La fuerte campaña publicitaria de Vero consiguió poner en boca de todos esta nueva red social
La fuerte campaña publicitaria de Vero consiguió poner en boca de todos esta nueva red social - VERO

Vero, la red social de moda, se desinfla: caída en picado de descargas y multitud de problemas técnicos

Los usuarios critican los tiempos de carga muy lentos, una interfaz poco intuitiva y las políticas de privacidad, que se quedan con el email y el número de móvil de la persona que desea abrirse una cuenta

MADRIDActualizado:

Se convirtió en un fenómeno en apenas una semana: Vero llegaba como la nueva red social que desbancaría a Facebook e Instagram, fusionando todas las características favoritas de los usuarios en una sola interfaz. Aunque se creó en 2015 (con la misma versión beta que aún hoy se puede descargar y que antes era de pago), una potente campaña de publicidad consiguió ponerla en el punto de mira bajo el eslogan «True social» (algo así como «verdaderamente social»). De 150.000 descargas en dos años, pasó a 3 millones en una semana, subiendo a los primeros puestos de las listas en las principales plataformas de aplicaciones. Después de la fiebre y los fuegos artificiales, parece que la moda está perdiendo fuelle, ya que actualmente ha caído hasta el número 83 de aplicaciones más descargadas en la plataforma Google Play y ha desaparecido de los 100 primeros puestos en App Store para iOS. Pero, ¿qué ha ocurrido en apenas unos días?

Esta red social fue acogida por los «cosplayers» (personas que recrean los atuendos de sus superhéroes favoritos o de personajes de manga japonés) porque ofrecía la oportunidad de hacer zoom en sus fotografías de una manera más sencilla que, por ejemplo, Instagram. De ahí pasó a artistas del maquillaje, tatuadores y «skaters». Esta plataforma permite compartir fotos, enlaces, ubicaciones o recomendar películas, libros o música. También tiene la opción de seguir a otros usuarios y filtrarlos por categorías, lo que hace posible una criba en la información que llega de forma más sencilla que en otras redes sociales, como Facebook, donde hay que buscar uno a uno a los usuarios que no nos interesan. Por supuesto, incluye funciones de chat y comentarios.

Tiempos de espera excesivos y privacidad confusa

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce en Vero. Lo que más critican los usuarios son los tiempos de carga de la aplicación, que no estaba preparada para el aluvión de nuevas cuentas que recibió tras la efectiva campaña de marketing. Incluso hay muchas personas que reportan que ni siquiera pudieron acceder a su perfil, ya que es necesario introducir un email y un número de teléfono móvil (punto también cuestionado, ya que muchos sienten que atenta contra su privacidad, ya que estos datos pasan a ser posesión de la red social, que puede disponer de ellos a su antojo) y luego verificarlo a través de un enlace «que nunca llegó», aseguran varias opiniones en la plataforma Google Play. También hay quien critica una «farragosa» interfaz que se coloca en la parte superior de la pantalla, pero que no termina de conectar con el usuario, y la dificultad para darse de baja.

En cuanto a la rentabilidad de Vero, desde la compañía afirmaron que empezarían a cobrar una tarifa tras el primer millón de personas registradas, una decisión que se ha pospuesto «hasta nuevo aviso». Mientras, los ingresos llegan desde la tarifa de afiliación cuando alguien compran películas, libros o música que se encuentra dentro de la plataforma.

El controvertido CEO, Ayman Hariri

Por otro lado, también ha levantado sospechas el creador de Vero. Se trata de Ayman Hariri, un multimillonario libanés, hijo del exprimer ministro de este país Rafic Hariri, quien fue asesinado en 2005. Hariri, que inició la compañía junto a dos amigos de la infancia, aseguraba a The Verge que «habían llegado para quedarse»: «No estamos haciendo esto como algo que no se puede esperar. Podemos o no tener éxito. Somos realmente sinceros sobre lo que estamos tratando de construir. Y tenemos grandes planes por delante».

Según Vero ganaba popularidad, el escrutinio se hacía más severo con la figura de su CEO. Así se descubrió que Hariri estaba relacionado con una constructora, Saudi Oger, que cerró en 2017 tras la demanda colectiva de 30.000 trabajadores que denunciaban impagos. Hariri echa balones fuera: «Eso sucedió cuando yo ya no estaba en la compañía. Me fui antes de que ocurriera, porque quería perseguir mi sueño», asegura. Puntualiza que la empresa la fundó su padre, y que después de su marcha se la quedó su hermano.

Otra de las polémicas es la formación de su equipo, integrado en su mayoría por ingenieros rusos. Además, se sabe de la conexión de los hermanos de Hariri conocen en persona al mismísimo Vladimir Putin, el primer ministro ruso, (como recogen estas fotografías publicadas en la página del Kremlin) en el ojo del huracán tras las «fake news» y su influencia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, que dieron como resultado la proclamación de Donald Trump como cabeza del Gobierno estadounidense.

Pronto se podrá ver si Vero se convertirá de verdad en una alternativa a las «tradicionales» redes sociales o se quedará en el intento, como Ello, Peach o Mastodon. ¿Larga vida a Vero?