Mario Augusto Lino Valencia, becario de la fundación bancaria la Caixa
Mario Augusto Lino Valencia, becario de la fundación bancaria la Caixa - ABC

«Lo que me atraía no eran los aviones sino la física que hay detrás»

Mario Augusto Lino Valencia ha recibido una de las 120 becas de posgrado de la Caixa para hacer un master en Ingeniería Aeronáutica en Londres

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Los Reyes han entregado a 120 estudiantes las becas de la Caixa que les permitirán realizar estudios de posgrado en el extranjero. Uno de ellos es Mario Augusto Lino Valencia (Madrid, 1996), un joven ingeniero aeroespacial que, gracias a esta ayuda, esta cursando un máster en Ingeniería Aeronáutica en el Imperial College de Londres. Su curriculum es apabullante: medalla de plata en la Olimpiada Nacional de Física, acumula tres becas de Excelencia de la Comunidad de Madrid y es reconocido entre los 20 primeros estudiantes de la Universidad Politécnica de Madrid, donde se graduó en Ingeniería Aeroespacial. Con un 9.0, quedó el segundo de su promoción.

Cuenta Mario Augusto Lino que desde el principio se sintió «muy atraído» por las matemáticas y, más adelante, en el bachillerato, por la física. «Me gustaba el hecho de poder modelar el mundo físico para predecir lo que va a ocurrir y beneficiarnos de ello, y una manera muy bonita de aplicar la física y las matemáticas es la ingeniería aeronáutica».

Lino tuvo claro desde muy joven que lo suyo era la aeronáutica: «Me gustaba el espacio, el mundo de la Fórmula Uno y los aviones. Empecé la carrera, y me fue bastante bien. Los primeros años tuve asignaturas muy teóricas, como física y matemáticas puras, pero lo hacía con gusto y eso es algo que ha caracterizado mis estudios. A la hora de ponerme a estudiar, no me costaba sino que lo hacía con gusto».

Desde octubre, que empezó a disfrutar de la beca de la Caixa, está trabajando en métodos computacionales para ingeniería aeronáutica. «Lo que se conoce -matiza- como dinámica de fluidos computacional (CFD)». Y explica lo que esto significa: «Las situaciones que se utilizan en general en ingeniería física son muy complicadas de resolver con papel y boli, analíticamente». Una alternativa sería «realizar un ensayo en túneles de viento, que cuestan mucho dinero porque necesitan operarios que hagan el ensayo y una maqueta. O sea, necesitan tiempo y dinero y tampoco son del todo precisos».

Sin embargo, explica, «se pueden hacer simulaciones con las que, en unos minutos, se tienen resultados bastante realistas. Se está trabajando en aumentar la rapidez y la eficiencia con la que se llevan a cabo estas simulaciones y en conseguir que sean realmente una representación buena de la realidad, de lo que ocurrirá en el avión, en un ala o en la estructura del avión».

Lino Valencia eligió para continuar sus estudios el Imperial College de Londres porque «es una Universidad pionera en dinámica de fluidos computacional», que emplea modelos de turbulencia «desde el principio», dice.

Su vocación por la ingeniería aeronáutica se le despertó en tercero de la ESO y se fue consolidando con los años. «Siempre he sido muy curioso y me atraía no tanto el tema de los aviones sino la física que hay detrás. Me atraían las órbitas planetarias, cómo llegó el hombre a la Luna y la Fórmula Uno, en la que hay muchos temas de aerodinámica. Me parecía curioso cómo trabajaban los ingenieros por conseguir un mayor agarre del coche al suelo».

Cuando acabe el máster, a Lino le gustaría hacer un doctorado en el Imperial College de Londres, donde ya ha solicitado una beca. De momento, no piensa volver a España a corto plazo porque aquí, lamenta, la investigación no está muy bien.