Visita turística de la cueva del hielo en el Glaciar del Ródano
Visita turística de la cueva del hielo en el Glaciar del Ródano - AFP PHOTO / FABRICE COFFRINI

La increíble cueva de hielo que «renace» cada verano desde hace 170 años

La cueva del Glaciar del Ródano, en Suiza, se empezó a utilizar como nevera. Ahora es una atracción turística

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Cada primavera se excava un túnel en Rhonegletscher y todos los veranos se convierte en una parada imprescindible de la Ruta de los tres puertos, en los Alpes Suizos. Es una belleza efímera y, a la vez, la más duradera del mundo. Se trata delGlaciar del Ródanoy su increíble cueva de hielo, que se empezó a excavar y utilizar como nevera hace más de 170 años, y desde entonces se sigue tallando artificialmente para mantenerla.

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Durante la última edad de hielo, el glaciar del Ródano era el más grande en los Alpes, Suiza. Y durante los próximos 11.500 años más o menos, el glaciar, que forma la cabecera del río Ródano y desemboca en el lago de Leman, se ha ido reduciendo debido a los cambios climáticos. El deshielo se produce con una velocidad tal que se necesita cubrir una parte del glaciar con «mantas» durante el verano para intentar frenar posibles derrumbes.

Para poder acceder a la cueva de hielo se necesitan diez minutos de caminata, desde la tienda de artículos de recuerdos hasta la entrada de la cueva, por un camino de gravas y rocas pulidas por el avance del glaciar, lo que puede resultar todo una aventura, ya que el camino puede resultar resbaladizo. A medio tramo, te encontrarás con una plataforma que sirve de mirador sobre el glaciar y un pequeño lago. Las vistas no tienen desperdicio.

Una vez dentro de la cueva, el recorrido es de unos 100 metros por una pasarela de madera, que se construye para vigilar que los turistas no sufran daños al resbalar (en e2007 dos turistas fueron hospitalizados). Para no tener este problema, los encargados de cuidar las cuevas hacen un mantenimiento constante, para conservar la pasarela limpia y sin residuos que puedan producir algún tipo de dificultad. Pero también hay que ser conciente que el glaciar se mueve cada día, lo que puede producir un desequilibrio, y formar grietas o pequeños derrumbes.

Pero sin duda, la experiencia merece la pena. No solo por el glaciar que se observa desde fuera, sino también, por la maravilla de pasear debajo de ella. «Caminando a través del glaciar es impresionante, el azul profundo parece increíble, los ruidos que crujen» afirma un turista en TripAdvisor.

La cueva de hielo conserva unos tonos azules y blancos, según la iluminación y el grosor del hielo, lo que resulta asombroso para cualquier persona que lo ha visitado antes.

El punto de acceso a la excursión está entre Grimselpass y Furka Pass, donde encotrarás la tienda que vende las entradas para el glaciar y la cueva. Cuesta unos 7 euros apróximadamente.