Un trabajador de un vertedero, rodeado de botellas de plástico
Un trabajador de un vertedero, rodeado de botellas de plástico

Los microplásticos viajan también por el aire

Un estudio halla estos contaminantes en zonas vírgenes de los Pirineos franceses a cien kilómetros de la fuente emisora

MADRIDActualizado:

Los microplásticos no solo viajan por los ríos y llegan a los océanos. Estos pequeños fragmentos de plástico que se han convertido en una de las principales amenazas para el medioambiente y la salud de los seres humanos, también viajan por el aire y llegan a regiones vírgenes alejadas de su fuente de emisión original, según un estudio que se publica en la revista «Nature Geoscience».

Investigaciones anteriores habían demostrado que podían alcanzar los océanos al viajar largas distancias por los ríos mientras contaminaban los ecosistemas acuáticos en el camino. Sin embargo, no se tenía claro si la contaminación microplástica podía moverse a través de la atmósfera y del aire que respiramos. Para confirmarlo, el equipo de Deonie Allen estudiaron una cuenca remota en los Pirineos franceses durante un período de cinco meses. Recolectaron muestras de depósitos atmosféricos secos y húmedos durante cinco períodos de muestra y encontraron cantidades sustanciales de microplásticos, incluidos fragmentos de plástico, películas y residuos de fibra. Los autores midieron la tasa de deposición diaria de microplásticos en 365 partículas por metro cuadrado.

Usando simulaciones atmosféricas, los autores demostraron que los microplásticos se transportaron a través de la atmósfera desde almenos 100 kilómetros de distancia.

Este estudio sugiere que el transporte atmosférico puede ser una vía importante por la cual los microplásticos pueden alcanzar e impactar regiones prístinas.

Un glaciar de plástico

El trabajo se suma a un estudio reciente que documentaba la presencia de estos contaminantes en zonas remotas de la montaña. A comienzos de mes, un equipo de investigadores italianos los identificó por primera vez en un glaciar de los Alpes, el de Forni, situado a unos 3.000 metros de altitud en el Parque Nacional italiano de Stelvio. La investigación permitió demostrar «por primera vez la contaminación de microplásticos en un glaciar alpino».

Para evitar que las muestras analizadas se vieran contaminadas por la presencia de los investigadores, estos subieron a los Alpes vistiendo prendas completamente de algodón y calzado de madera.

Esa contaminación ha sido cuantificada en 75 partículas de plásticos, entre poliester, poliamida, polietileno y polipropileno, por cada kilogramo de sedimento, un dato «comparable» a los niveles observados en los sedimentos marinos y costeros de Europa.

En base a este dato, los investigadores estiman que la lengua del glaciar Forni, uno de los más importantes de Italia, «podría contener entre 131 y 162 millones de partículas de plástico».

Sobre su procedencia, apuntan que podría deberse a los restos del material usado por alpinistas y excursionistas que acuden a visitarlo o también por las partículas arrastradas por el viento y que llegan a esta zona montañosa desde otras latitudes «difíciles de localizar».

Los expertos dicen que aún no se había estudiado la contaminación de los plásticos en áreas de alta montaña, a pesar de que se sabe que este problema se extiende por muchas regiones de la Tierra y ha llegado incluso a las profundidades de las Fosas de las Marianas.

¿De dónde salen?

Los microplásticos son pequeños fragmentos de plástico (menores de cinco milímetros) que o bien se fabricaron con ese tamaño para ser empleados en productos de limpieza e higiene, o se han ido fragmentando de bolsas y envases durante su proceso de composición. Estos micro fragmentado de un plástico mayor (bolsas de la compra, envases de todo tipo…) durante su proceso de descomposición.

Su presencia en la arena de las playas, en los organismos de los animales, en la sal marina que consumimos y hasta en el agua que bebemos ha hecho saltar las alarmas y ha obligado a poner en marcha medidas para reducir el consumo de los plásticos de un solo uso, responsables en buena parte del problema.