Los ataques defensivos de osas con crías fueron el escenario más frecuente
Los ataques defensivos de osas con crías fueron el escenario más frecuente - EFE/FOP

Actos humanos inapropiados motivaron 664 ataques mundiales de oso pardo entre 2000 y 2015

Las agresiones defensivas de osas con crías fueron el escenario más frecuente, según un estudio realizado por 78 investigadores pertenecientes a 22 países

Madrid Actualizado: Guardar
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Un equipo internacional de 78 investigadores pertenecientes a 22 países, entre ellos España, ha recopilado y analizado 664 ataques de oso pardo a seres humanos en todo el mundo entre 2000 y 2015 a lo largo de toda la zona de distribución de la especie.

Los ataques defensivos de osas con crías fueron el escenario más frecuente (47%), seguidos por los producidos en encuentros repentinos a corta distancia (20%). La presencia de perros (17%), la de osos heridos o atrapados (10%) y los ataques predatorios (5%) fueron también escenarios recurrentes.

Los científicos recalcan que el comportamiento más común del oso pardo es evitar la presencia humana, pero esto no siempre es posible en las zonas donde osos y humanos coexisten. Actualmente, se calcula que el número de osos pardos en el mundo es de unos 200.000 ejemplares y, en general, la tendencia de la población es considerada estable. En Rusia se cree que la población es de unos 100.000, en Norteamérica unos 58.000 y en Europa (excluyendo Rusia) unos 15.400.

El número de ataques en países donde se caza es similar al de naciones donde no se caza

Así se recoge en un estudio publicado en la revista «Scientific Reports», que fue liderado por la Universidad de Oviedo a través de Giulia Bombieri y por la Estación Biológica de Doñana-CSIC gracias a Javier Naves. Además, también participaron investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología, ubicado en Jaca, y del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña.

Los investigadores han recontado 291 ataques de oso pardo («Ursus arctos») en Europa, 190 en Asia y 183 en Norteamérica. La mayoría de estos contactos físicos desencadenaron heridas (85,7%) y el 14,3% fueron mortales. Apenas un 6,6% de los casos ocurridos en Europa resultaron ser fatales, por un 13,1% en Norteamérica y un 32% en Asia.

El número de ataques en países donde se caza es similar al de naciones donde no se caza, lo que contradice la hipótesis de que la caza eliminaría los individuos más extrovertidos que podrían ser, en último término, los más propensos a atacar seres humanos.

Principales causas

Los resultados del estudio muestran un incremento global en el número de encuentros en los últimos años. Una posible causa, según los investigadores, es elincremento de la población humana, el número de osos pardos en algunas zonas y, fundamentalmente, a una mayor accesibilidad a los hábitats oseros, lo que conlleva una mayor probabilidad de encuentro.

Además, el auge del turismo rural y deactividades realizadas al aire libre en zonas donde está presente el oso pardo hace que se produzca un incremento en el uso intensivo de estos espacios por parte de personas no acostumbradas a coexistir con la fauna salvaje, lo que aumenta la probabilidad de encuentros potencialmente peligrosos y una respuesta defensiva por parte de los plantígrados.

El hecho de que la mayor parte de estas reacciones defensivas sean realizadas por hembras con crías indica que éstas pueden fácilmente responder de manera agresiva a encuentros cercanos con humanos si ven comprometida la seguridad de las crías.

Los científicos indican que para estos casos es recomendable prestar una mayor atención y desarrollar campañas de sensibilización específicas. En este sentido, y siempre que sea posible, medidas como la restricción temporal a zonas con presencia de hembras con crías podrían disminuir la probabilidad de encuentros peligrosos y las molestias ocasionadas a la especie.

Campañas de sensibilización

En general, estos ataques defensivos por comportamientos humanos inapropiados, como caminar en solitario, fuera de los caminos habituales, llevar a los perros sin atar o perseguir a un oso en un lance de caza.

Estos escenarios se podrían reducir con campañas de sensibilización adecuadas. En este sentido, comportamientos como hacer ruido, especialmente en zonas de densa vegetación, o ir en grupo ayudan a avisar a los osos de la presencia humana y reducen la probabilidad de sorprenderlos a corta distancia. Esto, además, ayuda a que el oso huya evitando el encuentro.

Los investigadores proponen reconsiderar el posible uso legal de esprays de pimienta para garantizar una mayor seguridad

Por otro lado, mantener a los perros atados y bajo control reduce posibles molestias a la fauna salvaje. El uso de esprays de pimienta específicos para osos es una herramienta eficaz para detener ataques. Esta medida no es letal y está muy extendida en Norteamérica. Sin embargo, en Europa se utiliza sólo en algunos países, mientras que en otros es ilegal.

Los investigadores proponen reconsiderar el posible uso legal de estos aerosoles garantizar una mayor seguridad de las personas que viven y disfrutan del medio natural en zonas habitadas por osos, especialmente en países donde las poblaciones de osos están en aumento.

Los encuentros negativos con osos pardos son extremadamente raros y la mayoría de las veces no son fatales para el ser humano. Sin embargo, para garantizar tanto el bienestar de animales y personas como su coexistencia, el personal investigador considera necesario profundizar en el estudio de estos encuentros y promover campañas educativas dirigidas a informar sobre los comportamientos asociados con respuestas agresivas por parte de los osos, las cuales deben basarse en una comunicación fluida basada en datos científicos e implicar la colaboración de investigadores, gestores, divulgadores y educadores de todos los ámbitos.