Fotografía facilitada por la Fundación Oso Pardo de un ejemplar de la especie en libertad
Fotografía facilitada por la Fundación Oso Pardo de un ejemplar de la especie en libertad - Efe

El oso pardo vuelve a Portugal casi dos siglos después

Avistado un ejemplar en el Parque Natural de Montesinho, cerca de la frontera con España, un hallazgo histórico porque hacía 176 años que no se detectaba la presencia de la especie en el país vecino

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Un oso pardo fue avistado en el Parque Natural de Montesinho, en Bragança, muy cerca de la frontera con España, 176 años después de que la especie se declarase oficialmente extinguida en Portugal. El hallazgo lo realizó un apicultor y lo confirmó posteriormente el Instituto para la Conservación de la Naturaleza y los Bosques en ese paraje de la Sierra de Gerês, una franja que se halla entre la localidad lusa de Vilarinho y la española de La Tejera.

«Es un día especial porque tener en territorio nacional a una especie tan icónica es algo para celebrar», aseguró a este respecto Francisco Álvares, del Centro de Investigación para la Biodiversidad y los Recursos Genéticos de la Universidad de Oporto.

La presencia del ejemplar retrata que el país vecino reúne aún condiciones adecuadas para que pueda desenvolverse el oso pardo, aunque el mérito corresponde a España, donde existe una población de unos 300. El mismo investigador lo certifica: «Esto es consecuencia de la labor del Gobierno español».

El caso salió a la luz porque el ejemplar en cuestión, que mide casi 1,50 metros, atacó un colmenar, algo de lo que se apercibió el empresario local, quien supo valorar la importancia del hecho.

En realidad, estas circunstancias concurrieron en suelo español, concretamente en el término municipal de Hermisende (provincia de Zamora). De forma inmediata, los técnicos de la Junta de Castilla y León pusieron en marcha un dispositivo que desembocó en un aviso a los técnicos portugueses.

Un caso aislado

El descubrimiento fue recibido con júbilo al otro lado de la frontera, pues había que remontarse casi dos siglos atrás para encontrar las huellas de este animal en territorio luso.

El oso avistado representa un caso aislado, algo que no resulta extraño y que responde a una cierta itinerancia en determinados tramos de su ciclo biológico. El nombre oficial es «ejemplar en dispersión».

No puede olvidarse que, precisamente, la Junta de Castilla y León puso en marcha un Plan de Recuperación del Oso Pardo en 1990, cuyos frutos han venido recogiéndose a lo largo de estos últimos años (y no solo en esta comunidad autónoma).

De hecho, los ejemplares que sobreviven en España se localizan en las provincias de Lugo, Zamora, León, Palencia, Asturias y Cantabria. A partir de ahí y del hallazgo actual, ha comenzado a fraguarse la cooperación entre los técnicos de ambos lados de la frontera.

El Catálogo Español de Especies Amenazadas refleja la existencia de dos poblaciones diferenciadas: la pirenaica y la cantábrica. Ahora Portugal puede beneficiarse también del programa en curso.