El papa Francisco asiste a una misa en Ginebra (Suiza) en el centro ecuménico del Consejo Mundial de Iglesias
El papa Francisco asiste a una misa en Ginebra (Suiza) en el centro ecuménico del Consejo Mundial de Iglesias - EFE

El Papa al Consejo Mundial de las Iglesias: «El Señor nos pide unidad; el mundo desgarrado invoca unidad»

Les visita en su 70 aniversario para rendir homenaje a su liderazgo ecuménico

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El primer encuentro del Papa Francisco con los directivos del Consejo Mundial de las Iglesias en Ginebra ha tenido lugar este jueves en la capilla ecuménica, donde el Santo Padre les ha dicho: «El Señor nos pide unidad; el mundo, desgarrado por tantas divisiones que perjudican principalmente a los mas débiles, invoca unidad».

El Papa fue recibido en el aeropuerto por el presidente de la Confederación Helvética, Alain Berset, con quien conversó en español en la sala de autoridades antes de desplazarse en un pequeño automóvil hasta la sede del Consejo Mundial de las Iglesias (WCC) para sumarse a la celebración de su 70 aniversario junto con representantes de las 345 Iglesias ortodoxas, protestantes, anglicanas y evangélicas que reúnen 500 millones de fieles.

En la capilla, el Santo Padre ha aplaudido su esfuerzo y les ha confirmado que «el movimiento ecuménico surgió por la gracia del Espíritu Santo». Los primeros pasos tuvieron lugar en 1910 en Edimburgo, prosiguieron en 1920 al sumarse los ortodoxos, tuvieron una referencia institucional a partir la fundación del WCC en 1948, y se aceleraron con la llegada de los católicos a partir del Concilio Vaticano II en 1965.

El camino recorrido en armonía cada vez mayor está cerrando las divisiones de 1054 y del siglo XVI, provocadas, según Francisco, por «una mentalidad mundana en la vida de las comunidades: se buscaban primero los propios intereses, solo después los de Jesucristo».

El Papa ha hecho notar que el esfuerzo humilde y paciente por recuperar la unidad de los cristianos «significa con frecuencia, a los ojos del mundo, trabajar sin provecho. El ecumenismo es ‘una gran empresa con pérdidas’. Pero es la pérdida evangélica trazada por Jesús: ‘El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierde su vida por mi causa la salvará’».

El Santo Padre había sido recibido de modo cordial y fraterno por el secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias (WCC), el pastor luterano noruego Olav Fykse Tveit, gran promotor de la unidad y viajero incansable a lugares de conflicto para contribuir a la pacificación.

Le dieron también la bienvenida la moderadora del WCC, Agnes Abuom, y los dos vicemoderadores: el metropolita ortodoxo Gennadios de Sassima, y la obispa metodista norteamericana Mary Ann Swenson, quien realiza su ministerio en Hollywood.

La tercera visita de un Papa al WCC -después de las realizadas por Pablo VI en 1969 y Juan Pablo II en 1984- , tendrá su momento principal en el encuentro ecuménico previsto para la media tarde.

Después de la plegaria en la capilla y del intercambio de regalos, el Papa y sus anfitriones se subieron a un microbús con rumbo al Instituto Ecuménico de Bossey, dependiente del WCC y situado a 25 kilómetros de la ciudad, para un almuerzo de familia. Allí les esperaba el Decano, que es por primera vez un sacerdote católico nigeriano, profesor de teología bíblica.

La visita del Papa Francisco a Ginebra y Bossey se enmarca en la línea de conmemoraciones conjuntas como la celebrada Lund (Suecia) en 2016 con la Federación Luterana Mundial, con motivo del quinto aniversario de la Reforma de Lutero. El lema de «hacer el bien juntos» a favor de los necesitados es uno de los mejores caminos para el buen entendimiento.

El Santo Padre ha vuelto a recordarlo en Ginebra: «las distancias no son excusas; se puede desde ahora caminar según el Espíritu: rezar, evangelizar, servir juntos. Esto es posible y agradable a Dios».