Paisaje cultural del Risco Caído, con la luz como elemento esencial
Paisaje cultural del Risco Caído, con la luz como elemento esencial - Patronato de Turismo de Gran Canaria

El último Patrimonio de la Humanidad en España que pocos turistas conocen

El paisaje cultural del Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria nos lleva a un templo troglodita con una estrecha relación con las estrellas

Actualizado:

En plural, como el paisaje cultural del Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montañas de Gran Canaria, la isla de Gran Canaria está ya más cerca del cielo. Ha entrado por la puerta grande a formar parte de los primeros bienes con carácter astronómico y religioso inscritos por la lista del Patrimonio de la Humanidad declarada por la Unesco.

Ciencia y el carácter sagrado de la espiritualidad se dan cita en la zona de cumbres que, en el centro insular, se levanta alrededor de la extraordinaria caldera de Tejeda. En sus soledades volcánicas se han hallado los más valiosos vestigios conservados hasta nuestros días de los bereberes o amaziges, primeros habitantes grancanarios.

Nos remontamos al tiempo en que las montañas eran sagradas y la sociedad era diversa y de una gran complejidad, incluso estando aislada de la influencia de otras culturas durante 2.000 años. Un pueblo de origen norteafricano que supo trabajar la roca de toba volcánica para crear estables viviendas trogloditas, construir fortificaciones de centenares de silos para guardar las semillas y frutos, además de bancales y corrales de piedra seca. Pero sobre todo desarrolló una profunda espiritualidad basada en los conocimientos astronómicos.

Viviendas trogloditas en las montañas sagradas
Viviendas trogloditas en las montañas sagradas - Patronato de Turismo de Gran Canaria

Una visión que unificaba las conexiones del cielo y la tierra, donde las montañas eran sagradas por su proximidad a los astros. Consideradas divinidades las adoraban instalando en ellas, en parajes naturales o excavando la roca, sus templos sagrados o almoragenes como el de Risco Caído.

Escondida en lo más recóndito de los farallones, es una cúpula tallada para que el sol y la luna penetraran en su parábola. Fue excavada con cinco metros de altura sin utilizar herramientas metálicas abriendo sus oquedades hacia la incidencia precisa de la luz de los astros. Señalaban momentos celestes únicos que motivaban rituales o indicaban el calendario anual.

En el Risco Caído, los amaziges desarrollaron su templo con mayor conocimiento constructivo en conjunción con el cielo. Es un recinto a modo de calendario donde manejaban conceptos tan complejos como los equinoccios y el solsticio de verano. Marcados con la entrada de la primera luz del amanecer. La luz de la luna señalaba sin embargo el comienzo del equinoccio del otoño a partir de que los días comenzaban a contarse para saber exactamente de la llegada de la primavera y con ello del momento de trabajar la tierra o de la trashumancia.

Lo más sorpresivo del templo sagrado es cómo, a lo largo del año, acoge el movimiento de la luz del sol y la luna llena. A medida que pasaban los días, los rayos iban iluminando sucesivamente y de forma precisa hornacinas y grabados de triángulos invertidos con su recorrido de luz por las paredes.

Estamos en el lugar del mundo donde hay una mayor densidad de este representativo grabado triangular, solo comparable a los que existen en el valle del Mahanadi, en la India, o en la garganta de Carnarvon, en Australia. Para visitarlo ha abierto sus puertas el Centro de Interpretación de las Montañas Sagradas de Gran Canaria en la localidad de Artenara. A finales de año se podrá visitar la reconstrucción del Risco Caído, ya que el original, por razones de preservación, permanece cerrado al público.

La Fortaleza

El gran templo indígena que fue La Fortaleza lo convierte en uno de los yacimientos más importantes de Gran Canaria. Hay que ascender para recorrer este lugar de arqueología viva, ya que sigue ofreciendo nuevos hallazgos continuamente. En lo más alto del camino quedan los grabados antropomorfos, destacando aquellos de las mujeres sacerdotisas o maguadas (en la foto). En internet: www.lafortaleza.es

Para completar la ruta

El pueblo de las casas cueva, Artenara. Hasta ahora, a Artenara se le conocía como el pueblo de las casas-cueva, por su gran concentración de viviendas dentro de la roca. Si visitas el museo etnográfico Casas Cueva conocerás los detalles arquitectónicos y forma de vida de la vivienda troglodita que los grancanarios han mantenido hasta hoy. Magnífica evolución del arte de habitar de aquellos primeros pobladores. Pasea por el pueblo, asómate al ambiente siempre dinámico de la plaza de San Matías, entra en alguno de los restaurantes instalado en una casa cueva y finalmente asómate al mirador de Unamuno para abarcar la caldera de Tejeda. Sentirás la magia sagrada de las montañas grancanarias o, como decía el escritor, «una tremenda conmoción de las entrañas de la tierra». http://artenara.es

Agricultura prehistórica, cenobio de Valerón. En la Mesa de Acusa, concretamente en el paraje de El Alamo, se han hallado semillas de cebada de hace 1.000 años con el mismo contenido genético que las variedades que se cultivan hoy en la isla. Hay que visitar el espectacular cenobio de Valerón y sus más de 300 graneros colectivos excavados en la vertical y conectados entre sí para sentir el amor por la tierra que estas semillas prehistóricas han creado con el entorno grancanario.

Roque Nublo, en la caldera de Tejeda
Roque Nublo, en la caldera de Tejeda

Cita al atardecer, roques Bentayga y Nublo. Dentro de la impresionante caldera volcánica de Tejeda, formada hace 14 millones de años en el centro geográfico de la isla, estos dos monolitos volcánicos marcan el paisaje como los símbolos por excelencia. Además de formar parte de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria. Desde que fueron considerados sagrados por los primeros habitantes han seguido estrechamente vinculados a la cultura isleña. El Roque Nublo, con casi 90 metros, es el perfil más reconocible y simbólico de las montañas canarias. Alcanzarlo, solo te llevará media hora de caminata, para disfrutar de vistas con la isla a 1.813 m de altitud.

Por el Gran Cañón, Barranco Hondo. La cultura agropastoril de bancales y muros de piedra seca que ha marcado el paisaje de la isla se puede seguir recorriendo en los 10 km del impresionante cañón escarpado que es Barranco Hondo, donde se halla el templo de Risco Caído. El lugar que poseyó uno de los mayores y más antiguos asentamientos trogloditas de la isla se halla dentro del macizo de Amurga. En cuatro horas desde la localidad de Juan Grande caminaremos entre cardones por el fondo del cañón viendo cascadas -en época de lluvia-, galerías de agua y acequias, cuevas y, fruto de su profunda erosión, ascenderás hasta el arco de roca del Coronadero que en realidad son dos paralelos.

Más bonito que nunca, Tejeda. Lugar de paso obligado desde el sureste de la isla, camino de las cumbres isleñas y del Roque Nublo, el pueblo de Tejeda con su caserío blanco está considerado uno de los más bonitos de España. Con vistas de lujo al Roque Bentayga y la enorme caldera volcánica a la que da nombre.