Monseñor Elías Yanes, en su despedida como arzobispo de Zaragoza después de veintiocho años en el cargo
Monseñor Elías Yanes, en su despedida como arzobispo de Zaragoza después de veintiocho años en el cargo - EFE

Muere monseñor Elías Yanes, el obispo del diálogo y la reconciliación

Fue uno de los primeros obispos que propuso un «Pacto de Estado» educativo

Actualizado:

El fallecimiento de monseñor Elías Yanes a los 90 años ratifica el lento peregrinar hacia el seno del Padre de una generación episcopal que hizo posible algunas de las transiciones subyacentes a la Transición política española. Me refiero a la transición religiosa, cultural, eclesial. No en vano lo fue todo en la Conferencia Episcopal Española, comenzando por el cargo de Secretario General (1972-1977) con el cardenal Vicente Enrique y Tarancón como presidente, de quien fue estrecho colaborador, lo mismo que de don Gabino Díaz Merchán. Cargo de Secretario en el que sucedió a monseñor José Guerra Campos. Siempre recordaba que le tocó debutar con la prensa en el «caso Añoveros».

El lema episcopal de don Elías estaba tomado del libro de Isaías (42,3) y del Evangelio de San Mateo (12): «No apagará la llama humeante», que sintetiza su afán por acercar a los hombres a Dios descubriendo lo positivo de cada uno. Experiencia y reflexión que plasmó en unos de sus más leídos libros «Cómo ser cristiano en el corazón del mundo».

Hijo de una familia de modestos campesinos, nació en la localidad tinerfeña de la Villa de Mazo el 16 de febrero de 1928, en la isla de La Palma. No fueron pocos los sacrificios que su padres hicieron para que pudiera estudiar. Pronto despuntó por su fina inteligencia, su pasión lectora, la dimensión social de una forma de vivir la fe ligada a la boyante Acción Católica y un carácter introvertido, con notable capacidad para analizar y diseccionar ideas, actitudes y comportamientos. Formaba parte de una época de formación clásica en el episcopado, tamizada por viajes, estudios en el extranjero y cultura vasta. En su caso hizo sus grados avanzados en la Universidad Pontificia de Salamanca y en la Universidad Gregoriana de Roma. Ordenado sacerdote en el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona, el 31 de mayo de 1952, después de unos años iniciales como profesor en el seminario de la diócesis de Tenerife, vino a Madrid para trabajar en los movimientos especializados de la Acción Católica y en la pastoral catequética.

Nombrado obispo auxiliar de Oviedo en 1970, hasta 1977, y arzobispo de Zaragoza desde esa fecha hasta 2005, si por algo se caracterizó el servicio a la Iglesia de monseñor Elías Yanes fue por su trabajo en la Conferencia Episcopal, de la que fue también presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1978-1987); vicepresidente (1987-1993) y presidente (1993-1999), cargó en el que sustituyó al cardenal Ángel Suquía. Nada más ser elegido, pronunció unas palabras que sintetizan su espíritu en la presidencia: «Estos días de elecciones, en los que aparecen las legítimas diferencias que puede haber en nuestros puntos de vista, estoy seguro de que el afecto colegial, la común responsabilidad pastoral y las buenas relaciones personales facilitarán el clima de sincera y espontánea colaboración que siempre ha reinado entre nosotros».

La presidencia de monseñor Elías Yanes, en la Conferencia Episcopal, comenzó con la visita del Papa Juan Pablo II a la sede de la calle Añastro, el 15 de junio de 1993, con motivo de su presencia en el XLV Congreso Eucarístico Internacional de Sevilla. En el libro entrevista de Isidro Catela a los presidentes de la Conferencia Episcopal, monseñor Yanes recordaba cómo «el diálogo, que comenzó con la UCD, se continuó con el PSOE, y creo que por parte del Partido Socialista de aquella época hubo una sincera voluntad de diálogo, aunque también muchos desacuerdos de fondo». Son memorables los elogios que destacados líderes socialistas, como Alfonso Guerra, hacían en privado de monseñor Elías Yanes. En ese época tuvo que gestionar una de las grandes crisis en la relación de la Iglesia con el Gobierno socialista, la llamada «guerra de los catecismos».

La educación fue una de sus grandes pasiones. Se podría decir que fue uno de los primeros obispos que propuso un «Pacto de Estado» educativo. De su época como presidente de la CEE tenemos el documento titulado «Moral y sociedad democrática», de 14 de febrero de 1996. Allí los obispos, en continuidad con «La verdad os hará libres», abordaron cuestiones de calado como la libertad y su relación con la verdad, las implicaciones entre ética y ley civil, revelación y moralidad pública, y una interesante reflexión sobre moral y democracia. También de esa época es la celebración del Congreso de Pastoral Evangelizadora, en Madrid, del 11 al 14 de septiembre de 1997 con el título «Jesucristo, la Buena noticia».

En los últimos tiempos, don Elías vio con satisfacción el nombramiento del que fuera su obispo auxiliar, monseñor Juan José Omella, como arzobispo de Barcelona y cardenal de la Iglesia. Dedicado también a acompañar a personas con heridas por su experiencia de Iglesia, vivió muy profundamente los cambios recientes en la titularidad de la archidiócesis de Zaragoza, de la que era arzobispo emérito y fiel devoto de la Virgen del Pilar.