El fiscal jefe de Sevilla, Luis Fernández Arévalo
El fiscal jefe de Sevilla, Luis Fernández Arévalo - Raúl Doblado

La Fiscalía Provincial de Sevilla denuncia a un «chamán» por extosionar y acosar a sus pacientes

Exigía dinero, hasta 6.000 euros, a sus pacientes para salir del grupo

SevillaActualizado:

La Fiscalía Provincial de Sevilla ha interpuesto ante los juzgados una denuncia a un médico por supuestamente extorsionar, tratar de manera degradante y acosar a sus pacientes a través de prácticas inspiradas en la medicina «chamánica».

El médico, que responde a las iniciales A.L.G., ejercía la medicina homeopática a través de una consulta privada. La denuncia de la Fiscalía se produce después de que el Colegio Oficial de Médicos de Sevilla trasladara al Ministerio Público un escrito en el que se informada de la tramitación de un expediente disciplinario a éste médico, en el que se tomaba la medida provisional de suspensión en el ejercicio profesional hasta la resolución del referido expediente.

En el expediente se señala que indiciariamente este médico derivó su consulta privada, del que era titular hasta el año 2018, «a reuniones grupales planteadas como un medio para el crecimiento personal y relevantes para su salud psicológica».

Así, en esas reuniones, a los pacientes escogidos se les comunicaba que se trataba «de un grupo experimental con prácticas y con un desafío de superación inspirado todo ello en la medicina chamánica».

De esta manera, la Fiscalía apunta que dicho médico habría pasado a tener «un completo dominio y control de las actividades personales e incluso íntimas de los miembros del grupo, a los que manipulaba psicológicamente, creando una dependencia absoluta».

En las reuniones de grupo, «se producían agresiones físicas entre sus miembros inducidas por el médico, ejercicios con el cuerpo desnudo y actividades de tipo masoquista», precisa el Ministerio Público.

El denunciado, además, formulaba «agrias críticas» contra la medicina científica, asegurando «ser capaz de curarlo todo», considerando las enfermedades «como estados mentales», y que la asistencia a otras consultas les produciría a sus pacientes «sufrimiento, intensificando su estado de ansiedad y dependencia psicológica».

Igualmente, la Fiscalía señala que si un paciente deseaba abandonar el grupo, el denunciado exigía «cantidades importantes de dinero», en algún caso hasta 6.000 euros, por lo que los pacientes tenían «la sensación de que compraban su libertad».