Una de las trabajadores de Facebook en el centro de revisión de Essen, en Alemania
Una de las trabajadores de Facebook en el centro de revisión de Essen, en Alemania - FACEBOOK/CCC

Facebook2.000 euros al mes y ayuda psicológica por revisar tus publicaciones en Facebook

Un total de 500 puestos de trabajo se ofertan para las instalaciones de la Torre Glorias de Barcelona, gestionadas por la empresa de atención al cliente CCC, quien ya coopera con el centro de revisión de contenido de Zuckerberg establecido en Alemania

MADRIDActualizado:

Mark Zuckerberg lo anunció ante el Congreso de Estados Unidos: Facebook contará con 20.000 personas en todo el mundo que c omprobarán los contenidos inapropiados en sus redes sociales. La idea para recuperar la confianza de los usuarios tras escándalos como los de las noticias falsas o la filtración de datos de Cambridge Analytica pasa por doblar el número de «soldados» que vigilan desde pezones a temas de terrorismo, apoyados con el arma de la omnipresente inteligencia artificial, el nuevo ojo del Gran Hermano. En la retaguardia, una figura llamativa: los psicólogos, quienes prestan asistencia a la avanzadilla humana que vigila todo lo que usted y el resto de los más de 2.000 millones de usuarios publican diariamente. Porque Facebook le ha declarado la guerra a la percepción de que nadie está seguro en sus dominios digitales y quiere mostrar el poder de su ejército online.

Aunque la compañía no ha confirmado (ni tampoco desmentido) la noticia, todo parece indicar que uno de sus nuevos bastiones se ubicará en Barcelona, en la emblemática Torre Glorias, que no termina de arrancarse su maldición: la idea de convertirlo en hotel fracasó, al igual que la de albergar la sede de la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Ahora le toca el turno a Facebook, si bien no estará presente de forma directa: su aliado, al igual que en el centro que ya tiene en la ciudad alemana de Essen, es Competence Call Center (CCC), empresa con diferentes sedes en Europa que se dedica principalmente a la atención al cliente telefónica, pero que también ofrece sus servicios en «canales alternativos», donde entrarían las redes sociales como Facebook. Sería, pues, esta empresa la encargada de contratar al nuevo batallón, que se unirá a las filas europeas el próximo mes de junio y a su «Equipo de Operaciones Comunitarias» repartido por todo el mundo.

Se requiere «eficiencia, precisión y empatía»

CCC ha confirmado a ABC que busca 500 trabajadores para las citadas instalaciones en Barcelona (si bien no quiere revelar el nombre de su «partner»), y que se dividen en una treintena de labores diferentes. Los más numerosos, los perfiles de «community manager», especialistas en redes sociales. Para ellos, CCC ofrece sueldos que varían de los 24.000 a los 30.000 euros brutos anuales (de 2.000 a 2.500 al mes) en función de los idiomas conocidos: están más cotizados el danés o el sueco que el español (en todas sus variantes, ya que se busca gente que domine el español de Colombia, el de Uruguay o Venezuela, entre otros) o el catalán.

No se especifica ninguna titulación, salvo ser un «apasionado usuario de las redes sociales» y querer «ayudar a la comunidad». Se piden habilidades en comunicación escrita y oral, «eficiencia, precisión y empatía» y saber inglés. Todo para «revisión del contenido de las redes sociales según las directrices», «investigación, prevención y solución de problemas relacionados con las cuentas» y revisar un material que «puede contener imágenes gráficas o contenido ofensivo». El trabajo será «flexible» pero, eso sí, los elegidos tendrán seguro de salud privado, primas «altamente atractivas» para quien trabaje los domingos, festivos y las noches, se pagarán las dietas y se ofrecerán viandas durante la jornada laboral, que estará dentro de un contrato de duración indefinida desde el principio.

No lidiarán con las «fake news»

En el trabajo diario, ellos serán los responsables de revisar el contenido denunciado como inadecuado por los propios usuarios, pero no llevarán a cabo «batidas» de contenido por iniciativa propia, ya que Facebook, al igual que el resto de redes sociales, se considera una plataforma tecnológica y no un medio de comunicación. Es la misma razón por la que esta «armada» no se encarga de determinar cuáles son las noticias falsas que, tal y como se ha demostrado, contribuyeron a sembrar el ruido y la desinformación en procesos electorales como las últimas Presidenciales en EE.UU.

En su lugar lo hacen «verificadores de información externos» (entre ellos, Agence France Presse, en Francia; Corrective, en Alemania o Fact Check, en Estados Unidos), que califican las publicaciones en base a la «objetividad» de sus argumentos, explica el propio Facebook en su página oficial. En cualquier caso, Facebook no se hace responsable de los contenidos que se propagan por sus tentáculos digitales.

Psicólogos para superar el trauma del contenido

Y entre tanto contenido inadecuado y «fake news», Facebook entiende que su avanzadilla debe estar protegida. Por ello, CCC ha publicado una oferta en la que se requiere de un psicólogo «con experiencia en gestión de crisis» para ayudar a los empleados a superar el día a día de lidiar con contenidos extremos. Su principal función, de hecho, será «asesorar y apoyar a los empleados con respecto a trauma, manejo del estrés y resolución de conflictos», tal y como se especifica en los requerimientos del puesto. También será el encargado de dar el visto bueno a los candidatos y realizar formaciones para que no pierdan la motivación.

No acaban ahí los perfiles buscados: un gestor de equipos, que elaborará los objetivos semanales y mensuales de los trabajadores, y le dará instrucciones a los jefes de equipo, perfil para los que también se busca gente; un jefe de recursos humanos para liderar el equipo de reclutadores, quienes también hacen falta en este nuevo proyecto; un gestor de calidad, para evaluar los progresos; y administradores de sistemas que presten asistencia técnica e informática. Así que, cada vez que vea que Facebook ha censurado una obra de arte por contener un desnudo, piense que la orden ha podido venir desde su «mini-ciudad» en Barcelona.