Una ruta por la Sevilla militar
Una ruta por la Sevilla militar - Rocío Ruz
Decalle

El patrimonio que quedó tras la tropa

Una ruta por la Sevilla militar: cuarteles, museos, astilleros, edificios y otros espacios relacionados con el ejército

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La historia de Sevilla está incompleta si apartamos la presencia militar. Fue base durante el período de la Reconquista de Andalucía, sede de unidades y tropas del ejército, pueblo combativo y curioso frente a las noticias del Nuevo Mundo. Una ciudad de fronteras y encuentros entre culturas. Desde el S. XVIII, se establecieron las regiones militares y la capitanía.

Hoy la actividad ha disminuido por la transformación de las fuerzas armadas, pero encontramos numerosos edificios y espacios cuyo pasado está íntimamente relacionado con el ejército. Fachadas que dieron cobijo en su interior a quienes iban a luchar, museos, hospitales, teatros, astilleros que hicieron historia y cuarteles.

Plaza de España

La Plaza de España no tiene forma de semicírculo, son los brazos de Sevilla que abrazan al resto de provincias del país. En su interior, se ubica el Museo Histórico Militar y Capitanía General, donde un teatro de mármol, cerámica y vidrio que es obra de Aníbal González y que tiene capacidad para más de 500 personas se oculta con sigilo. Está abierto al público pero se reserva para ocasiones especiales.

Tampoco hace demasiado ruido el museo, que tiene su entrada por la misma plaza. En total, consta de 12 salas y 5 000 piezas. Diferentes colecciones de cañones, soldados de plomo realizados a mano, antiguos uniformes originales, armamento y utensilios de guerra con los que adentrarnos en los anales de la historia, la lucha y la defensa. Se encuentra entre la Puerta de Aragón y la Torre Norte, data de 1992 y solo abre sus puertas durante las mañanas.

En el casco histórico

Muchos de los cuarteles históricos están en el centro. También la Torre del Oro, que alberga el Museo Naval, las Atarazanas y el Palacio de Yanduri son esenciales en esta ruta. Porque todos y cada uno de estos edificios tuvieron un papel crucial en el entorno militar. Así, por ejemplo, la Torre del Oro está relaciona con una serie de sucesos que dieron lugar a la formación de la Marina de Castilla. Fue utilizada como Capitanía del Puerto, Comandancia de Marina y hoy contiene el museo en el que se muestran antiguos instrumentos de navegación y documentos de un importante valor histórico. A diferencia del anterior, sí tiene horario de tarde.

Las Atarazanas, por su parte, son los astilleros que fueron propiedad de la Corona de Castilla. Se ubican en pleno barrio de El Arenal y durante años se han mantenido en un peligroso limbo fuera de las rutas culturales, aunque ahora y desde hace algún tiempo distintos proyectos de remodelación y nuevos usos se han anunciado.

Estuvieron activas entre los siglos XIII y XV. Y, en sus naves, que son de estilo gótico mudéjar, se fabricaron galeras para la defensa del estrecho de Gibraltar y algunos de los barcos que participaron en la Guerra de los Cien Años.

En cuanto a los cuarteles, cabría mencionar el del Carmen, que está en la calle Baños, los cuartes de San Hermenegildo y la Gavidia, frente a la escultura del general Daoíz, el Cuartel de la Puerta de la Carne y el de los Terceros, en la calle Sol, entre otros. Todo un cúmulo de localizaciones cuya presencia es hoy casi testimonial.

El Palacio de Yanduri, donde se alojó Franco en su primera estancia en Sevilla tras el 18 de julio del año 36, también sirvió como cuartel y en la actualidad lo ocupa el Banco Santander. La Plaza de Armas, por último, es otro punto de interés, ya que ocupa la zona que fue elegida para desarrollar prácticas y maniobras por parte del ejército. De ahí su nombre.

Fuera del casco histórico

A extramuros nuestra ruta se ensancha. Cruzamos la línea de las murallas que un día protegieron a la ciudad y damos con otros espacios. Tablada, su antigua base aérea y las instalaciones de Airbus Military son algunos de ellos. Frente a Los Remedios, en la otra orilla de la Feria, están las casas de los militares.

A principios del S.XX se construyó un aeródromo que después se configuró como base aérea. La zona se pobló de miembros del ejército y, finalmente, la base se transformó en el Acuartelamiento Aéreo de Tablada, donde un avión Phantom nos indica la entrada al edificio. La primera fábrica de aviones, sin embargo, estuvo en la calle San Jacinto: Hispano Aviación. Y el primer reactor fabricado en España vio la luz allí. En Triana. Y recibió el nombre de El Saeta.

Nos acercamos al final y aún quedan pabellones que visitar, fábricas y lugares emblemáticos que merecen el recuerdo. La Fábrica de Artillería y la desaparecida Pirotecnia, en San Bernardo pero camino de Nervión, son ejemplos de ello. La primera cuenta con cinco siglos de historia y está abierta al público.

También caben en estas líneas el hospital Vigil de Quiñones, en la carretera hacia Cádiz, que está abandonado a su suerte por las instituciones públicas; el Pabellón de la Comandancia de Marina, junto al río y con un reloj que le recuerda el tiempo que tiene; y el moderno cuartel de Torreblanca, que se encuentra en actividad. Todavía no salimos a la provincia y la Sevilla militar nos deja un despliegue enorme de construcciones mencionadas y otras que se quedan en el tintero. Esto es una parte importante de lo que quedó tras la tropa.