Javier Rufino y Luis Fernández Arévalo
Javier Rufino y Luis Fernández Arévalo - ABC
La batalla por la Fiscalía de Sevilla

Fernández Arévalo, Rufino y Calvo, tres fiscales y un destino

El fiscal jefe de Huelva, el delegado de Medio Ambiente y la fiscal jefe de Dos Hermanas competirán por la sucesión de María José Segarra en la Audiencia de Sevilla el próximo 9 de octubre

SevillaActualizado:

El próximo día 9 de octubre el Consejo Fiscal se reunirá en Cuenca. Sobre la mesa tiene la difícil papeleta de la elección del que será próximo fiscal jefe de Sevilla tras la marcha de María José Segarra a la Fiscalía General del Estado. Una plaza de especial complejidad. Por el volumen de asuntos que se instruyen y porque entre otros casos, en la Audiencia de Sevilla se está juzgando el Caso ERE y hay un centenar de macrocausas (la mayoría por asuntos de corrupción) pendientes también de ser juzgadas.

Cerrado ya el plazo de presentar cantidaturas, tres nombres competirán. Se trata de dos pesos pesados: el fiscal jefe de Huelva, Luis Fernández Arévalo, y el fiscal delegado de Medio Ambiente de Sevilla, Javier Rufino. Ambos tienen en común muchas cosas: los dos conocen bien la plaza y son muy valorados por sus compañeros. Y ambos tienen a sus espaldas una trayectoria muy sólida aunque son caracteres totalmente distintos. A ellos se sumó a última hora una candidata sorpresa, la fiscal jefe de Dos Hermanas, Angeles Calvo, cuyas aspiraciones sólo se conocieron cuando se habían cerrado las listas.

Pero, ¿quiénes son los aspirantes a la sucesión de Segarra? Luis Fernández Arévalo nació en Sevilla en 1958 y, aunque lleva tres años como responsable de la Fiscalía de Huelva, a sus 60 años cuenta con un curriculum profesional indiscutiblemente unido a su ciudad natal.

Se hizo fiscal en 1982 (a los 24 años) y su primer destino fue Tenerife, donde permaneció apenas un año. De allí pasó a Málaga hasta que en 1988 recaló en Sevilla, donde ha transcurrido la mayor parte de su carrera hasta que en 2015 fue nombrado fiscal jefe de Huelva.

Durante su carrera en Sevilla ha llevado asuntos de familia, vigilancia penitenciaria y extranjería. Y está también especializado en la trata de seres humanos desde que este fenómeno se introdujo en el Código Penal vinculado a los temas de extranjería. Una materia que le ha llevado hace unos días a Roma para un congreso con magistrados italianos sobre la trata de seres humanos.

Amistades

Además Fernández Arévalo, que en 2015 obtuvo más votos que la propia María José Segarra en el Consejo Fiscal aunque luego se optara por la continuidad de aquella, está casado con la vocal del CGPJ a propuesta del PSOE, Pilar Sepúlveda, y es muy amigo del exconsejero de Justicia y también fiscal, Emilio Llera, a quien incluso quiso llevarse a Huelva cuando le nombraron fiscal jefe. Fernández Arévalo, que como responsable de la Fiscalía onubense pidió el archivo de la pieza de los cursos de formación al igual que en el resto de provincias, fue de los pocos compañeros de Segarra que acudió a Madrid a su toma de posesión como fiscal general del Estado.

Su contrincante, Javier Rufino, es algo más joven aunque su trayectoria no es menor. Nacido en 1964 en Cazalla de la Sierra, se hizo fiscal en 1990. Pasó por Barcelona, donde se hizo cargo de los temas antidroga y menores y posteriormente recaló en Cádiz, donde fue coordinador de vigilancia penitenciaria.

Una vez que volvió a Sevilla se ocupó de los asuntos del contencioso administrativo hasta que en 2008 fue nombrado fiscal delegado de Medio Ambiente. Un cargo en el que lleva diez años sólo interrumpidos en 2014 cuando se marchó durante varios meses en comisión de servicios a La Haya, en Holanda. Allí estuvo destinado en Eurojust, especializado en la lucha contra la delincuencia internacional organizada.

Rufino, cuyo nombre siempre había estado en las quinielas de la sucesión de Segarra aunque hasta ahora nunca había dado el paso de presentarse, es también profesor asociado de Derecho Penal y Derecho Procesal en la Universidad Loyola Andalucía y tiene numerosas publicaciones en materias de medio ambiente, daños a bienes culturales y expolio arqueológico, uno de las materias que más le apasionan. Perteneciente a la Asociación de Fiscales, es muy querido entre sus compañeros, también fue a Madrid a la investidura de Segarra y tiene una magnífica relación con la prensa.

La candidata sorpresa

En cuanto a Calvo, la candidata sorpresa, es de la misma promoción que Rufino. La fiscal jefe de Dos Hermanas, nacida en Sevilla en el año 1963, lleva al frente de la fiscalía nazarena desde el año 2004. Antes pasó por Cádiz hasta que volvíó a Sevilla, donde estuvo trabajando en Vigilancia Penitenciaria.

Precisamente la Fiscalía que dirige, en Dos Hermanas, es el destino que la Junta de Andalucía eligio para poner en marcha el pasado año el proyecto de oficina fiscal con el que pretende agilizar los procedimientos.

Cuando se pregunta a los fiscales de Sevilla quién ganará, no parecen tenerlo claro. Si hace unas semanas eran mayoría los que daban por hecho que sería Fernández Arévalo el elegido, ahora no son pocos los que se decantan por Rufino, muy respetado por sus compañeros. Casi todos dan pocas opciones a Calvo, cuyo nombramiento sería una auténtica sorpresa. Parece claro que la designación será muy reñida. O, como dicen en el fútbol, que hay partido. La fiscal general del Estado y hasta hace poco compañera y jefa de todos ellos tendrá la última palabra.