Seguridad con control

La decisión final de qué hacer la sigue teniendo el conductor, que es capaz de valorar si el sistema de ayuda ha interpretado bien lo que está ocurriendo

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«El piloto hizo varios intentos de recuperar el control de la aeronave, pero no logró su objetivo porque no paraba de activarse una función que ponía el avión en vertical», así ha concluido la investigación sobre el accidente de avión del Boeing 737 MAX 8 que se estrelló el pasado 10 de marzo en Etiopía y acabó con la vida de 157 personas. Ceder la toma de las decisiones a una máquina salva vidas, pero también puede cobrárselas si no se mantiene activa la opción para que el piloto recupere el control manual del aparato.

El Parlamento Europeo ratificará hoy lo acordado por la Comisión y el Consejo Europeo hace dos semanas para incorporar, de forma obligatoria a partir de 2022, nuevos sistemas de seguridad en todos los vehículos que se comercialicen en Europa. Un acuerdo encaminado a lograr el objetivo de que haya cero muertes en carretera en 2050. En ese camino para salvar vidas la tecnología es determinante. Una tecnología por la cual el conductor cede a la máquina el control durante la conducción, como hacen ya en los aviones, y que puede reducir el número de accidentes.

Entre los asistentes a la conducción que serán obligatorios en los vehículos en 2022 está el limitador inteligente de velocidad, cajas negras, sistemas de frenada automática de emergencia o el asistente de carril. Todo esto está encaminado a reducir la epidemia del siglo XXI -las muertes por accidentes en carretera-, no podemos olvidar que cada año 25.000 personas pierden la vida sobre el asfalto.

Las medidas han sido consensuadas con la industria automovilística y con organizaciones de concienciación de la seguridad vial. Y muchos de estos sistemas obligatorios ya los llevan de serie casi todos los vehículos de alta gama.

Esta tecnología está encaminada a ayudar, y lo hará por medio de avisos acústicos, pero hoy por hoy -esperemos que por mucho tiempo- la decisión final de qué hacer la sigue teniendo el conductor, que es capaz de valorar si el sistema de ayuda ha interpretado correctamente lo que está ocurriendo. Dejar la decisión final a una máquina puede acabar como el vuelo de Ethiopian Airlines.

José Ramón AlonsoJosé Ramón Alonso