Miguel Reyes recibió en 2015 en Madrid el Dedal de Oro, un premio que también tiene Elio Berhanyer y Francis Montesinos
Miguel Reyes recibió en 2015 en Madrid el Dedal de Oro, un premio que también tiene Elio Berhanyer y Francis Montesinos - GUSTAVO MARTÍNEZ

«Los empresarios del ladrillo están volviendo a las sastrerías y modistas de Sevilla»

El diseñador sevillano Miguel Reyes se lamenta de que los modistos se estén quedando sólo «para las bodas, las artistas y las fiestas»

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El presidente del Gremio de Sastres y Modistas de Sevilla, Miguel Reyes (Sevilla, 1970), lamenta los estragos que la crisis ha hecho en el colectivo. Reyes, que recibió en 2015 en Madrid el Dedal de Oro, afirma que hoy apenas quedan cuatro sastres artesanales en Sevilla y los modistos se han quedado «para las bodas, las artistas y las fiestas». Sin embargo, el gremio ve la luz al fina de túnel y con la recuperación económica vuelven los clientes a solicitar trajes y vestidos hechos a medida, un auténtico lujo en un mercado marcado por el low cost.

Cuando de pequeño le decía a su madre que quería tener una tienda de vestidos de novia, ¿que estudiara algo más práctico?

Se reía y me decía que yo tenía muchos pajaritos. Con 11 años ya trabajaba en la floristería de mi madre y hacía los ramos de novia. Cuando llegaban las clientas, mi madre me decía: Miguel, escucha cómo quieren el ramo de novia. Ellas se asustaban y preguntaban: ¿El niño no irá a hacerme el ramo de novia? Ella se reía y decía que no, que yo tomaba nota porque ella no sabía escribir, pero la verdad es que los hacía yo porque tenía mucho arte en las manos. Para mí era como un juego.

¿Estudió costura o moda en alguna escuela?

Estudié cinco años en la Escuela de Arte, donde entré con 14 años. Con esa edad empecé a hacer la diademas para las niñas que llevaban las arras, los pañuelos de novia, las ligas, las diademas de flores secas... y un representante de complementos de novia se fijó en todo ello y le pidió a mi madre que hiciera más para venderlos. Con 17 años monté Creaciones Reyes, un taller con varios trabajadores, a través del cual vendía al por mayor complementos por media España. Entonces ya hacía tocados de madrina, velos de novia, cojines para las arras... Hacía de todo menos trajes de novia.

Miguel Reyes comenzó diseñando y produciendo complementos de novia. Más tarde se lanzó a diseñar trajes de novia, siendo Pepín Castilla su maestro
Miguel Reyes comenzó diseñando y produciendo complementos de novia. Más tarde se lanzó a diseñar trajes de novia, siendo Pepín Castilla su maestro - ABC

¿Cuándo supo que quería ser modisto?

Cuando llevaba vendiendo complementos de novia varios años la modista catalana Pilar Comelles me propuso diseñar trajes de novia. Me pagaba 10.000 pesetas por cada traje. Como soy un poco atrevido, decidí buscar a una costurera, Conchi Moya, y ya empecé a hacerlos por mi cuenta. Yo cortaba los trajes a ojo y ella los cosía, y eso que no había estudiado patronaje. Así arranqué. Llegué a tener a seis modistas en la época boyante y fue cuando empezaron a llegar a mi taller famosos, como María José Santiago.

Hubo prejuicios entre quienes le rodeaban cuando dijo que quería dedicarse a la costura.

Mi familia me ha apoyado siempre pero cuando yo tenía 14 años y en la floristería de mi madre me ponía a coser, ella me decía: Ay, me da cosa, no se vayan a meter contigo porque la gente es muy cruel.

¿Cómo aprendió a ser modisto?

Empecé como autodidacta y después tuve la suerte de conocer a Pepín Castilla a través de María José Santiago, que era el modista de Juana Reina, Lola Flores... de las grandes de la copla. Gracias a Pepín Castilla me convertí en maestro de la costura. Yo tengo la escuela de Pepín Castilla porque él es el único que me ha enseñado sobre la calidad de las telas, a cortar sobre el maniquí, como lo hacía Balenciaga, Toni Benítez... Cortar sobre el maniquí tiene más trabajo que hacerlo con patrones pero la ropa queda más bonita.

¿Qué sastre o modisto es su referente?

Mis referentes son Balenciaga y Valentino porque soy más bien clásico.

¿Qué nos define a los sevillanos a la hora de vestir?

Somos conservadores, pero vamos con los tiempos. Sevilla es uno de los sitios donde mejor se viste en las bodas. Algunas bodas parecen del «Hola» pero vas a otras fuera de Sevilla y, como no sea una de un famoso, la gente va bastante mal vestida.

Usted se ha especializado en trajes para artistas, bodas y fiestas ¿Ha tenido encargos muy estrambóticos?

(risas). Síiii. He hecho un traje de novia amarillo, otro verde carruaje y uno negro para una gótica. Para mi gusto era un poco raro pero si las novias iban contentas...

Cada se casa menos gente y se divorcian más. El negocio se le viene abajo.

No porque la gente vuelve a casarse. Y como la gente ahora se casa y se «descasa» cada vez que quiere.... Yo he llegado a hacer tres trajes de novias a una misma clienta y a más de diez le he diseñado dos trajes de novia.

Las puestas de largo eran hasta hace poco algo muy rancio. Ahora se han puesto de moda.

—Nosotros intentamos que esas tradiciones vuelvan porque son bonitas y también nos viene bien. Hoy apenas hay momentos para vestirse de largo. Antes la gente se vestía de largo la cena del Pescaíto» y ahora esa noche va gente vestida con vaqueros.

¿A qué famosos ha vestido?

He hecho muchos trajes para artistas como María José Santiago, Paquita Rico, Erika Leiva, Lole y Manuel... entre otros

¿Pagan bien las famosas?

Yo nunca he tenido problemas para cobrar (risas).

¿A quién le gustaría vestir?

A Isabel Pantoja porque me gusta cómo se mueve por el escenario y me encantaría que llevara un traje mío.

Miguel Reyes en un desfile
Miguel Reyes en un desfile - BC

¿Quién ha sido el alcalde de Sevilla mejor vestido?

Alejandro Rojas Marcos.

¿Le gusta el estilismo de Susana Díaz, presidenta de la Junta?

Ha mejorado mucho en el estilismo si comparamos su etapa de concejal y la actual. Pero desde mi punto de vista hay veces que no va siempre muy adecuada. Yo la vestiría más elegante para determinados eventos.

Estamos en época de recuperación económica, ¿han vuelto los empresarios/as del ladrillo a las sastrerías y modistas?

Sí, estás volviendo ellos y ellas. Cuando se mueve el ladrillo nos movemos todos (risas).

En la época de la burbuja inmobiliaria, ¿cuántos vestidos le encargó una sola persona?

En la época boyante hubo mujeres de empresarios de Sevilla que me encargaron en un solo año hasta diez vestidos de entre 1.500 y 2.000 euros cada uno.