La media de recaudación es de 18.200 toneladas al año Guillermo Navarro

Las segundas partes, si es para la ropa, sí que son buenas

Fundación Humana es una organización que reutiliza y recicla las prendas donadas para darles una nueva vida

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La ropa es como la vida misma, cada prenda tiene una historia. La Fundación Humana trata de dar una segunda memoria a la ropa, una segunda oportunidad, una segunda vida. Desde 1987 protegen el medio ambiente a través del método de la reutilización de textil. Sus valores esenciales «solidaridad, sostenibilidad, transparencia y conciencia medioambiental» llevan a esta organización sin ánimo de lucro a recaudar una media de 18. 200 toneladas de ropa cada año, y eso es solo el 1% de todo el total que circula por el país. Por ello, desde la empresa, aseguran que el principal objetivo que deben conseguir es «promover la conciencia social» para que la sociedad deposite la ropa que ya no va a utilizar en alguno de los 5.172 contenedores que hay repartidos por España. Otra de sus metas es «alcanzar el residuo cero».

Esta organización, con sedes en Barcelona, Granada y Madrid, favorece el modelo de economía circular. Con los fondos obtenidos de la gestión de ropa de segunda mano «se financian y desarrollan los proyectos de colaboración y cooperación internacional en los que hay implicados más de 125.000 personas», explica Rubén González, trabajador de la empresa. El origen se remonta a los años setenta cuando recogían ropa y la enviaban a África. Más tarde se dieron cuenta de que sería más «eficaz» venderla y obtener recursos financieros para seguir impulsando los proyectos planteados.

Más de quinientos trabajadores, de veinticinco nacionalidades distintas, trabajan siete días a la semana para clasificar la ropa que es depositada en los contenedores. La mayor parte trabaja en las sedes mencionadas anteriormente, donde se encuentra la planta de clasificación, el lugar en el que se decide el destino y futuro de cada prenda. Hay cuatro procesos distintos: reutilizar, por el que la ropa puede tener dos destinos: o se pone otra vez en el mercado en alguna de las 46 tiendas que hay repartidas por el país o se envía fuera de España. También se puede reciclar si hay alguna característica de su materia prima que merezca la pena ser conservada. Y por último, se puede hacer una valorización energética o enviar a un centro de tratamiento de residuos. El año pasado el 61% del textil recogido se reutilizó y el 39% restante fue reciclado, porque «no tenían capacidad para procesarlo», comenta González.

En las plantas de clasificación se elige el destino de la ropa Guillermo Navarro
En las plantas de clasificación se elige el destino de la ropa Guillermo Navarro

La iniciativa de comercializar en establecimientos con aquella parte que se pueda reutilizar ha conseguido generar muchas ganancias. Las tiendas están situadas por distintas partes de España y en ella se encuentra ropa de diversos estilos que encajan con múltiples personalidades, por lo que nadie se sentirá indiferente. Es cierto que hay reparo a la hora de comprar «ropa usada», pero Rubén González pide que «la gente debe entender que es ropa que se merece una segunda vida».

«Luego van a Londres y compran en los mercados de segunda mano, mientras aquí sigue siendo un tema tabú», explica el trabajador.Además reconoce que el hecho de asistir a las tiendas de Fundación Humana te da la oportunidad de «vestir de una manera diferente y olvidarse de las grandes marcas». Asegura que la principal razón para comprar allí es el «estilo vintage» que no se puede encontrar en otro lado, al ser prendas de todas las épocas.

La ropa crea su segunda historia

Daniel García es el coordinador del equipo de la planta de Leganés en Madrid. Dirige a un total de cuarenta y cinco personas que tienen una tasa de reaprovechamiento al año del 96%. Reconoce que hace ocho años llegó hasta allí por una «oportunidad de empleo» pero que ahora no cambiaría de trabajo, aunque reconoce que «a veces es necesario conocer nuevas experiencias».

«Todos tenemos una historia con la ropa que utilizamos, es hora de darle la oportunidad a otras personas de crear sus propias historias con esa misma ropa», reconoce García al preguntarle que le diría a aquellas personas que no se sienten motivadas a donar de manera totalmente gratuita, su ropa.

Lo que más le apasiona de su trabajo es el «fin social» que realizan diariamente y las pocas «desigualdades económicas» dentro de la empresa. Ya que «no hay ningún jefe que venga con un coche nuevo mientras que un trabajador no puede llegar a fin de mes. Aquí todo es un trato con igualdad», declara el coordinador.

Es necesario comprender la labor que cometen para entender por qué es importante donar las prendas que ya no se utilicen. Cada mañana un camión pasa a recoger los contenedores. Reza, uno de los conductores de los camiones, reconoce que «lo que le mantiene allí diariamente es el hecho de colaborar con algo indiscretamente más allá del dinero y del hecho de tener un trabajo».