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El compuesto del cannabis que reduce la adicción al alcohol y la marihuana

El «cannabidiol» carece de propiedades adictivas y puede resultar útil para el tratamiento de la adicciones

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Un compuesto procedente de la planta del cannabis, el «cannabidiol», que carece de propiedades adictivas, puede resultar útil para el tratamiento de la adicción al alcohol y a la marihuana.

Es la conclusión del grupo de Neuropsicofarmacología Traslacional del Instituto Neurociencias de Alicante, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y el CSIC adherido a la Red Nacional de Trastornos Adictivos, del Ministerio de Sanidad, y que es uno de los pocos en el mundo centrado en los efectos del «cannabidiol» en el tratamiento de las drogodependencias.

El director de este grupo, el catedrático de Farmacología y decano de la Facultad de Farmacia de la UMH, Jorge Manzanares, ha explicado en declaraciones a Efe que su equipo ha trabajado en los últimos cuatro años sobre este principio del cannabis que fue aislado en la década de 1960 y del que «aún no se sabe demasiado», pese a que existe un «creciente interés por su potencialidad terapéutica y no adictiva».

En un contexto en el que se conoce que el consumo de cannabis modifica la funcionalidad del cerebro y aumenta la vulnerabilidad para el consumo de otras sustancias adictivas, como el alcohol, la cocaína y los opiáceos, el «cannabidiol» es uno del centenar de compuestos de la planta que, según Manzanares, «merecería la pena estudiar sus resultados en humanos».

Los ensayos en animales los últimos cuatro años indican que el «cannabidiol» reduce la adicción al alcohol y disminuye al 50 por ciento el riesgo de recaídas en los animales en los que se interrumpe el consumo, unos resultados se han publicado en revista científica «Addiction Biology».

Una particularidad del «cannabidiol» es que no se absorbe bien por vía oral ante lo cual los investigadores han empleado una nueva formulación subcutánea de liberación lenta que tiene una duración de algo más de dos semanas.

Si se pudiera emplear en la fase clínica, este método facilita el cumplimiento terapéutico en pacientes con habituales problemas de adherencia al tratamiento.