Playa de Aguas Blancas
Playa de Aguas Blancas

Así es el municipio de Ibiza en el que no hay discotecas

Viaje a Santa Eulalia del Río en busca de otra Ibiza más tranquila, tradicional y familiar, una isla a la vez payesa y hippy

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Ibiza suele asociarse con las macrodiscotecas, la música electrónica y la fiesta hasta el amanecer. Pero existe otra Ibiza, más tranquila, más tradicional, más familiar. Una Ibiza a la vez payesa y hippy que tiene su centro en Santa Eulalia del Río (o Santa Eulària des Riu), un municipio que ocupa una cuarta parte de la isla y en el que no hay discotecas.

Iglesia de Santa Eulària (Puig de Missa)
Iglesia de Santa Eulària (Puig de Missa)

Lo que sí hay en Santa Eulalia son playas. Desde largas playas urbanas (concurridas, pero no masificadas y de ambiente muy familiar) hasta pequeñas playitas y calas casi escondidas que encantarán a todos los amantes del Mediterráneo. Pero Santa Eulària no es (solo) un lugar para tumbarse en la playa todo el día, sino el sitio perfecto para descubrir la verdadera Ibiza. ¿Y dónde mejor para empezar que el casco histórico del municipio, el Puig de Missa? Un altozano de casas blancas, con numerosos miradores desde los que disfrutar del paisaje y dominado por una iglesia fortificada, erigida en el siglo XVI (en la misma época y el mismo estilo que las murallas de la capital de la isla) para servir tanto como lugar de culto como de protección contra los ataques de los piratas. Pese a ese propósito defensivo, esta iglesia de paredes encaladas y torrecillas rematadas en cúpulas resulta muy acogedora, con su porche (el mayor de Ibiza, añadido en el siglo XVII) y un retablo barroco traído desde Segovia por el marqués de Lozoya tras la Guerra Civil. En el Puig de Missa se encuentra también Can Ros, una casa típica que acoge el Museo Etnográfico de Ibiza, en el que pueden verse muebles tradicionales, vestidos y joyas típicos y enseres que recogen el modo tradicional de vida payés. Aunque merece la pena comparar Can Ros con Ca n’Andreu, otra casa payesa (fuera ya del casco urbano) convertida en un museo menos «blanqueado» que el oficial: un lugar en el que aún se puede ver la huella del hollín en la cocina y en el que los objetos que lo llenan proceden realmente de las familias propietarias de la casa.

Can Planetes, antiguo molino fluvial harinero
Can Planetes, antiguo molino fluvial harinero

Otro recorrido para conocer bien Santa Eulària des Riu es precisamente el río que se menciona en su nombre, el único río de Ibiza. Aunque en la actualidad se encuentra casi totalmente seco (si bien se espera que en un futuro cercano pueda recuperar el caudal), junto a él transcurre un agradable paseo fluvial, que comienza junto a una de las playas del pueblo. Subiendo por él, nos encontramos con dos puentes, el Puente Viejo (anterior al siglo XVIII) y el Nuevo, de 1927. El paseo transcurre junto a la huerta de Santa Eulària, así que podemos ver cultivos, además de aves acuáticas, como patos y martines pescadores. El paseo llega finalmente hasta el Molí de Dalt, o Can Planetes, un antiguo molino fluvial harinero que hoy en día funciona como un centro de interpretación del río y en el que se pueden ver elementos de tres épocas distintas: un molino árabe del siglo X, otro molino del siglo XVIII y uno moderno, del siglo XX.

Santa Eulària es también zona de tradición hippy, desde los años 60. El principal legado que queda actualmente son dos muy concurridos mercadillos: el de Punta Arabí (que se celebra solo durante el verano, los miércoles) y el de Las Dalias, que abre sus puertas cada sábado y también algunos lunes, martes y domingos noche para conciertos y «fiestas namasté». Este mercadillo nació en 1985 en torno al restaurante y bar del mismo nombre, un punto de encuentro tradicional del movimiento hippy donde solían hacer conciertos improvisados las leyendas de la música que pasaban por la isla (como, por ejemplo, Mick Jagger). Actualmente atrae a artesanos de todo el mundo (hay al menos 40 nacionalidades representadas) que venden en él sus creaciones, desde ropa de diseño hasta esculturas, pasando por complementos, productos de belleza u objetos de decoración.

Del cosmopolitismo hippy se puede pasar en pocos kilómetros a la vida payesa más tradicional. En Santa Eulària hay varias fincas que se pueden visitar y que organizan actividades para que los viajeros puedan conocer las actividades y los productos típicos de la isla. Por ejemplo, en Can Fluxá se hacen talleres para elaborar licor de hierbas (con 19 hierbas y frutas autóctonas, 18 de las cuales se pueden recoger en el jardín de la finca) o café caleta (parecido a la queimada gallega, pero típicamente ibicenco), además de comprar otros productos locales, como miel, sal o dulce de guindilla. Can Muson, por su parte, está más enfocada a las visitas con niños, que disfrutan mucho viendo a los animales de la finca (cabras, conejos, cerdos, gallinas…) y aprendiendo los secretos de la agricultura tradicional en una finca que tiene una historia de cinco generaciones de payeses.

Las degustaciones de productos en estas fincas son una buena forma de acercarse a la gastronomía ibicenca, en la que -junto a clásicos del Levante español como el alioli o la butifarra- hay especialidades como los pescados a la ibicenca (al horno sobre una cama de patatas y con verduras), el flaó (un dulce de queso con menta), el sofrito payés (de pollo y cordero, con verduras, sobrasada y butifarra, aromatizado con laurel) o la fritada de pulpo (con patatas, cebollas, ajos y pimientos).

Pont Vell, el antiguo puente que cruza el Riu de Santa Eulària, el único río en Ibiza
Pont Vell, el antiguo puente que cruza el Riu de Santa Eulària, el único río en Ibiza

Como ven, una Ibiza muy distinta a la de los «beach clubs» y los DJs. Aunque si quieres música y baile siempre pueden ir el primer domingo de mayo -día grande de las fiestas populares de Santa Eulària- y ver las danzas tradicionales de cortejo y boda que se hacen en el Puig de Missa, junto a la iglesia. Todo un espectáculo.