Un adiestradora de perros potencialmente peligrosos en un refugio en Santiago de Compostela
Un adiestradora de perros potencialmente peligrosos en un refugio en Santiago de Compostela - Miguel Muñiz

Perros peligrosos con dueños irresponsables

Los veterinarios coinciden en que cuando se producen sucesos como el de El Molar se debe «a una serie de fallos que casi siempre son achacables a las personas»

MadridActualizado:

Pontevedra, una anciana pierde las dos piernas en noviembre del año pasado. Unas semanas después, un niño de tres años sufre la amputación de sus orejas en El Molar (Madrid). Hace unos días un bebé de 15 meses y su abuela resultan heridos por dos Rottweiler en Baracaldo. En casi todos los casos hay un denominador común: un perro potencialmente peligroso. Es la denominación que utilizan algunas legislaciones, entre ellas la española, para alertar sobre la posible agresividad de algunas razas, como los Akita Inu, Tosa Inu, Rottweiler, Pitbull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Dogo Argentino y Fila brasileño. «La lista puede variar ligeramente en función de la comunidad autónoma. A ella también hay que añadir aquellos perros que atesoran historial de agresividad o posean características físicas compatibles con potenciales acciones lesivas», detalla el portavoz de la Real Sociedad Canina de España, José Miguel Doval.

El origen de estas razas es muy antiguo y la mayoría fueron creados para un fin abominable: la lucha. Es el caso de Staffordshire Bull Terrier. Este can se gestó hace casi 200 años en una Inglaterra empobrecida por la crisis. Los mineros necesitaban una mascota especial que pudiera ser empleada para la pelea entre congéneres. Los Stafford se seleccionaron a partir de potentísimos Bulldogs de los que se pretendía que heredasen su mordida sin igual y de los Terrier por su carácter valiente e intrépido. El ejemplo del Stafford es exportable a las demás razas de perros considerados potencialmente peligrosos.

Ágiles e impulsivos

En todos estos casos se trata de perros potentes, muy ágiles, impulsivos y su mordida es desproporcionada. Estas características impulsaron a los legisladores a promulgar en 1999 la Ley de Perros Potencialmente Peligrosos. El objetivo de dicha norma era disminuir los riesgos lesivos y favorecer la convivencia entre perros y ciudadanos en los espacios públicos.

La ley obliga a sus propietarios a pasearlos bajo control y siempre atados. La correa debe ser segura y corta y además deben llevar bozal. Su dueño debe contar además con una licencia específica e intransferible que garantice su aptitud para ser propietario de uno de estos animales.

Staffordshire Terrier
Staffordshire Terrier- ABC

Estas estrictas medidas de seguridad despiertan no pocas protestas por parte de algunos sectores animalistas que consideran que «estigmatizan» al animal. Es el caso de Diana Zamora Alanez que ejerce como veterinaria en «El Olfato» en Bustarviejo, una localidad de la Sierra Norte de Madrid. Zamora afirma que la ley de Perros Potencialmente Peligrosos «es injusta», ya que provoca que «la sociedad vea mal a unas determinadas razas». «Yo no tengo un solo perro potencialmente peligroso que sea agresivo con personas o más malo con otros perros de lo que pueda serlo cualquier otra raza».

Desde la Real Sociedad Canina de España señalan que «la lista que plantea la ley no es el mejor criterio» para distinguir un perro potencialmente peligroso de otro que no lo es. Su portavoz José Miguel Doval precisa que «la lista pone en el disparadero a una serie de razas sin tener en cuenta el temperamento de cada animal».

Pese a la polémica, los veterinarios recuerdan que «alentadoramente un gran número de propietarios que han decidido inclinarse por un perro potencialmente peligroso aceptan gustosos dichas reglas». «Amantes incondicionales de estas razas se sienten así amparados por la ley para que la convivencia en los lugares públicos pueda ser irreprochable y respetuosa», comenta el veterinario Javier Álvarez de la Villa del Centro Veterinario Víctor de la Serna de Madrid.

Agresivos o no, todos los perros deben cumplir normas de convivencia amparadas legalmente. Así, todos los canes han de estar vacunados, desparasitados, identificados y en los lugares públicos y solo pueden ser liberados de sus correas en determinadas franjas horarias. «Como vemos, todos han de cumplir normas de convivencia. Solo que en el caso de los perros potencialmente peligrosos estas norman son de un carácter más exigente», explica el veterinario Álvarez de la Villa. Esto es así porque los animales potencialmente peligrosos pueden «causar lesiones de extrema gravedad».

Pitbull
Pitbull- ABC

«Si dos perros de estas razas se encuentran en un espacio público —apunta el veterinario— puede darse el caso de que se enfrenten. En el fragor de la contienda, el perro, ofuscado y descontrolado podría morder involuntariamente y sin intención a la persona que lo intenta separar. Este patrón de agresividad se reproduce en todas las razas de perros pero pueden acarrear consecuencias mucho más graves si se tratra de perros potencialmente agresivos».

Sin embargo, estas razas agresivas no siempre están en manos de dueños que cumplen con la normativa. Algunos vagan por lugares públicos libremente y suelen carecer de seguro, vacunas, identificación y sus propietarios, de la preceptiva licencia. Consecuentemente no se encuentran en el censo de Perros Potencialmente Peligrosos. Es decir, «no existen» hasta que se produce la desgracia. «Es necesario perseguir hasta el límite máximo las conductas humanas delictivas. No parece una buena idea cargar tintas contra la propia ley que intenta favorecer a propietarios y criadores consecuentes y cumplidores de las normas que son sin duda la mayoría. Cumpliendo la ley se dignifica y da oportunidad para que los perros potencialmente peligrosos puedan convivir en la sociedad con el beneplácito de todos», comenta Álvarez de la Villa que añade que «controlar perros que vagan libremente es de sentido común y sobre todo si se trata de razas potencialmente peligrosas».

En la misma línea, el portavoz de la Real Sociedad Canina de España señala cuando se producen sucesos como el de El Molar se debe «a una serie de fallos que casi siempre son achacables a las personas». «El verdadero problema es que los perros deben siempre estar convenientemente seleccionados por el propietario según el temperamento del animal y luego recibir una eduación adecuada que no potencie la agresividad», subraya.

Criaderos ilegales

Ante los recientes casos de personas agredidas por este tipo de canes se alzan muchas voces que piden incluso la extinción de estas razas. En Change.org un grupo de ciudadanos han solicitado erradicar la compra y venta ilegal de esta raza y sancionar con más dureza estas prácticas hasta que se extingan.

La medida es rechazada por la Federación de Asociaciones Protectoras y Defensora Animal de la Comunidad de Madrid (Fapam). Su presidenta Matilde Cubillo comenta que «en muchas ocasiones se pide la extinción, pero nosotros abogamos más por la esterilización, así como evitar los criaderos ilegales». «Es mejor controlar que las leyes se cumplan y que todos los ejemplares están identificados correctamente». Cubillo explica que el rechazo social a este tipo de razas, el coste de las licencias y la obligatoriedad de contratar un seguro convierte a estos animales en los que más sufren abandono.