Vista del anfiteatro de Itálica
Vista del anfiteatro de Itálica

Itálica, un destino imperial

A escasos minutos de la ciudad de Sevilla duerme otra ciudad con más de 2.000 años de antigüedad y cuna de emperadores romanos

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Cuando uno visita Sevilla, no sólo es capaz de viajar a una maravillosa ciudad en la que han dejado su huella innumerables civilizaciones, sino que además se puede viajar en el tiempo, y remontarse a épocas tan remotas en las que ni siquiera había nacido Jesucristo. Un ejemplo de ello son las ruinas de Itálica, en la localidad de Santiponce.

Una ciudad fundada en el 206 a. C.

Calzada original de la ciudad de Itálica
Calzada original de la ciudad de Itálica

Un conjunto arqueológico de enorme valor

El valor arqueológico de las ruinas de Itálica es enorme, y todo a pesar del continuo expolio al que fue sometido antes de ser declarado Monumento Nacional. Una de las primeras cosas que llama la atención es la ciudad, por cuyas calles se puede pasear como si de un viaje al pasado se tratara. Se puede apreciar perfectamente la distribución de las casas, con sus diferentes habitaciones, así como de los comercios como el horno de pan. Pero casi más interesantes son los múltiples mosaicos que adornan los suelos, restaurados como si el tiempo no hubiera pasado por ellos.

Acueductos y termas

Uno de los numerosos mosáicos de Itálica. Autor: Raúl Doblado
Uno de los numerosos mosáicos de Itálica. Autor: Raúl Doblado

El anfiteatro de Itálica

Todo el mundo conoce el Coliseo de Roma, pero no son muchos los que conocen el anfiteatro de Itálica, y eso a pesar de que fue uno de los mayores anfiteatros del imperio con tres niveles de graderío con capacidad para 25.000 espectadores. Aunque gran parte del mismo está destruido, se pueden apreciar perfectamente la puerta de acceso, el foso de servicio, y los pasillos interiores. Y no menos importante son el Teatro de Itálica, las murallas, o el Traianeum.

El conjunto arqueológico de Itálica es un lugar especial para viajar en la historia, ideal no sólo para los turistas que vienen a visitar la ciudad de Sevilla, sino además para que los propios sevillanos acudan a pasear por los recónditos pasajes de nuestros antepasados.