Fuente: Balance de Criminalidad 2017 (Ministerio de Interior) con datos facilitados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en localidades con más de 50.000 habitantes

El mapa de las violaciones en España: aumentaron un 10% en 2017 y siguen incrementándose en 2018

Según los datos del Balance de Criminalidad publicado por le Ministerio de Interior, los municipios de Calvià, Lloret de Mar y Benidorm son los que registraron mayor ratio de denuncias por violación por habitante en 2017

Actualizado:

En los tres primeros meses de 2018 se produjeron 371 «agresiones sexuales con penetración», o lo que es lo mismo, una cada 5 horas y 49 minutos. El dato supone una drámatica realidad: un aumento del 28,4% con respecto al mismo periodo de año anterior, según el Balance de Criminalidad publicado por el Ministerio de Interior. Y lo peor es que en 2017 esa cifra ya había subido: un 10% con respecto a 2016. De hecho, el delito de violación fue el que sufrió un mayor aumento de denuncias el pasado año.

«Todos los años se incrementa el dato, hay varias razones, entre ellas que ahora se denuncia más, se está haciendo que este tipo de delito salga de lo privado», afirma Sonia Lamas Millán, psicóloga de la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas (C.A.V.A.S). «Pero aparte de que haya más denuncias, también se está produciendo un incremento en el número de violaciones, hay mujeres que incluso puede que no denuncien pero sí vienen a la asociación a pedirnos ayuda».

Desde la Asociación de Mujeres Víctimas (AMUVI) señalan a ABC que el aumento de denuncias se debe a que «las víctimas están más y mejor informadas de los recursos y servicios disponibles puestos a su disposición. Y perciben estos hechos como delictivos» y avisan de que «cuanta más información exista, más sensibilizadas en feminismo y más conozcamos las mujeres nuestros derechos más casos saldrán a la luz».

Violaciones y alcohol

Si analizamos los datos por Comunidades, vemos como Aragón, Extremadura o Canarias son las que sufrieron un mayor incremento de este tipo de delitos en 2018 con un 250%, 200%, y un 100% respectivamente. Sin embargo, si tenemos en cuenta el ratio de denuncias que se produjeron por habitante a lo largo de todo el año 2017, tal y como se observa en el mapa superior, el municipio de Calvià, en Mallorca, es el que cuenta con un ratio más alto con 3,46 por 10.000 habitantes. Por detrás se sitúan Lloret de Mar, en Gerona, (2,71) y Benidorm, en Alicante, (1,65).

Más allá de cómo pueda desvirtuar la estadística el aumento de población que sufren estas localidades por su atractivo turístico, lo cierto es que hay otros aspectos que pueden colocarlas a la cabeza de este dramático ranking.

«Las fiestas son los momentos en los que se pueden producir un mayor número de violaciones» señala Lamas, «el hecho de que el alcohol medie, además del entorno festivo, se utiliza para acosar a esa chica que el agresor puede conocer perfectamente y que en otro tipo de situación no abordaría tan fácilmente».

Desde AMUVI subrayan en que no se deben relacionar las violaciones con el turimos. «El único factor en común que comparten agresores es que son hombres. Incluso respecto al turismo, existe otro mito muy relacionado con éste, referido al alcohol como causante de la violencia hacia las mujeres pero no es más que un factor que favorece la violencia, no es el detonante».

Si ampliamos los datos a las provincias, vemos como todas las que componen la región de Cataluña, así como Navarra y Baleares son las que se sitúan a la cabeza. Por su parte, Segovia, León o Teruel son las que se presentan como más seguras en este aspecto.

La amenaza está en casa

Pese a que las advertencias que se hace a las mujeres desde muy jóvenes van enfocadas a alejarse de los extraños, lo cierto es que, según los expertos, las violaciones se producen por parte del entorno más cercano. «La mayoría de las agresiones sexuales con penetración son cometidas en el ámbito privado, en el hogar o en entornos familiares, o de confianza, que todos consideramos como "seguros"», afirman desde AMUVI.

«Aunque siempre nos dicen que prestemos atención a los desconocidos, resulta que el agresor lo tienes en casa, o bien es tu pareja, expareja, familiar, amigo…», explica Lamas. «En un porcentaje que sobrepasa al 80% es alguien de su entorno el que efectúa la agresión».

Entonces, ¿por qué está tan asentada esa percepción? «Se denuncian mucho más las agresiones de un desconocido, por asalto, que las de nuestro entorno. Cuando se sufre una violación, nos asalta la vergüenza, es de los pocos delitos de los que la mujer se siente culpable».

Asimismo, existe también, señala la experta, una «estadística oculta» que hace suponer que los datos facilitados por le ministerio se deberían analizar al alza. Se trata de las agresiones sexuales que se producen en la infancia o a las mujeres con discapacidad.

«Hay una gran invisibilidad de mujeres con cualquier tipo de discapacidad que han sufrido abusos. Desde C.A.V.A.S estamos trabajando con las entidades que se encargan de atenderlas para poner el foco sobre esta problemática», afirma.

En lo que se refiere a los abusos que se producen durante la infancia, «no podemos hablar con certeza, ni con datos objetivos, porque a las niñas les cuesta mucho denunciar», afirma Lamas, que asegura que un número importante de mujeres abusadas cuando eran niñas no lo cuentan hasta que son adultas. «Lo que les sucede no entra dentro de su esquema, además el agresor ya se encarga de que la niña no viva eso como un abuso, le embauca con que ese es un secreto que tienen…».

El momento de denunciar

Cada comunidad establece su propio modus operandi a la hora de recoger una denuncia por violación. En ese aspecto, en Madrid, por ejemplo, la mujer debe acudir primero a poner la denuncia para después someterse a un examen médico. Es importante que lo haga lo antes posible y que, por difícil que pueda resultar, no se asee antes de hacerlo ya que podrían perderse pruebas importantes.

«El proceso de denuncia es muy difícil para las mujeres por todo lo que supone, es como revivir el propio abuso. Tenemos que mejorar todos los actores que intervienen: ámbito policial, sanitario…», señala Lamas.

En el caso de que la violación no sea reciente, desde las asociaciones de ayuda a víctimas de este tipo de delito aconsejan que se recurra a un recurso especializado, donde se encargarán de asesorarlas y ayudarlas a superar el trauma.

La vida después

Las secuelas de una violación van desde las físicas hasta las psicológicas y se van a producir «siempre». «Van a estar presentes el miedo, la ansiedad, la culpa que se genera en la propia mujer. Para ayudarla hace falta trabajar desde la perspectiva de género, para que pueda salir del papel de víctima, en el que tiene derecho a estar, pero nuestro trabajo se enfoca para que deje de vivir como tal», afirma Lamas.

«El proceso de recuperación suele ser largo, de al menos un año», explican desde AMUVI. «Pero depende mucho de la persona y sus estrategias de afrontamiento. Trabajamos en sesiones individuales con la usuaria, aunque también contamos con sesiones grupales para mujeres víctimas de abusos sexuales en la infancia y terapias para sus familiares».

En este sentido, desde las asociaciones hacen un llamamiento para agilizar todo el proceso judicial que conlleva una violación, que de media tarda entre uno y dos años: «hacemos cargar a la mujer con una mochila durante todo ese proceso y es injusto que después de lo que ha vivido tenga que alargar su dolor en el tiempo», señala Lamas.

¿Qué hacer para acabar con esta lacra social? Las expertas coinciden en que la solución para por recurrir a «acciones preventivas» enfocadas en la educación.

«Es esencial trabajar la prevención y sensibilización desde la infancia y la juventud enfocándonos en los chicos. Fomentar las nuevas masculinidades conlleva a atajar el problema de raíz», subrayan desde AMUVI. «De forma paralela, aumentar la información y protección para las víctimas es otra medida muy importante, pues son las más vulneradas en todo este proceso».