Imagen de archivo de la ciudad californiana de Long Beach, donde se produjo el suceso
Imagen de archivo de la ciudad californiana de Long Beach, donde se produjo el suceso - AFP

Muere una niña de 3 años asfixiada en el coche de su madre que la dejó sola para tener sexo con su superior

La menor estuvo expuesta más de 4 horas al sol y su cuerpo alcanzó los 41º de temperatura en el momento de su muerte, según los forenses

Actualizado:

Un acto irresponsable puede acarrear consecuencias totalmente trágicas. Como ocurrió en Long Beach, Estados Unidos, en un caso que se ha dado a conocer el pasado martes, cuando una ex agente de policía confesó que su hija murió asfixiada en el interior de un vehículo después de que la dejara sola para tener relaciones sexuales con su superior.

Según se ha sabido, Cheyenne Hyer, una niña de 3 años, falleció el 30 de septiembre del 2016 después de que su madre, identificada como Cassier Barker, la dejara en un asiento de seguridad durante más de 4 horas expuesta a un calor sofocante propio de esta ciudad californiana. Mientras, ella estaba manteniendo sexo con su jefe, de nombre Clark Ladner.

Al parecer, cuando finalizó los actos sexuales, la mujer se quedó dormida. Pese a que había dejado el aire acondicionado en funcionamiento, según informa el digital peruano «El comercio», el aire no salía frío. La temperatura que marcaba el mercurio en Long Beach era de 38 grados y los forenses del caso explicaron que el cuerpo de la niña llegó a los 41 grados en el momento de su fallecimiento. La Fiscalía ha pedido 20 años de prisión por esta trágica irreponsabilidad de la progenitora.

«No sé qué podría hacer para ti, que podría ser peor que lo que ya has experimentado ... Siempre estarás encerrada en una prisión de tu propia mente», le espetó el juez del condado de Harrison, Larry Bourgeois, a la ex policía.

El que se ha visto fuertemente afectado ha sido el padre de la criatura, Ryan Hyer, que expresó su profunda tristeza por el lamentable suceso. «Cada vez que cierro los ojos, me imagino su sufrimiento y luego la imagino acostada en este ataúd... Todavía la veo sonreír y reír en mi cabeza y asumiría que la sonrisa y la risa se convirtieron en dolor y sufrimiento en ese caso. Es una imagen que no quiero tener, pero es una imagen de la que no puedo deshacerme».