Profesionales de la UCI con el director, el doctor Antonio Lesmes, y el supervisor de Enfermería, Manuel Montes
Profesionales de la UCI con el director, el doctor Antonio Lesmes, y el supervisor de Enfermería, Manuel Montes - ABC

HOSPITAL DE VALMEEl «alta asistida» o cómo pasar de la UCI a planta

Un proyecto de Enfermería favorece la transición del enfermo crítico

SEVILLAActualizado:

La unidad de gestión clínica de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario de Valme de Sevilla ha implantado los que denomina «el alta asistida», un programa desarrollado por los profesionales de Enfermería que apuesta por la seguridad y la humanización de los cuidados en pacientes especialmente vulnerables, como consecuencia del estado crítico de su enfermedad.

Consiste en el acompañamiento del paciente que es dado de alta en la UCI hasta su nueva ubicación en el área de hospitalización por el equipo asistencial que lo ha estado atendiendo, formado por el enfermero y la auxiliar responsables del paciente. Su objetivo es garantizar un proceso óptimo de la transición del paciente, garante de la continuidad asistencial y, simultáneamente, de la disminución de la ansiedad asociada al traslado, tanto en el paciente como en sus familiares; además de contribuir al incremento de la satisfacción del enfermo y su familia previniendo los reingresos hospitalarios.

Estar en la UCI es algo traumático y estresante, tanto para los pacientes como para sus familiares. Durante el ingreso, se producen una serie de alteraciones psicológicas y emocionales que pueden prolongarse tras el alta. Precisamente, el traslado intrahospitalario está considerado como uno de los indicadores de calidad de Enfermería en el enfermo crítico. Según el supervisor de la UCI del Hospital Universitario de Valme, Manuel Montes, «después de superada una enfermedad crítica, la estancia prolongada en una unidad de cuidados intensivos puede provocar en los primeros días post-uci cuadros de ansiedad, sensación de desatención, miedo e incluso puede motivar el reingreso en la unidad».

Los profesionales destacan además el riesgo de producirse el «fenómeno de la dependencia del equipo», cuyo sentimiento es directamente proporcional al tiempo de ingreso.

Este programa asistencial incluye a pacientes de UCI con ingreso prolongado, considerado como tal una estancia en la unidad superior a 20 días. No obstante, de la práctica de esta nueva dinámica también se beneficiarán pacientes que presenten desorientación y/o agitación junto con imposibilidad de familiares para estar presentes en el momento del alta o bien que se necesite transmitir información directa a los enfermeros de la unidad de destino.

La UCI del Valme fue objeto de un importante proyecto de modernización en 2011 a través del cual se optimizó la asistencia mediante la incorporación de tecnología avanzada, dispositivos que garantizan la seguridad del pacientes y la implantación de recursos que humanizan la atención sanitaria. Destacan sus 14 boxes y sala de intervenciones especiales. Dispone de en torno a los 80 profesionales (sanitarios, médicos residentes, personal de gestión y servicios). En el año 2017, esta unidad clínica atendió a un total de 967 pacientes.

La cercanía con el paciente

La seña de identidad del Valme son los valores: la cercanía y la empatía con el paciente. Así, además de este programa de alta asistida, destaca la humanización de la asistencia neonatal con el desarrollo de una serie de intervenciones médicas y de Enfermería dirigidas a disminuir el estrés y el sufrimiento del bebé y a favorecer su desarrollo neurológico-emocional. También, la apertura de la zona de hospitalización a los padres durante las 24 horas del día, el hotel de madres, y la implantación de los cuidados canguro, una alternativa a la incubadora. En Valme son pioneros en detectar precozmente la hipoacusia infantil y en la formación del paciente cardiaco experto, formador, a su vez, de otros enfermos.