Gavillas de mimbre recién recolectado en la Serranía de Cuenca
Gavillas de mimbre recién recolectado en la Serranía de Cuenca - Juan Carlos Muñoz

Las rojizas y desconocidas capitales del mimbre en España

En Priego, puerta de entrada a la serranía de Cuenca, comienza una ruta para descubrir el paisaje vestido de rojo de las plantaciones de mimbre, ahora en plena recolección

Actualizado:

Es ahora cuando comienzan a recolectarse los tallos del mimbre -una variedad de sauce capaz de desarrollar ramas de hasta tres metros de altura- en el momento que ostentan una pintoresca belleza. Mientras el paisaje aparece invernal sus flexibles ramas, creciendo enhiestas, se tiñen de una intensa tonalidad rojiza.

Comienza la cosecha y esa fibra vegetal empleada tradicionalmente para las labores de artesanía cestera conquense se corta y reúne en gavillas o manojos. Estos se apilan en la vertical para que las varas se sequen. Así quedan amontonados como si de una pira se tratara encendiendo literalmente el paisaje de color rojo a medida que las varas van secando y desvelando toda una paleta de tonalidades intensas similares al fuego hasta el mes de marzo.

Comienza la ruta mimbrera en plena Alcarria conquense con una parada en Villaconejos de Trabaque. Rodeado de campos de mimbre y cereal es el enclave perfecto para visitar algún taller y conocer la infinidad de utensilios para el hogar que se elaboran desde el siglo XVI a partir del mimbre.

Priego es puerta de entrada a la Serranía de Cuenca llegando desde la Alcarria. Para llegar hasta él se atraviesa un espectáculo vistoso de campos mimbreros. Una vez dentro del núcleo es la plaza del Conde el punto desde el que recorrer su casco antiguo, entre pequeñas tiendas de artesanía del mimbre y alfarera, además de descubrir las huellas de su historia guardada entre bellos caseríos del siglo XVIII, el palacio renacentista de los Condes de Priego -actual sede del ayuntamiento- y las casas de la Inquisición.

Campos de mimbre en la serranía de Cuenca
Campos de mimbre en la serranía de Cuenca

Entre sus edificios religiosos asoma la iglesia gótica de San Nicolás de Bari, con su torre renacentista, como el más vistoso. Aunque son las ruinas del convento del Rosal y el de San Miguel los más buscados. Del primero solo queda en pie la iglesia gótica. El convento de San Miguel nos lleva hasta la ladera del estrecho de Priego.

Así se obtiene la primera perspectiva de la profunda hoz tallada por el río Escabas. Sobre ella asoma no solo el caserío sino el Torreón de Despeñaperros, lo único en pie de la fortaleza musulmana. En la base de su estructura prismática se distingue la Cueva de la Mora, como se denomina a la cavidad donde permaneció prisionera una joven princesa musulmana según cuenta la leyenda y que con sus encantos convertía en piedra a aquellos que atrevieran a adentrarse en la oquedad.

Pueblos de la ruta del mimbre
Pueblos de la ruta del mimbre

Río abajo surge Cañamares, pueblo que debe su nombre al ancestral cultivo de cáñamo que fue sustituido por el mimbre que vemos secando en estos días, antes de ser pelado para obtener la fibra vegetal.

Atravesando la hoz del Escaba entre pinares y después de cruzar el angosto pasaje de la Puerta del Infierno y sus túneles aparece Fuertescusa. Situado entre barrancos y pinares, junto al monte del Cucurucho al que se puede ascender caminando pues es un magnífico mirador en plena Serranía.

Los pinares continúan siendo compañeros de viaje hasta dejar paso a los campos de mimbreras alrededor de la localidad de Cañizares asentada en un pequeño cerro coronado por las ruinas del castillo.

Estamos ya en el curso del Guadiela que crea un profundo tajo en la roca caliza tramando la espectacular hoz de Beteta. Durante 8 kilómetros de longitud y con altura de 80 metros se extiende esta maravillosa hoz serrana que podemos recorrer a pie en el itinerario de la Fuente de los Tilos. Sigue la orilla fluvial entre un magnífico bosque de ribera pasando por las cuevas de la Ramera y el Armentero.

El castillo de Rochafría preside el núcleo de Beteta con sus restos en pie como la torre del Homenaje. Hay que llegar a la plaza porticada y deambular entre sus casas señoriales para comprobar el abolengo que distingue a la villa.

Desde el pueblo quedan próximas las lagunas de El Tobar, así conocidas dos lagunas –hubo una tercera que desapareció- situadas a un kilómetro del pueblo de El Tobar. Las formas caprichosas de las rocas alrededor de la laguna Grande, por su origen cárstico, son uno de los motivos más atrayentes para recorrer el sendero de 5 kilómetros por las lagunas partiendo del pueblo y bordeando la mayor de todas.