Luis Rey Goñi en el colegio internacional San Francisco de Paula
Luis Rey Goñi en el colegio internacional San Francisco de Paula - M.J.LÓPEZ OLMEDO
ENTREVISTA

«La cultura de la subvención y de la homogeneización es un gran lastre para Andalucía»

Luis Rey Goñi, promotor de la Singularity University en Sevilla, asegura que «estamos a una distancia estratosférica de las universidades de Cataluña»

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Luis Rey Goñi (Sevilla, 1966) dirige desde hace más de veinte años el colegio internacional San Francisco de Paula, uno de los cincuenta mejores de España, según todos los ránking educativos. Es doctor en Ciencias Químicas por las universidades de Bolonia y Sevilla, con formación en posgrado en Singularity University y Harvard. Fue el promotor en 2015 de la mayor cumbre global de Singularity University fuera de California, celebrada en Sevilla. Habla inglés, francés e italiano y ha recibido la Orden de la Estrella de la Solidaridad Italiana y la de las Palmas Académicas de Francia.

Tres de cada cuatro titulados andaluces quiere ser funcionario y sólo uno crear una empresa. En Cataluña y algunas zonas del norte de España uno de cada cuatro quiere ser funcionario y los tres restantes emprender o trabajar en la empresa privada. ¿Qué le sugiere esta comparación?

Tenemos que ver los procesos sociales de cada zona. En Andalucía hemos tenido mucho paro de muy baja formación y personas cuyo empleo era muy vulnerable y que, por tanto, si se convertían en funcionarios garantizaban de por vida su puesto de trabajo. A eso se une que hemos tenido un insuficiente número de personas con la inteligencia y la formación necesaria para crear grandes empresas. Esos son los modelos que hemos tenido y los que imitan las generaciones posteriores. Creo que ha sido un lastre y que explica la peor situación económica de Andalucía respecto a otras regiones españolas.

Usted es muy crítico con la actuación de los poderes públicos en Andalucía. ¿Es por esto?

Por esto, entre otras cosas. La cultura de la subvención ha sido y es un gran lastre para Andalucía porque ha desincentivado la iniciativa privada e intentado homogeneizar a las personas.

¿Homogeneizar cómo?

Homogeneizar a la baja. También ha habido enfoques muy localistas en un mundo cada vez más universal. Se quiere medir a todo el mundo exactamente con la misma regla como si una sociedad homogénea fuera lo mejor.

Dice el catedrático de Economía José María O'Kean que en vez de destinar los fondos europeos a fomentar el tejido productivo en Andalucía se destinaron a bienestar social, pero que eso es pan para hoy y hambre para mañana. Ahora los fondos europeos se van a reducir drásticamente...

Estoy totalmente de acuerdo con este brillante economista y su visión de lo que ha ocurrido en Andalucía.

¿Es difícil que un sevillano, o cualquier andaluz, salga emprendedor?

Sí, por todo esto y por el estigma del fracaso. Quizá por herencia histórica se desconfía de quien quiere hacer algo diferente. Eso está muy arraigado en nuestra tierra. Desde el siglo XVI al siglo XIX hubo aquí una sistemática persecución de la innovación y eso ha calado. Luego hemos tenido muchas dictaduras en las que también se ha perseguido el pensamiento divergente. Deberíamos hacer un esfuerzo tremendo de desarrollo de ese pensamiento e innovación pero la subvención y los criterios homogeneizadores lo matan.

Singularity

¿Cree que Singularity tendrá pronto una sede más o menos estable en Sevilla?

No lo sé. Depende de muchos factores y habrá que verlo. El Ayuntamiento ha demostrado un claro interés por la innovación y el fomento tecnológico y empresarial, pero hacen falta más factores y el apoyo de todas las administraciones. Y un ecosistema que apueste de forma conjunta por todo esto.

¿En qué somos buenos los sevillanos?

En aquello en lo que queremos serlo. La cuestión es a qué le dedica cada uno su energía. Algunos intentamos avanzar, innovar, poner a Sevilla en relación intensa con otros lugares del mundo. Hacen falta más personas en esa línea.

Las universidades españolas no aparezcan en los ranking internacionales de excelencia. ¿En qué fallamos y en qué podemos mejorar?

Hay que cambiar varias cosas. Recientemente se publicó un estudio sobre la internacionalización de las universidades españolas que demuestra que Cataluña está a una distancia estratosférica del resto de España y en Andalucía descuellan Olavide y Granada. En España todavía no se apuesta claramente por traerse grandes figuras de investigación con sus equipos y recursos suficientes, como sí se hace en algunos ámbitos deportivos con buenos resultados. En España se considera que un examen, aunque esté mal diseñado, como es la Selectividad, es lo idóneo para decidir el acceso a la universidad. Eso no lo hace ninguna de las primeras universidades del mundo. Y aquí se prima el puesto del profesor para toda la vida, lo que tampoco se hace en ninguna de estss universidades.

¿Nos sobra endogamia?

Sí. Y los resultados académicos están ahí. Cataluña es un ejemplo en España, aunque en el extranjero se da mucho más

¿Educar es hacer patria?

Eso lo decía mi abuelo. Educar es hacer patria porque el máximo valor de un país son sus ciudadanos. Singapurse está convirtiendo en una de las grandes potenciales mundiales y es apenas un puñado de kilómetros cuadrados sin ningún recurso natural, pero sus dirigentes hicieron una inteligente política de desarrollo de capital humano y de atracción de talento de fuera. Lo mejor que podemos dejarle a la generación venidera es una muy buena formación y capacidad de trabajo en equipo y con personas de otros ámbitos. Si logramos una población culta, abierta, esforzada y con espíritu de colaboración, atraeremos a los mejores talentos porque tenemos unas condiciones naturales absolutamente inmejorables.

¿Podríamos reducir así la creciente desigualdad de renta que se está produciendo en España desde el inicio de la crisis?

Si uno en vez de buscar empleo por cuenta ajena lo que hace es generar trabajo con la innovación y la apuesta por nuevos proyectos acaba creando trabajo para otras personas y mejorando su propio nivel económico. Pero para eso hace falta educar y preparar para la asunción de riesgos y la innovación. Un mayor número de empresarios y emprendedores elevará el nivel medio del país y creará empleos de más calidad. Esa es la clave. Si luego, alguna de esas personas llega a ser Amancio Ortega, tampoco me parece negativo para mi país.

No se trata de que no haya ricos sino de que no haya pobres...

Exacto. Porque la pobreza no se puede redistruir y la riqueza sí vía impuestos que, por cierto, deben utilizarse bien. Para mí lo importante no es que la diferencia sea muy grande sino que el umbral no sea bajo. Si todo el mundo puede vivir bien, no me parece mal que los que crearon esa riqueza vivan mucho mejor que el resto.