Cala Macarella y cala Macarelleta, en Menorca
Cala Macarella y cala Macarelleta, en Menorca

Menorca o el lujo de ser natural

La isla balear lleva con orgullo su condición de Reserva de la Biosfera, un título que reconoce su apuesta por la sostenibilidad y la calidad

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«Hoy en día el lujo está en la tranquilidad, en la buena vida, en la naturaleza… en lo auténtico. Y Menorca lo tiene». La frase es de Alex, una parisina que llegó a la isla como turista hace dos años, tuvo -según sus propias palabras- un coup de coeur y decidió establecer su segunda residencia en el campo, a pocos kilómetros de Sant Lluís. Como ella son muchos los viajeros que han sentido esta attirance por la isla balear, quizá la menos conocida y quizá también, y por eso mismo, la más sorprendente.

Mediterráneo puro

S'Albufera des Grau, al noreste de Menorca
S'Albufera des Grau, al noreste de Menorca

El camino realizado hasta hoy habla de un territorio singular, con voz propia. La declaración de la isla como Reserva de la Biosfera, de la que se acaban de cumplir 25 años, lo confirma. Porque Menorca, siendo fiel a sí misma, ha conseguido dar sentido a la paradoja que introduce este artículo: «El lujo de ser natural».

Precisamente, la grandeza de esta pequeña isla reside en esa esencia inalterada, en su pureza. Pocas regiones mediterráneas pueden presumir de tener dos tercios de su territorio protegidos, de contar con amplias zonas de su litoral sin urbanizar (más de la mitad de las playas y calas menorquinas son vírgenes), de tener unas aguas tan inusualmente transparentes, de ser ricas en biodiversidad…

A estas fortalezas hay que sumar la vitalidad de los sectores productivos tradicionales, la existencia de un patrimonio prehistórico único en el mundo y de una cultura y folklore ancestrales; razones de peso en un momento en el que la demanda de experiencias ecoturísticas está en auge.

Viajeros activos

Camí de Cavalls
Camí de Cavalls

Uno de los elementos centrales de este tipo de experiencias es el contacto con la naturaleza. Entre los reclamos con los que cuenta Menorca para atraer a los viajeros activos ocupa un lugar destacado el Camí de Cavalls, un sendero histórico (GR-223) que da la vuelta a la isla por la costa y permite descubrir parajes de gran belleza.

El mar, de aguas transparentes y con una gran riqueza natural, es otro de sus grandes activos, tanto para amateurs como para profesionales. Al disfrute del mar (kayak, vela, submarinismo…) se une un calendario competitivo cada vez más internacional en el que destacan las regatas de vela.

Y todo ello sin contar la red de instalaciones deportivas que comparten los ocho municipios y que ha sido un argumento determinante para conseguir que Menorca sea sede del World Padel Tour durante los próximos cuatro años. La primera cita ya tiene fecha: octubre de 2019.

Destino gastronómico

Pero el poder de atracción de Menorca como destino «natural» va más allá, siendo una de sus grandes fortalezas la gastronomía. Y es que para conocer una cultura resulta necesario descubrir sus sabores. Y los de Menorca son intensamente mediterráneos.

Puerto de Ciutadella
Puerto de Ciutadella

El producto artesanal más internacional es el queso de la D.O. Mahón-Menorca, un manjar premiado en repetidas ediciones de los World Cheese Awards. Otra creación con carácter menorquín es el vino que con la marca Vi de la Terra Illa de Menorca busca hacerse un hueco en el panorama vinícola.

También la ginebra, los embutidos y otros tesoros como la miel, el aceite de oliva, el azafrán… Con todo, no podemos pasar por alto una de las grandes aportaciones de Menorca a la culinaria: la salsa mahonesa.

Lo mejor de todo es que se puede disfrutar de todos estos productos en los mismos sitios donde se elaboran. Y también, como no podía ser de otra manera, en los mejores restaurantes de la isla, concienciados con el uso de ingredientes locales y de temporada. En este sentido, son interesantes algunas iniciativas como la Mostra de Cuina Menorquina (septiembre) o la Fira Arrels (abril).

Patrimonio prehistórico

Éstas son solo algunas de las razones que hacen de la Menorca un must para todos aquellos viajeros que, como Alex, están abiertos a apreciar el «lujo de ser natural». Hay muchas más, entre ellas el patrimonio prehistórico, del que se conservan más de 1.500 yacimientos en toda la isla; la extensa red de museos, centros de arte y galerías; la artesanía e industria «Made in Menorca»... Pero siempre hay que dejar cosas por descubrir.