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Una gran mancha aparece en una playa de Gijón donde hace 32 años se hundió un barco

El granelero «Castillo de Salas» encalló con 99.277 toneladas de carbón americano

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Reivindicaban los estudiantes del París del 68 la playa bajo los adoquines. En Gijón desde 1986, de cuando en cuando toca buscarla bajo el carbón. Este domingo ocurrió una vez más, cuenta «El Comercio», ante el estupor de los foráneos y el cansancio de muchos gijoneses. Desde primera hora de la mañana, una extensa mancha oscura cubrió el extremo occidental de San Lorenzo, desde el 'pedreru' de San Pedro hasta la escalera 2. A medida que la pleamar se iba despidiendo, dejaba desde el mismo borde del Muro una incómoda mezcla de gravilla negra y arena. La playa, cubierta por la mina. «Dicen que La Camocha va bajo el mar y aparece en San Lorenzo», ironizaba el presidente del Veriña, Gonzalo Llano, uno de tantos gijoneses que tomaba fotografías de una situación tan curiosa como molesta. «Alguien debería dar explicaciones», reclamaba el portavoz de Xixón Sí Puede, Mario Suárez del Fueyo.

Junto a la playa, la canaria Lourdes Valle mostraba su sorpresa por lo que estaba viendo. «Es una pena que la playa esté así. Esos restos tan negros no pueden ser nada bueno», señalaba. La gijonesa Ángeles Sáez apuntaba que, pese a las veces que se ha repetido este fenómeno a lo largo de los años, la imagen de la arena ennegrecida le sigue resultando chocante. «Da una impresión bastante rara. Ya vi este carbón alguna vez, pero hacía tiempo que no pasaba», lamentaba. Otro de los que se encontraron con esa situación durante su habitual paseo por el Muro fue Rafael Sastre, para quien el aspecto que presentaba ayer San Lorenzo «recuerda a cuando sufrimos lo del 'Prestige'».

«Castillo de Salas»

El concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, que se acercó al lugar cuando decenas de curiosos ya echaban cábalas y pestes, consideró que la llegada de estos restos de carbón al arenal era «normal» tras temporales como los de los últimos días y aseguró que no existe motivo alguno para «alarmar» a la población. Mantuvo que el origen de este mineral no es otro que «el malogrado 'Castillo de Salas'», el granelero que en 1986, el pasado 11 de enero se cumplieron 32 años, encalló a poco más de 700 metros del Cerro de Santa Catalina y acabó en el fondo del Cantábrico con las 99.277 toneladas de carbón americano que traía para Ensidesa.

«Hemos encargado distintos estudios científicos del carbón que llega habitualmente a la playa y no han hecho más que confirmar el hecho de que provienen del 'Castillo de Salas'», argumentó el concejal, pese a la desconfianza de quien en las redes consideraba esa justificación como «un comodín para todo».

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