«Yo vivía en un piso de la DGT. En la polémica que se quiso crear, no hay caso»

MadridActualizado:

-Me veo obligada a preguntarle en qué piso vivía mientras era director de Tráfico...

-En el piso de la DGT en la calle Beatriz de Bobadilla de Madrid.

-¿Qué le pareció la polémica por el «piso» de Gregorio Serrano?

-No hay caso.

-¿Y qué pensó cuando Serrano se excusó en que era un funcionario de tipo A, cuyas dietas iban destinadas a costear un hotel mientras le daban alojamiento?

-Si estás sobreexpuesto, siempre hay alguna cosa por la que puedes tener un punto de debilidad. Estamos obligados a ayudar al director de Tráfico, porque si le va bien a él, a todos nos va bien. Quedé sorprendido cuando había un «gran» conflicto creado porque quería vivir en un piso de la administración: algo no ha estado bien gestionado.

-¿Se solidariza con Serrano porque es objeto de muchos dardos?

-No debería, es una política de Estado. Nos equivocaríamos si lo metemos en medio de la refriega política. También es verdad que todo el mundo tiene que ayudar, también el responsable de Tráfico.

-¿Cuál es, entonces, el mayor enemigo de la DGT?

-La velocidad.

-Y estos conflictos de CNAE, de examinadores en huelga ¿Hay alguien que tiene como objetivo desarbolar la Dirección General?

-Es verdad que hay grupos de intereses. Es como una obra de teatro, en el que cada uno tiene su papel. Pero esa obra debe tener sentido. En mi época, los problemas no me los creaban los grupos de intereses, cuento con ellos, los tenía en mi Gobierno: en el Ministerio de Administraciones Públicas, Hacienda, Fomento...

-¿Salió harto del vaivén político?

-Sí.

-¿No volvería a la política?

-La experiencia es interesante y, si eres un servidor público y tienes resultados tangibles, es muy agradecido, pero también tiene un coste personal y familiar muy elevado.