Alfonso Ases y Borja Gallud, con su Seat Panda en preparación para el desierto de Marruecos
Alfonso Ases y Borja Gallud, con su Seat Panda en preparación para el desierto de Marruecos - UMH

La travesía del desierto en un Seat Panda del 91

Dos universitarios de Elche recorrerán 4.000 kilómetros en Marruecos con solo una brújula y sin GPS para llevar material a escuelas infantiles

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Hoy que para ir a la tienda de la esquina muchos consultan en su móvil cómo llegar, dos universitarios de Elche van a prescindir de cualquier dispositivo electrónico o GPS para recorrer nada menos que 4.000 kilómetros de travesía del desierto, Marruecos de parte a parte. Con una brújula y un mapa. Y nada de pilotar un 4x4 potente y sofisticado: en un Seat Panda de 1991.

Tampoco aspiran a recibir los honores del podio en un Rally Dakar, aunque circularán con su utilitario por algunos tramos de esta prueba mítica. Eso sí, la gloria la tienen ganada ya antes de arrancar, porque su premio lo verán en las caras de los niños a los que van a llevar juguetes, material escolar o ropa -una carga mínima de 30 kilos- en esta singular carrera sin velocidad ni cronómetros, el «Sabinar Raid», en el que participan 160 estudiantes de entre 18 y 28 años de edad procedentes de España, Portugal y Andorra.

Aparte de su motivación solidaria, con el corazón, también sus mentes tienen un bonito reto por delante: acondicionar mínimamente el modesto coche que han comprado en una web de segunda mano para que resista el periplo en siete días. Alfonso Ases y Borja Gallud aplican sus conocimientos de futuros ingenieros en la puesta a punto y parte de esta labor quedará plasmada en un trabajo de fin de carrera.

En el campus de la Universidad Miguel Hernández (UMH) están ilusionados viendo a estos dos compañeros remozando el «bólido» que nunca fue con suspensiones y neumáticos de competición, otro volante y algún ajuste en el cambio, y elevándolo del suelo para que pueda escapar de las dunas -en sentido literal, se trata de una de las pruebas en la carrera- y dándole pintura azul de un tono vivo que lucirá en los espectaculares atardeceres del desierto o en una turbia tormenta de arena.

Además de hacer la entrega de su preciado envío, deberán superar exámenes, pruebas de orientación y también algún test de destreza, así como llegar al campamento con el menor número de kilómetros posible.

«Lo normal para una carrera de este tipo sería el uso de un todoterreno, pero al tratarse de estudiantes el presupuesto es más ajustado», explicó a Efe uno de los protagonistas ilicitanos, Alfonso Ases, quien confiesa que buscaban «una experiencia de voluntariado», por lo que se metieron «en esta aventura». Han despertado simpatías y apoyos múltiples, por ejemplo de Arkano, el popular rapero campeón mundial de batallas de gallos. Y esperan atraer patrocinios, obviamente. Queda tiempo: el punto de partida del desafío es Tánger, el 25 de febrero.