Joaquim Pereira, el sacerdote más longevo de Portugal
Joaquim Pereira, el sacerdote más longevo de Portugal - ABC

El sacerdote más veterano de Portugal: 105 años y 80 desde que fue ordenado en Oporto

Joaquim Pereira da Cunha cumplió en mayo su sueño de ser recibido por el Papa en Fátima

Corresponsal LisboaActualizado:

Joaquim Pereira da Cunha es el sacerdote más veterano de Portugal: acaba de cumplir 105 años hace un mes y el martes 8 de agosto celebró un aniversario más, pues son ya 80 años desde que fue ordenado cura. Se trata de un hombre muy entrañable al otro lado de la frontera y no ha parado de recibir homenajes en los últimos años.

Adscrito a la diócesis de Oporto, vive en la casa sacerdotal de la segunda ciudad lusa, frente al idílico Palacio de Cristal que fascinó a J. K. Rowling cuando residió en la ciudad donde se inspiró para escribir la saga de Harry Potter. Curiosamente, ese edificio se sitúa en el número 105 de la Rua Boa Nova, es decir, justo la misma cifra de su edad.

Su naturaleza de hierro se une a los cuidados y mimos que recibe cada día por parte de unos colegas que le ven como un verdadero tótem religioso, un símbolo de coherencia y atino en el desempeño de su actividad a lo largo de todas estas décadas.

El obispo de Oporto, António Francisco dos Santos, hizo público días atrás un documento principalmente consagrado a reconocer la prolongada aportación de Joaquim Cunha: «Celebramos los 80 años de ordenación presbiterial del padre. En este amplio arco temporal, hemos efectuado muchas ordenaciones todos nosotros, aquellos a los que Dios llama continuamente para ofrecer nuestros servicios a la Iglesia de Oporto».

El tributo al veterano sacerdote le rinde culto como «memoria viva» de la diócesis norteña, una de las más importantes del país vecino. «Es un encanto de vida sacerdotal. Pienso que nos podemos ver reflejados en su espejo porque nunca se le reconocerá lo suficiente su dedicación, su generosidad, la grandeza de toda una vida destinada al presbiterio portuense», añadió Dos Santos.

Cunha nació el 8 de julio de 1912 en la pequeña localidad de Mesquinhata, ubicada en la comarca de Baiao, a 71 kilómetros de Oporto. También el día 8, aunque del mes de agosto de 1937, fue ordenado sacerdote y recibió con ilusión su primera sotana.

Su gran sueño: conocer al Papa

Pero hace varias décadas que se asienta en la casa sacerdotal de la ciudad, entre otras razones porque ha tenido que ser trasladado al hospital en más de una ocasión y esta circunstancia aconseja tenerle en un entorno urbano, cerca de destacados centros de salud.

Su avanzada edad y su tono general más o menos estable constituyen todo un orgullo para la citada diócesis, hasta donde se acercan los fines de semana diversos fieles que desean verle, abrazarle y pulsar su modélico entusiasmo.

Cuando su estado de salud se lo permite, Don Joaquim replica a todas estas muestras de afecto con sonrisas y besos, en vista de que recibir ese cariño le ayuda a seguir adelante pese a las dificultades que varios de sus órganos experimentan.

Sin lugar a dudas, uno de los momentos más imborrables de su vida se produjo hace solo tres meses, cuando el Papa se desplazó a Fátima en el marco del centenario de las apariciones de la virgen y de la canonización de los pastorcillos Francisco y Jacinta, quienes habían sobrecogido a la comunidad católica con sus testimonios en aquel 1917.

El Sumo Pontífice permaneció menos de 24 horas en suelo portugués, pero no quiso desaprovechar la oportunidad de recibir a Cunha.

Sucedió el pasado 13 de mayo en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, emblema del impresionante y mitificado santuario. Hasta allí fue trasladado el cura de avanzada edaden una silla de ruedas para poder cumplir su gran sueño: conocer en persona al jefe eclesiástico supremo.

Los sacerdotes que atienden a Don Joaquim notaron enseguida que se ponía muy contento por haber podido ser capaz de personarse en semejante encuentro. La emoción colmó con creces sus expectativas, y así quedaron atrás los nervios del momento.

La recepción tenía lugar 92 años después de su ingreso (cuando no era más que un adolescente) en el Seminario de Vilar, al lado de la casa sacerdotal donde vive en la actualidad y no lejos dela Facultad de Ciencias de la Universidad de Oporto.

Con posterioridad, fue adquiriendo experiencia como ayudante del párroco de Valbom, en Gondomar (a las afueras de la ciudad), y de ahí saltó a la también vecina localidad de Marco de Canavezes, donde ejerció como párroco durante nada menos que 72 años: desde 1938 hasta el 31 de marzo de 2010.

Una fecha, esta última, que se le grabó en la mente porque los 98 años que tenía entonces no le permitían continuar con su labor. Bastante (y mucho más) había hecho ya por los fieles que le arropaban con auténtica devoción, especialmente porque aquella misión se vio completada (y alternada) con un cargo similar en la parroquia de Rio de Galinhas, ubicada en los alrededores y donde tampoco podrán olvidarle nunca.