José alimenta a sus gallinas en su granja ecológica de Aranjuez - JAIME GARCÍA | Vídeo: Sonora pitada a Macron en su primer Salón de la Agricultura como presidente (ATLAS)

La guerra de las gallinas enjauladas

El Gobierno galo decreta que, a partir de 2022, todos los huevos frescos vendidos en Francia procedan de gallinas que vivan al aire libre

Los productores franceses y españoles se oponen a la medida, que en España es de improbable aplicación

MADRIDActualizado:

La batalla por el bienestar animal se libró en las plazas de toros, en los laboratorios, por el uso de animales para investigación científica; en las cocinas, por el empleo de agua hirviendo para cocinar langostas... Ahora llega a las granjas. Y ya no son los animalistas; un gobierno entero se ha posicionado a favor del bienestar de las gallinas ponedoras. El ministro de agricultura francés, Stéphane Travert, hizo realidad esta semana una promesa electoral del presidente, Emmanuel Macron: a partir de 2022, todos los huevos frescos vendidos en Francia procederán de gallinas que vivan al aire libre y no encerradas en jaulas. Eso sí, estos quedarán para los productos transformados.

El anuncio se topó con la inmediata oposición de los productores, y no solo los franceses. España es uno de los países más competitivos de Europa en producción de gallinas criadas en jaulas. El anuncio de Francia es entendido por algunos productores españoles como fruto de una política defensiva, ya que uno de los principales destinos de las exportaciones españolas es el país galo.

Fragmentar el mercado único

En nuestro país, el 91,7% de la producción se realiza con este método; en el otro extremo está la ecológica, que no alcanza ni el 1%. Estos porcentajes dan pistas de la dificultad que tendría España para poner en marcha un sistema como el francés: «Sería viable si se contara con el apoyo de la Administración, de los grandes distribuidores e, incluso, de los animalistas. Pero, en cualquier caso, haría falta mucho más tiempo que en el de Francia porque la tradición en España es de jaula. Además, los huevos pasarían a costar el doble siendo un producto similar», señala Gigante. Reconvertir el sistema en un cien por cien le saldría a España unos 1.200 millones de euros.

Por otro lado, el anuncio de Travert es considerado por Gigante una «metedura de pata» puesto que un país no puede unilateralmente prohibir el comercio en un mercado único donde la circulación de mercancías es libre como sucede en Europa. «Si fuera así, toda la UE estaría haciéndole la guerra en los tribunales comunitarios porque es ilegal», agrega Mar Fernández, directora de Inprovo, organización interprofesional del huevo y sus productos. «La decisión de Francia no la prohíbe la normativa comunitaria. No obstante, no puede impedir la comercialización en su mercado de huevos producidos en otros Estados miembros. Tampoco puede utilizar esta decisión para fragmentar el funcionamiento del Mercado Único», añaden fuentes del Ministerio de Agricultura.

La otra piedra con la que tropieza el anuncio es que olvida que el sistema de jaulas no es el único en el que las aves están encerradas. La directiva europea 1999/74, que establece las normas de protección de las gallinas ponedoras y que España incorporó a través del Real Decreto 3/2002, contemplacuatro sistemas. El de las jaulas (identificadas en el propio huevo con el número 3), que se mejoró ampliando a 750 centímetros cuadrados la superficie de jaula por gallina; el sistema de suelo (código 2), en el que las aves viven en naves y pueden moverse libremente dentro de estas; el sistema usado para los huevos camperos (código 1), en los que las gallinas no tienen un espacio limitado en el que desplazarse; y el ecológico (código 0), similar al anterior y en el que las gallinas se alimentan de pienso ecológico.

«Viven apiñadas»

Este último sistema es el que utiliza José Fernández de Velasco en su pequeña finca de Aranjuez, la «Reina del Jarama». Fernández no vive de la ganadería, es aparejador, pero cada mañana, religiosamente, se dedica a alimentar a sus trescientas gallinas con pienso ecológico –«lo que comen es lo que va al huevo y por eso debe ser bueno», explica–. Les abre el gallinero para que anden a sus anchas durante todo el día hasta que, al caer el sol, vuelvan a su «hogar». Es cuando Fernández aprovecha para envasar los huevos, ponerles la etiqueta que certifica que son ecológicos y así los deja listos para su venta en Aranjuez y Madrid. «He elegido este sistema porque no entiendo que las gallinas estén en jaulas, es hacerlas sufrir y provocarles estrés. Además, no están sometidas a luz artificial, aquí se levantan con el sol y se duermen cuando se pone».

Esta línea defiende Pacma, el partido animalista que pidió al Gobierno español la prohibición de la producción de huevos de gallinas en jaulas. «No queremos que España se quede atrás en bienestar animal y ahora mismo hay un evidente retraso respecto a Europa. Las condiciones en las jaulas son terribles, viven apiñadas y el tamaño para cada gallina es ligeramente superior al de un folio, esto no puede llamarse bienestar animal», protesta Silvia Barquero, presidenta de Pacma, que critica que no se haya contado con los defensores de los derechos de los animales para elaborar la ley. A su juicio, la industria piensa en términos de rentabilidad y productividad, pero traslada la responsabilidad al consumidor: «Hay un código que establece en qué condiciones han vivido las gallinas, es la gente la que decide qué compra».

Gallinas en jaulas en la granja de Guadalajara de la empresa Dagu
Gallinas en jaulas en la granja de Guadalajara de la empresa Dagu - BELÉN DÍAZ

Por otra parte, la industria se defiende: «No somos gente malvada, el sistema de jaulas es fruto de una evolución tecnológica que tiene en cuenta las condiciones higiénico-sanitarias de las gallinas y las de seguridad alimentaria en las que se produce el huevo. Por eso se decidió meter a los animales en una habitáculo», apunta Gigante. Así se evita que tanto el animal como el huevo estén en contacto con las heces, que las aves contraigan enfermedades parasitarias, que se maten entre sí o sean atacadas por depredadores. Lo que lleva el debate a la calidad del huevo: ¿varía en función del sistema de producción? ¿es mejor el que llega de una granja ecológica o de una jaula? «Aquí sé lo que beben, lo que comen, sé que no cogerán cualquier cosa que se encuentren por el campo...», defiende Enrique Sánchez Casado, director de la fábrica de piensos y de las explotaciones de Dagu. «Pensamos que el huevo tiene mayor calidad, les damos pienso ecológico, que es más sano», señala José Fernández.

Mientras el consumidor se decanta por uno u otro sistema, los productores recuerdan que no es la primera vez que se hacen inversiones millonarias para reconvertir el sector. La ley europea ya obligó a eliminar, a partir de 2012, las jaulas que no cumplieran los nuevos requisitos, lo que supuso una inversión para Europa de 6.000 millones de euros. A España le costó 600 millones y a Francia 1.000, de ahí que los productores pusieran el grito en el cielo. «Un cambio hacia la producción alternativa significaría la desaparición de cientos de granjas en Francia», denunciaron los productores, que interpretaron la medida como una cesión del gobierno a la presión de los veganos. «El sector sufrió una reconversión brutal en 2012. Seis años después no se puede enviar el mensaje de que la producción ya no vale», explica Mar Fernández.