Un agricultor coloca trampas para los topillos - Francisco Javier De Las Heras

Tularemia: así actúa la infección bacteriana que pueden transmitir los roedores a los humanos

La Junta de Castilla y León ya ha confirmado 28 casos en Palencia y otros 31 se encuentran bajo sospecha

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La tularemia, también conocida como «fiebre de las fiebres», es una infección bacteriana que afecta principalmente a liebres, conejos silvestres, ratas, ratones de campo, topillos y otros roedores. Esta enfermedad puede además transmitirse a las personas por contacto.

El contacto directo con animales muertos o enfermos es la principal vía de contagio, por lo que son las personas que manipulan a estos los que presentan un mayor riesgo de contraer la enfermedad. No obstante, existen otras formas menos frecuentes de transmisión de la tularemia. Por ejmplo, a través de las picaduras de insectos o garrapatas que actúan como vectores entre los animales y las personas. También es posible que se diagnostique la enfermedad después de haber ingerido agua contaminada por animales muertos o carne cruda o poco cocida procedente de animales enfermos.

Los síntomas más frecuentes que presentan las personas afectadas son la aparición brusca de fiebre alta, malestar general, y en ocasiones, lesiones en los dedos o ganglios axilares. Las manifestaciones clínicas de esta patología pueden variar en función de la forma de contagio.

La tularemia es una enfermedad que se registra fundamentalmente en países del hemisferio norte. En España el primer brote del que hay constancia data de 1997. En nuestro país es endémica en Castilla y León, donde se producen brotes cíclicos, el último de los cuales se ha registrado este verano.

Ayer la Red de Vigilancia Epidemiología de la Junta de Castilla y León confirmaba la aparición de tres nuevos casos de tularemia en Palencia, lo que eleva a 28 el número de personas enfermas en esta provincia. Otras 31 se encuentran bajo sospecha, según informó este jueves la agencia Efe. En un folleto informativo publicado por la Junta de Castilla y León, el gobierno autonómico recordaba que la enfermedad no es transmisible de persona a persona y se hacía eco de algunos de los síntomas más comunes de esta patología, así como de las principales medidas preventivas que pueden adoptarse.

En el documento publicado por la Consejería de Sanidad del Gobierno de Castilla y León se aconseja a los ciudadanos que eviten el contacto con animales muertos o enfermos. No beber agua no controlada sanitariamente, alejarse de nubes de polvo que se formen cerca de animales afectados y consumir la carne de animales silvestres solo cuando esté «perfectamente cocinada» son algunos de los consejos que deben seguirse para evitar contraer esta enfermedad.