha peor sensación térmica) y, sobre todo, del viento, que pueden endurecer drásticamente la sensación de frío hasta hacerla insoportable. El principal «aviso» del organismo cuando la temperatura es muy baja -puede ocurrir incluso con pocos grados bajo cero-, comienza con dolor más o menos intenso en nariz y orejas, pero sobre todo en dedos de manos y pies. De no solucionarlo, podría llegarse a la congelación de extremidades y la aplicación posterior de diversos grados de amputación. Y en el peor de los casos, si la temperatura corporal desciende por debajo de los 35,5 º C, una hipotermia irreversible y la muerte.

¿Qué ropa y qué me medidas de seguridad hay que tomar en esas circunstancias?

Para combatir el frío cuando se realizan actividades al aire libre, lo aconsejable sería utilizar prendas adecuadas -suelen ser «técnicas» y no precisamente baratas-, y disponer de varias capas, pasando luego a otras, hasta tres o cuatro más, cuya función es mantener el calor corporal, siendo la última la más importante, pues debe evitar que penetre el viento o la nieve y al mismo tiempo dejar transpirar para que el sudor no se congele. Por supuesto, unas buenas botas son imprescindibles en estas condiciones. Deben ser dobles, es decir, con botín interior independiente y de alta calidad, debiendo garantizar «confort» al menos hasta 25º bajo cero (lo cual no quiere decir que no se pase frío, pero sin mayores consecuencias). Los nativos de zonas muy frías suelen utilizar prendas confeccionadas con pieles de animales autóctonos: renos, zorros, lobos, odos, focas, yaks... Las botas de piel de reno parecen ser las más adecuadas.

Como norma, ninguna empresa de turismo activo organiza actividades si la temperatura exterior ronda los 25º bajo cero. Por supuesto, como norma de seguridad, las actividades a temperaturas de 30º bajo cero o más, deben reducirse a una o dos horas máximo, y se deben tener previstos refugios (pueden valer tiendas de alta montaña) o lugares calefactados: cabañas, vehículos con calefacción, áreas de servicio o locales en pueblos y ciudades.

¿Cómo es el lago Baikal? ¿Qué lo hace tan atractivo como para viajar en invierno y soportar ese frío?

El Baikal, cuya formación se estima en unos 25 millones de años, es en términos geológicos el más antiguo y profundo del mundo. Además, con 636 km de largo, una media de 80 km de ancho y 1,6 km de profundidad máxima, es el mayor de toda Asia y se estima que contiene el 20% del agua dulce en estado líquido de todo el planeta. Declarado en 1996 patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, podría considerarse una de las principales joyas de la naturaleza. Se encuentra en la zona sur de la Siberia rusa, muy cerca de la frontera con Mongolia (al Sur), totalmente rodeado por montañas. En él se encuentran unas 20 islas pequeñas. La más grande es la de Oljón, que con sus 72 km de largo es la tercera isla lacustre mayor del mundo.

Cualquier época es buena para contemplar esta maravilla de la naturaleza, pero es en invierno cuando, al congelarse su superficie, su magia es especial. Es imposible abarcar con la vista esa inmensa llanura blanca de la que, aquí y allá, sobresalen pequeñas formaciones y cristales de hielo vivo y traslúcido que reflejan todos los colores del arco iris.

La visita a la isla de Oljón es obligada, pues se trata de un lugar sagrado para los chamanes y los budistas. Durante los siglos VI al X constituyó el centro de la cultura Kurumchínskaya. También los budistas consideran como lugar sagrado la Shamanka, una enorme roca que emerge a orillas de la isla, junto a la que se erigen 13 preciosos tótems, con sus clásicas cintas de oración que ondean al viento

¿Qué se ve en el vídeo que encabeza estas líneas? ¿Dónde se grabó?

Se trata de un curioso fenómeno físico, denominado el efecto Mpemba (en honor a su descubridor) y que describe como -en el proceso de congelación del agua- el agua caliente se congela antes que el agua fría bajo ciertas circunstancias. El vídeo se grabó en Ulan-Udé, capital de la Rapública de Buryatia (Rusia), en la orilla E del lado Baikal, siendo la temperatura exterior de 34 grados bajo cero. Se calentó agua en un recipiente y al echarla al aire, inmediatamente cayeron al suelo pequeños cristales de hielo, mientras otra parte parecía transformarse en vapor.

¿A qué sitios viaja con las expediciones Polar Raid? ¿El Baikal es el lugar más extremo?

Expedición Polar Raid, en el Baikal
Expedición Polar Raid, en el Baikal

El Proyecto «Polar Raid Universitario» tiene como principal objetivo mostrar la realidad medioambiental y cultural de las regiones polares y subpolares del planeta a través una serie de viajes de aventura dirigidos principalmente a la comunidad universitaria. Para participar, lo ideal es formar equipos de cuatro personas, que de esta manera tendrán más autonomía entre etapas, pero en cualquier caso nosotros proponemos, a los que lo deseen, integrarse en otros equipos que no estén completos, previo acuerdo de todos los participantes, para ir cuatro en un vehículo compartiendo gastos. Siempre buscamos perfiles similares de participantes. No es imprescindible ser universitario, también pueden inscribirse antiguos alumnos, docentes, profesores, investigadores o simplemente personas interesadas en las regiones polares y subpolares. Los «Polar» disponibles actualmente son Laponia, Islandia, Siberia (Lago Baikal), Patagonia-Tierra de Fuego y Hokkaido (isla N de Japón). Pero tal vez, la característica principal es que nosotros concedemos cierta «autonomía» a los equipos, de manera que a lo largo de cada etapa pueden parar donde quieran y realizar las visitas o actividades que estimen oportunas, y participar, por supuesto, en las actividades comunes previstas: recorridos, trekings, ascensiones... El más «extremo» puede ser el de Siberia, pero quizá por ello, también uno de los más atractivos para espíritus inquietos.

De los creadores de Polar Raid ahora llega La Vuelta a Europa, también para estudiantes. ¿En qué consistirá este viaje?

Es una propuesta dirigida principalmente a estudiantes de último curso de Bachillerato que hayan terminado sus estudios, así como universitarios, antiguos alumnos, docentes, familias... que deseen participar en esta aventura, cuya finalidad sería dar a conocer la diversidad cultural, favorecer el intercambio y despertar el interés por la riqueza histórica, paisajjistica y cultural de los países de la UE. Además, se incorporarán diversas actividades en la naturaleza, recreativas y deportivas. Se celebra cada año en verano (este año, del 13 al 31 de julio), y se recorren unos 5.000 km en equipos. Se atraviesan más de una docena de países de la UE, visitando 10 capitales. Creemos que es una propuesta diferente y atractiva para el tradicional viaje de fin de curso al acabar el Bachillerato.