Fecundación «in vitro» en un laboratorio
Fecundación «in vitro» en un laboratorio

El Supremo anula por discriminatorio el despido de una profesora tras pasar por una fecundación «in vitro»

La sentencia obliga a ser readmitida en el colegio religioso de Bilbao donde trabajaba y al pago de los salarios de tramitación

MADRID Actualizado: Guardar
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La Sala de lo Social del Tribunal Supremo ha declarado nulo, por discriminatorio, el despido de una profesora que se encontraba en una fase avanzada de un proceso de fecundación «in vitro» al no acreditarse por el colegio religioso en el que ejercía como profesora de infantil -el Salvador-Maristas de Bilbao- que la causa del cese no estuviera relacionada con dicho tratamiento médico. La decisión obliga a su readmisión y al pago de los salarios de tramitación.

La sentencia dada a conocer este viernes por el Tribunal Supremo incide en que la congregación religiosa titular del centro docente, el Instituto de los Hermanos maristas de la Enseñanza, que reconoció la improcedencia del despido, no ha ofrecido una justificación «objetiva y razonable» ni tampoco «suficientemente probada" de que su decisión de prescindir de la profesora se debiera a razones ajenas al tratamiento médico. Por ello, se considera que se ha vulnerado el derecho fundamental de la docente a la no discriminación por razón de sexo, tal y como alegó la mujer en su demanda.

El colegio alegó causas económicas

La trabajadora despedida, con antigüedad desde 2005, se había sometido a diferentes tratamientos de fertilidad de reproducción asistida desde 2009 e inició el último de ellos en mayo de 2014, una circunstancia que era conocida por el centro. Un mes más tarde le comunicó por escrito su despido alegando causas económicas.

En el momento de ser despedida, los óvulos fecundados «in vitro» ya habían sido implantados en el útero de la mujer. Sobre las circunstancias económicas del centro, la sentencia detalla que la unidad infantil-guardería obtuvo pérdidas durante 2012 y 2013, pero los resultados de explotación del colegio durante ese tiempo fueron positivos.

El juzgado de lo Social Número 1 de Bilbao y el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco declararon el despido improcedente, condenando a la empresa a su readmisión o al abono de una indemnización de 34.037 euros, sin salarios de tramitación. Entendieron que, aunque existían indicios de que la actuación empresarial pudiera resultar discriminatoria por razón de sexo, tales indicios quedaron desvirtuados por las causas imputadas en la carta de despido.

Discriminación

El Tribunal Supremo, en cambio, estima el recurso de casación para la unificación de doctrina de la profesora y aclara que en este caso no se pretende equiparar la situación de una mujer sometida a fecundación in vitro, a la que aún no le han implantado los óvulos, con la que está embarazada, sino que lo que se discute es la licitud o no de un despido cuando hay indicios de que el mismo obedece al hecho de que la trabajadora está sometida a un tratamiento específico de reproducción asistida, por lo que puede haberse producido una discriminación.

En este supuesto, la Sala de lo Social explica que corresponde al demandado -la congregación religiosa titular del colegio- aportar una justificación objetiva y razonable, suficientemente probada, de las medidas adoptadas y de su proporcionalidad. La conclusión que llega la Sala es que la congregación religiosa titular del colegio no ha acreditado que las causas del cese fueron completamente extrañas a la vulneración alegada por la trabajadora. Así, subraya la sentencia, que en ningún momento intentó justificar la procedencia del despido lo que podría haber eliminado cualquier sospecha de comportamiento discriminatorio, sino que reconoció expresamente su improcedencia.

Para el Supremo, la propia carta de despido no se refiere expresamente a la existencia de causas económicas que motivan el despido, sin cifrar cantidad alguna, por más que mencione la necesidad de reducir el déficit en las aulas de niños de menos de dos años.