César Nombela

Ministerio de Ciencia

Un Ministerio de Universidadades e Investigación, creado en 1979, apenas se mantuvo dos años

César Nombela
MADRIDActualizado:

Los científicos saludamos el que la Ciencia aparezca en el rótulo de un ministerio del recién constituido Gobierno, pero aspiramos a que la creación de conocimiento y la innovación tengan la prioridad que merecen, independientemente de quien lo gestione. Nuestro gasto (mejor hablar de inversión) en I+D actualmente no llega al 1,2% del PIB, lo que nos aleja de la media de la UE que ya supera el 2%. Tres intentos anteriores, en tiempos recientes, de crear ministerios de Ciencia acabaron en su supresión, el modelo no llegó a consolidarse.

Un Ministerio de Universidades e Investigación, creado en 1979, apenas se mantuvo dos años, las competencias volvieron a Educación. El presidente Aznar creó el Ministerio de Ciencia y Tecnología en el año 2000, a expensas del prexistente de Industria y Energía. Sin una gestión óptima el departamento se mantuvo hasta 2004, con la inversión en I+D creciendo cada año y alcanzando la cifra del 1,07% del PIB. La supresión de este ministerio por el presidente Zapatero en 2004 y el retorno de las competencias -¡una vez más!- a Educación, no impidieron que ese crecimiento se mantuviera y potenciara hasta 2008; la I+D llegó al 1,35% del PIB.

Sin embargo, el nuevo intento de Zapatero, creando en 2008 el Ministerio de Ciencia e Innovación (con la competencia en Universidades) marca el momento del estancamiento y caída de la inversión en I+D en España. En solo un año, este ministerio pierde Universidades y se mantiene hasta 2011, con el 1,33% del PIB en I+D, indicador suavizado por la caída de la actividad económica en la situación de crisis vivida.

El ministerio se suprime en 2012, la I+D se gestiona desde Economía y la caída en el indicador continúa desde 2012, sólo en los dos últimos años comienza levemente a remontar.

Nos hace falta esfuerzo inversor mucho mayor en I+D que sería baldío si no se acompañara de reformas. Nuestro sistema científico, la universidad en especial, necesitan cambios estructurales, aplazados ya demasiado tiempo.

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