Imagen de archivo de una secta EFE

Siete señales que indican que podrías estar siendo captado por una secta

ABC habla con expertos en casos sectarios para entender el patrón de comportamiento de aquellas personas captadas

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Tras la reciente polémica con el caso de Patricia Aguilar, la española captada por una secta peruana, han saltado las alarmas con la necesidad de reconocer un movimiento sectario antes de que derive en una «pérdida completa de la identidad». Nadie tiene la inmunidad para evitar ser captado, le puede ocurrir a cualquier persona en un «momento de debilidad», tal como aseguran Miguel Perlado, coordinador del grupo de trabajo sobre deriva sectaria del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña y Guillermo Fouce, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de Psicología sin Fronteras.

Ambops expertos explican a ABC que la persona que se ve implicada en un caso de sectas es alguien «susceptible y vulnerable». La experiencia en pacientes que han tratado anteriormente demuestra que el afectado está pasando por un momento complicado en su vida cuando es captado.

Buscar respuestas con la llegada de una enfermedad, superar una pérdida o afrontar una ruptura amorosa son algunos de los motivos que pueden llevar a las personas a necesitar otro tipo de apoyo para evadirse de la realidad, y así de manera inconsciente, ser arrastrados a un movimiento que les anula la personalidad y les convierte en otras personas incapaces de poder escapar por ellas mismas.

Aunque la Policía Nacional ha asegurado que «no existe un modelo de prevención determinado porque no es tan fácil como explicar manualmente a la sociedad los movimientos que se deben hacer para evitar que te roben la tarjeta bancaria», expertos han asegurado a ABC que sí hay un patrón de conducta para reconocer que estás siendo atrapado por una secta, una situación que deriva en un cambio de personalidad»:

1. Estás cambiando de manera progresiva tu forma de vestir y de hablar, cuando te miras al espejo ya no ves reflejado a la misma persona que eras antes.

2. Priorizas quedar con ese «nuevo grupo de desconocidos» antes que con tus amigos de toda la vida.

3. Cuando te preguntan dónde has estado, dices que no sabes explicarlo, que va mucho más allá de la mente, que se necesita vivirlo en primera persona para entenderlo.

4. Si te insinúan que tus nuevos amigos te están cambiando, te irritas, te escapas, cortas el tema o te limitas a no responder. Crees que los comentarios negativos son fruto de la envidia, porque tú estás mejor que nunca.

5. Pasas tu tiempo adorando a uno de los ponentes, a una idea o a un objeto. Tu vida gira en torno a algo que evita que estés pensando en el problema que antes te causaba tanta desesperación.

6. Te sientes culpable si pasa por tu mente la idea de abandonar al grupo. Ya no puedes deshacerte de ellos, te sientes obligado a asistir a las reuniones porque piensas que son una pieza fundamental y que todo se derrumbaría sin su apoyo.

7. Las actividades tienen lugar en zonas alejadas y con malas condiciones, en donde te prohiben utilizar los móviles o acceder a cualquier tipo de tecnología.