Ilustración 3D de células a través de las venas
Ilustración 3D de células a través de las venas - ABC

Leucemias: el drama que se presenta sin avisar

Un hematólogo experto despeja dudas sobre la enfermedad de la sangre en sus dos variantes, crónica y aguda, y los tratamientos para atajarla a tiempo

SevillaActualizado:

No falla: cuando alguien famoso o conocido contrae una enfermedad, esa dolencia se convierte en motivo de preocupación y comentario colectivos. El doctor Antonio Fernández Jurado fue jefe de Hematología de los hospitales universitarios de Huelva y es consejero delegado de la Asociación de Hematólogos de Andalucía. Su conocimiento de la materia lo convierte en una autoridad que saca de dudas: «La leucemia es la alteración de la sangre que se produce por una proliferación excesiva e inmadura de glóbulos blancos o leucocitos, de ahí el nombre.

Estos leucocitos invaden la médula ósea, que es el lugar fundamental de la producción de sangre. Con el tiempo, esos glóbulos blancos les quitan el espacio a las otras líneas celulares de la sangre, que son los glóbulos rojos y las plaquetas. Eso provoca anemias o plaquetotenia, es decir, una disminución de las plaquetas, con el consiguiente riesgo de presentar hemorragias».

No todas las leucemias son iguales. Se dividen en dos grandes grupos: crónicas y agudas. Las primeras son de instauración más lenta y con un comportamiento menos agresivo, al menos inicialmente. El tratamiento suele ser más cómodo que el que requieren las agudas, pues estas pueden tener extrema gravedad en su inicio.

¿Es cierto que se puede convivir con una leucemia crónica sin tratamiento? «El tratamiento de alguna de las crónicas no es necesario en su estadio más inicial, mientras la aguda se trata con quimioterapia para eliminar las células invasoras, lo cual provoca a su vez efectos secundarios», sin obviar el objetivo de control de la enfermedad, lógicamente.

Un método para salvarse de la leucemia puede ser el trasplante medular, un proceso que «consiste en la obtención mediante punción en huesos ricos en médula ósea. Para entendernos popularmente, aunque sea un término fuera del lenguaje científico pero muy comprensible, el tuétano de los huesos, como los de las caderas. El segundo método es la aféresis –extracción venosa–, de células progenitoras de la sangre o células madre. Previamente, se hace un estudio de compatibilidad de los pacientes con sus familiares. Al paciente se le prepara con quimioterapia para eliminar en su totalidad las células anormales y que pueda prender la sangre nueva, algo parecido a un injerto que realizamos con una planta, para entendernos».

Sin síntomas

Además de grave, la leucemia es una enfermedad traicionera que se presenta sin avisar, como señala el doctor Fernández Jurado: «El gran drama es que no suele haber síntomas específicos como en otras patologías; el descubrimiento, sobre todo en las crónicas, puede ser casual, en el contexto de un malestar más o menos generalizado… El médico de cabecera solicita unos análisis y ahí da la cara».

En cuanto a los índices de mortalidad, «depende del tipo y de la edad del paciente. Si no se corresponde el tipo con la edad, es más agresiva. Las estadísticas nos orientan, pero cada caso tiene sus particularidades. Se está avanzando mucho, y en los últimos 25 años han aumentado los porcentajes de curación. La leucemia aguda en niños se cura en un 75%, incluso en un 80%. Sin embargo, la mieloide aguda en adultos tiene un porcentaje de curación mucho más bajo».

Sobre la leucemia han caído los inevitables tópicos que la relacionan con factores externos como la radioterapia, el contacto con agentes tóxicos contaminantes, tratamientos quimiterápicos previos o el mismo tabaco. El doctor Fernández Jurado aclara que son especulaciones, y que «no es una enfermedad hereditaria ni contagiosa. Es cierto que se han producido muchos casos tras explosiones nucleares como las de Hiroshima o Chernobil. Y algunas enfermedades hereditarias y/o raras parecen tener una cierta predisposición a padecer leucemia».