Los análisis de sangre permiten conocer el nivel de glucosa en sangre
Los análisis de sangre permiten conocer el nivel de glucosa en sangre - ABC

DÍA MUNDIAL DE LA DIABETESLa obesidad, el sedentarismo y la mala alimentación convierten en diabéticos a 266.000 sevillanos

Casi 114.000 diabéticos sevillano no están diagnosticados porque no tienen síntomas

Sevilla Actualizado: Guardar
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Según estudios de prevalencia de la diabetes mellitus tipo 2 realizados en España, entre el 12 y el 14% de la población tiene esta enfermedad crónica pero sólo el 8% de los casos están diagnosticados. En Andalucía y Sevilla, con mayores tasas de obesidad, la prevalencia sería incluso más alta. En base a ello, la provincia de Sevilla, con 1,9 millones de habitantes, tendría unos 266.000 personas con diabetes tipo 2, adquirida a lo largo de la vida por distintos factores de riesgo, entre ellos tener sobrepeso, no hacer ejercicio, no alimentarse adecuadamente o contar con factores hereditarios, según Alberto Aliaga, médico endocrinó del hospital QuirónSalud Sagrado Corazón.

Del total de diabéticos tipo 2 de Sevilla, 114.000 no estarían diagnosticados, entre otras cosas porque «es una enfermedad asintomática, salvo casos excepcionales, que avanza de forma progresiva con la edad. Se puede detectar con análisis de sangre para ver si están alterados los valores de glucosa». Si la glucosa en sangre en ayunas da valores inferiores a 100 mg/dL, no se tiene diabetes; si los valores se sitúan entre 100 y 126, se tiene prediabetes; y si se superan los 126, se diagnostica diabetes tipo 2, con lo que hay que iniciar un tratamiento, según el endrocrino Aliaga.

La diabetes tipo 2 en niños obesos es anecdótica, «pero -advierte este médico especialista de QuirónSalud Sagrado Corazón- esos niños obesos serán jóvenes que debutarán con diabetes de forma precoz, a partir de los 18 años, cuando lo normal es que la enfermedad en personas con sobrepeso puede aparecer a partir de los 50 años, teniendo una mayor incidencia en hombres que en mujeres».

Ceguera o pérdida de sensibilidad

Haciendo ejercicio, perdiendo peso y mejorando la alimentación puede remitir la diabetes tipo 2, indica Alberto Aliaga. «Si no se hace nada por reducir esos factores de riesgo, el paciente -dice- puede terminar con serios problemas de saluda, ya que la diabetes, al igual que la hipertensión y el colesterol alto, afectan a las arterias, que la hipertensión. «Si afecta a arterias pequeñas, como capilares, puede originar problemas en la retina, originando una retinoaptía diabética, que termine en pérdida de visión o ceguera; al hígado o los riñones, generando una nefropatía diabética por mal funcionamiento del riñón; o bien una neuropatía diabética, reduciendo la sensibilidad de los nervios, sobre todo en los pies».

Alberto Aliaga
Alberto Aliaga - ABC

Si la diabetes afecta a las grandes arterias, «puede atacar al corazón, incrementando el riesgo de un infarto o cardiopatía isquémica; a las arterias del cerebro, dando lugar a un ictus o accidente cardiovascular; o bien a las arterias de las piernas, registrándose una arteriopatía periférica, lo que provoca dolor al caminar y, en algunos casos, lesiones que pueden terminar con la amputación de los pies».

Precisamente, el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía ha pedido que los podólogos estén incluidos en el sistema público sanitario para evitar numerosas amputaciones de pies en personas con diabetes. Cada ño se hacen en Sevilla 350 amputaciones de pies diabéticos.

Diabetes tipo 1

Por otra parte, la diabetes mellitus tipo 1 afecta al 1,5% de la población, por lo que en Sevilla se trataría de unas 28.500 personas. Esta diabetes puede desarrollarse en adultos, pero su mayor incidencia es en niños y adultos, atacando su sistema inmunitario, sin que se pueda prevenir ni curar, por lo que requiere un tratamiento de por vida.

Los síntomas o signos de la diabetes tipo 1 suelen ser originar mucho, tener un hambre excesiva, pérdida de peso sin razón aparente, cansancio extremo o irritabilidad, además de infecciones recurrentes en la piel, las encías o la vejiga, visión borrosa, heridas que necesitan tiempo para sanar u hormigueo en las manos y pies. También puede dar respiración rápida y profunda, así como sequedad en boca y piel, enrojecimiento del rostro, náuseas o dolor estomacal.