Un niño recuperándose de la malaria en el Hospital Reaql de Livingston, Zambia
Un niño recuperándose de la malaria en el Hospital Reaql de Livingston, Zambia - EFE

La lucha contra la malaria se estanca, advierte la OMS

Se calcula que cada dos segundos hay una víctima mortal de malaria en el mundo

GinebraActualizado:

Según el último informe anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la malaria, publicado este miércoles, la lucha contra esta enfermedad ha llegado a un punto muerto ya que, a pesar de los esfuerzos, las infecciones han aumentado en 2016 respecto al año anterior, 216 millones frente a 211, y no ha conseguido reducirse el número de muertos.

«La lucha contra la malaria se ha estancado y será necesario redoblar los esfuerzos para llegar a cumplir con el objetivo de controlar y erradicar esta enfermedad en, al menos, diez países en desarrollo antes de 2020», declaró ante la prensa el doctor Pedro Alonso, director del Programa Global de la Malaria de la OMS.

De acuerdo con Alonso, «la malaria ha superado la época dorada de los últimos quince años en los que se han realizado progresos muy importantes, en la lucha contra esta enfermedad, que históricamente nunca se habían conseguido y ahora no sólo estamos estancados sino que corremos el riesgo de dar marcha atrás».

El aumento del número de casos de malaria en 2016 va contra los objetivos del programa global para la malaria de la OMS, este propone una reducción del 40% del número de casos de malaria en el mundo, debido a la falta de financiamiento de los programas preventivos que provoca la carencia de insecticidas, mosquiteras y medicamentos.

La mayoría de los 216 millones de infecciones detectadas en 91 países durante 2016, un 90%, fueron registradas en África. Entre los países más afectados se encuentran Nigeria, Congo, Mozambique y Ghana con el 50% de los casos. La mayoría de las víctimas son niños menores de cinco años. Unas 445.000 personas fallecieron de malaria en 2016 respecto a 446.000 en 2015.

Se calcula que cada dos segundos hay una víctima mortal de malaria en el mundo y que el 90% de los fallecimientos ocurren en la región de África Subsahariana. «Si queremos conseguir el objetivo de reducir el número de contagios antes de 2020 tenemos que concentrar nuestros esfuerzos en estos países», declaró Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

Uno de los mayores obstáculos en la lucha contra esta enfermedad es la falta de fondos. La OMS señaló que el total invertido en 2016 para controlar y eliminar la malaria alcanzó un total de 2,7 billones, cantidad muy inferior a los 6,5 billones de dólares necesarios para alcanzar los objetivos fijados por el organismo para 2020 y 2030.

Desafíos

Entre los desafíos de la OMS está conseguir que los países endémicos contribuyan más al financiamiento porque actualmente sólo contribuyen en un 31%, unos 800 millones de dólares en 2016, del coste total. Los fondos provienen en su mayoría de los países industrializados encabezados por Estados Unidos, un 38% del total, y seguidos de Reino Unido, Francia y Alemania.

«El reciente cambio de administración norteamericana no ha disminuido la contribución de este país respecto al programa mundial contra la malaria y hasta ha sido aumentada ligeramente. Sin embargo, es importante que los países afectados puedan financiarse de manera independiente para que se logren progresos significativos», explicó Alonso.

Otro retroceso constatado en el estudio es la disminución del uso de métodos de protección contra el mosquito. La utilización de insecticidas, en las mosquiteras o en el interior de las viviendas, para protegerse de las picaduras del mosquito ha disminuido considerablemente durante 2016, unos 100 millones de personas recurrieron a ellos frente 180 millones en 2015.

Por otra parte la OMS indicó que en la región africana se registró un aumento significativo en el número de diagnósticos realizados por los servicios públicos de salud, un 87% de casos frente a 36% en 2010. La mayoría de los pacientes, un 70%, recibió un tratamiento a base de una terapía que contiene artemisinina, uno de los más eficaces contra la malaria.

Sin embargo, el número de personas que tienen acceso a los tratamientos administrados por los sistemas públicos de salud es todavía muy bajo ya que los datos facilitados por los países más vulnerables muestran que sólo alrededor de un tercio de los niños, un 34%, que tienen síntomas de fiebre son llevados al médico.

Esta es la primera vez que en un informe sobre la malaria se ha tomado en cuenta el impacto que tiene la inestabilidad política en la lucha contra esta enfermedad. Países como Nigeria, Yemen, Sudán o Venezuela que atraviesan crisis internas peden sufrir un incremento de los casos de malaria porque los servicios de salud no funcionan con normalidad, observó el estudio.

«Nos encontramos en una encrucijada», explicó el doctor Alonso. «Esperamos que este informe sea una señal de alarma y que la comunidad internacional se sensibilice frente a esta situación ya que para conseguir los objetivos de la OMS será necesario aumentar la inversión para prevenir, diagnosticar y tratar la malaria», sentenció.