César Alierta

El derecho de África a la educación

La educación es el instrumento más poderoso para eliminar la desigualdad y construir las bases para un crecimiento sostenible, y es aún más crítico en ciertas regiones del mundo, como África. La educación es, a la vez, pregunta y respuesta.

César Alierta
Actualizado:

Hoy, día de África, recuerdo la respuesta del Papa Francisco a mi pregunta, allá por 2014, sobre cuál creía que era el principal problema en el mundo: «Uno de los principales problemas es que los niños en el tercer mundo no tienen acceso a la educación y por eso nunca podrán salir de la pobreza», me contestó.

Soy un firme creyente en la educación como clave para el progreso de la sociedad, el desarrollo y el bienestar del individuo. Es el instrumento más poderoso para eliminar la desigualdad y construir las bases para un crecimiento sostenible, y es aún más crítico en ciertas regiones del mundo, como África. La educación es, a la vez, pregunta y respuesta.

La educación posibilita el acceso a un trabajo digno, primer paso para que millones de personas puedan alejarse de la pobreza y no se vean abocadas a buscar un futuro incierto cruzando sus fronteras para migrar sin garantías en un camino lleno de obstáculos.

Los datos de UNICEF sobre educación son alarmantes: más de 61 millones de niños no van a la escuela primaria en este continente y las tasas más bajas de escolarización corresponden a África subsahariana, donde solo 2 de cada 3 niños y niñas en edad escolar tienen acceso a la educación.

Por este motivo decidimos hace tres años poner África en nuestra lista de prioridades para ayudar a paliar la brecha educativa.

Dada mi trayectoria profesional, la experiencia acumulada de Fundación Telefónica en programas de intervención social con niños en entornos vulnerables en Latinoamérica y, conjuntamente con «la Caixa», que contaba también con una dilatada experiencia en el ámbito educativo, establecimos que la mejor manera de llevar educación de calidad al máximo número de niños y niñas en África y en el mundo era a través de la educación digital. Así fue como nació ProFuturo.

Después de 16 años al frente de una de las compañías de telecomunicaciones líderes en el mundo, creo que la tecnología es un potente habilitador que reduce distancias entre escuelas, fronteras y países y posibilita que una niña en Nigeria pueda tener una calidad educativa similar a la de un niño que vive en España.

La revolución digital en la que estamos inmersos va a ser más importante que la revolución industrial. Nunca antes una generación ha experimentado el nivel de cambio que estamos presenciando. No es una era de cambio, es un cambio de era.

Nos enfrentamos a un gran reto que nos apremia: garantizar la educación como derecho fundamental y velar por el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 de las Naciones Unidas relacionado con el acceso a una educación de calidad. La Unión Africana contempla en su Agenda 2063 una África reconocida a escala internacional, autosuficiente y sostenible, siendo su eje central y palanca de desarrollo la ciencia. Por ello es imprescindible contar con jóvenes formados y especialmente en competencias STEAM (ciencia, tecnología, arte y matemáticas).

Fundación Telefónica y «la Caixa» nos hemos empeñado en hacer realidad un sueño: llevar educación digital a lugares donde ni siquiera hay acceso a Internet. Y hemos puesto nuestro punto de mira en un continente donde ni Telefónica ni «la Caixa» tienen área de negocio. Porque lo hacemos por convicción. Por solidaridad. Porque es un derecho fundamental.

Después de tres años de trabajo ProFuturo está presente en 12 países de África subsahariana, donde ha beneficiado a 165.174 niños y niñas y formado a 7.800 docentes.

Nuestra mayor recompensa es ayudar a jóvenes como Ángela Mwongeli, keniata, de una escuela situada en Nyumbani Village, que, con 13 años y huérfana debido al VIH, quiere estudiar medicina porque, como ella nos dijo, «aprender es la única manera de hacer futuro».

Pero nuestro gran reto es llegar en el año 2020 a 10 millones de niños y niñas como Ángela, que viven en zonas vulnerables de Latinoamérica, África y Asia, con especial atención a aquellos que han sido desplazados por obligación: los refugiados. África es y será una de nuestras prioridades y seguiremos trabajando para llevar la mejor educación posible a la que sus niños y niñas tienen derecho.

*César Alierta es presidente de ProFuturo y Fundación Telefónica

César AliertaCésar Alierta