Ajedrezada de cuenca, en estado vulnerable
Ajedrezada de cuenca, en estado vulnerable

No aplaste a ese «bicho», es posible que esté en peligro de desaparecer

El 40% de los insectos están en declive y en España hay 272 especies en diverso grado de riesgo

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En su infancia era habitual ver luciérnagas brillando por las noches en Galicia, pero un día Antonio Estévez, ingeniero agrícola, cayó en la cuenta de que ya no las veía nunca. Decidió cambiarlo. Dijo adiós a los plaguicidas, fomentó la población de caracoles (su alimento) y buscó que reinara la oscuridad en el espacio en el que hoy se encuentra el Centro de Reproducción de Especies Amenazadas Félix Rodríguez de la Fuente. Tras un trabajo de 15 años, el verano pasado contabilizó 25 luciérnagas en 100 metros. «Es un gran éxito -dice Estévez-, habían desaparecido por completo».

Se trata solo de un ejemplo. Un reciente estudio internacional ha llegado a la conclusión de que el 40% de las especies de insectos corren un serio peligro. En Europa y América del Norte, mariposas, escarabajos, mariquitas, abejas silvestres, abejorros o libélulas se enfrentan a su extinción en unas décadas si no se reforma la agricultura intensiva y se reducen los pesticidas. Una preocupación que empieza a llegar a la sociedad. En Baviera esta semana han logrado reunir las firmas necesarias para que el Gobierno convoque un referéndum para intentar salvar a las abejas reduciendo los plaguicidas.

«Si la pérdida de especies no se detiene, tendrá consecuencias catastróficas para los ecosistemas del planeta y quizá para nuestra propia supervivencia», dice el autor principal del macroestudio, Francisco Sánchez-Bayo, llevado a cabo por investigadores de las universidades de Sidney y Queensland.

50.000 especies en España

Los insectos comprenden alrededor de dos tercios de todas las especies terrestres del planeta y constituyen la base estructural de la mayoría de ecosistemas. Son el alimento de otras especies, polinizan, controlan plagas, regulan el suelo y el crecimiento de plantas... En España se estima que hay unas 50.000 especies, pero el Atlas y Libro Rojo de los invertebrados amenazados ya identifica 272 con algún grado de peligro. «Y son solo las especies evaluadas, las que hemos sido capaces de detectar», explica el entomólogo Eduardo Galante, uno de los autores de la guía. No obstante, el experto alerta de que «todas tienen un riesgo considerable como consecuencia de las alteraciones del entorno» y asegura que muchas están desapareciendo de zonas en las que antes eran frecuentes.

Algunas de esas especies en declive son tan populares como las mariquitas -que con ciudades y huertas con medidas de control de insectos se están quedando sin alimento- o el escarabajo pelotero. Este último es «de los amenazados, tienen muy poca descendencia y les están afectando mucho los cambios», explica Galante. Estos coleópteros son degradadores de excrementos, los basureros de la naturaleza. Suponen una quinta parte de las 55 especies de escarabajos de España, pero la urbanización en zonas costeras y la intensificación de la agricultura está reduciendo su distribución y su número. «Ahora para verlos en abundancia hay que irse a Cabañeros o Doñana». En el campo, al reducirse su número, en zonas de pastores los excrementos se quedan en superficie y favorecen a los insectos «molestos», como las moscas.

Además de los escarabajos, las mariposas, abejas y abejorros están seriamente amenazados. El estudio sobre el declive de especies se hace eco de otra investigación que monitorizó 183 especies de mariposas en España entre 1994-2014 y permitió comprobar que mientras 15 especies aumentaron, cinco permanecieron estables y 46 estaban disminuyendo.

«Mas del 60% de las plantas son polinizadas por insectos y los necesitamos para la producción de frutos», dice el presidente de la Asociación Española de Entomología, que recuerda que tienen muchos años de coevolución. «Las plantas desarrollan formas y colores para atraer determinados insectos que las visitan». Al alterar el equilibrio, «las especies más banales son las que se hacen con el territorio».

Así proliferan algunas moscas o cucarachas, con una descendencia enorme y gran capacidad de adaptación. Al final, lamenta Galante, «la gente lo percibe mal. Las especies de insectos "malos" o molestos son menos del 2%».

Los entomólogos llevan tiempo haciendo una sencilla reflexión sobre este declive global: hace 30 años, cuando iba de viaje en coche, ¿cuántas veces activaba el limpiaparabrisas por culpa de los insectos? ¿Y ahora? La cantidad es menor no porque su instinto les aleje de las carreteras, sino porque ya es tangible que cada vez hay menos.