Serrano Oceja, en la Fundación Madariaga de Sevilla donde presentó su libro
Serrano Oceja, en la Fundación Madariaga de Sevilla donde presentó su libro - RAÚL DOBLADO
RELIGIÓN

Francisco Serrano Oceja: «El catolicismo español ha entrado en una dinámica de marginalidad»

Francisco Serrano Oceja, autor del libro «A la caza del voto católico», disecciona la realidad de la Iglesia y los católicos

SevillaActualizado:

El periodista experto en información religiosa y exdecano de la Facultad de Comunicación del CEU-San Pablo, Francisco Serrano Oceja, acaba de publicar «A la caza del voto católico» (Freshbook) con el que quiere despertar de su amodorramiento a una porción tan importante del electorado como esos ocho millones de españoles que, domingo a domingo, acuden a misa. La entrevista desborda su libro y traza un perfil sociológico y espiritual del catolicismo español.

¿A quién votan los católicos españoles?

Es un voto plural y libre, lo mismo votan o han votado en las pasadas elecciones a Vox que a Podemos. Aunque mayoritariamente se puede decir que el voto se focaliza entre el PSOE, Ciudadanos y PP.

¿Es saludable que suceda así o les resultaría mejor concentrar el voto en una formación que recogiera con más claridad un ideario católico?

Los católicos tenemos responsabilidad añadida en cuanto se están reconfigurando los pactos implícitos de la Transición y esta nueva situación no sólo política, sino social y cultural en España demanda una participación especial, particular debiéramos salir del debate de a quién votar o con qué formación política identificarnos y debiéramos convertirnos en interlocutor de la política en España, sujeto político activo que demande de los partidos presentes en los parlamentos una serie de determinadas acciones, por ejemplo: prioridades establecidas en nuestra comprensión del papel de la persona en la sociedad como la dignidad integral de la persona que afecta a nuestra capacidad de acogida a inmigrantes y personas más necesitadas, la necesidad de políticas sociales, la reivindicación de la libertad educativa efectiva o la defensa de la vida desde el momento de la concepción hasta su final natural.

¿Por qué no se escucha la voz de los católicos, no sólo del espiscopado sino también de los laicos?

El catolicismo en España ha entrado en una dinámica de marginalidad. Quizá porque no ha habido una particular prioridad de repensar el cambio social, de confrontarnos con la sociedad líquida, los católicos en España probablemente nos hemos adormecido, incluso padecemos anestesiamiento. Y eso ha llevado a que prácticamente se haya circunscrito la acción pública de los católicos al ámbito educativo y se hayan abandonado otros ámbitos como el de la cultura , el pensamiento, la política o en cierto sentido, los medios de comunicación.

¿Por qué no se escucha la voz de los católicos, no sólo del episcopado sino también de los laicos?

El catolicismo en España ha entrado en una dinámica de marginalidad. Quizá porque no ha habido una particular prioridad de repensar el cambio social, de confrontarnos con la sociedad líquida, los católicos en España probablemente nos hemos adormecido, incluso padecemos anestesiamiento. Y eso ha llevado a que prácticamente se haya circunscrito la acción pública de los católicos al ámbito educativo y se hayan abandonado otros ámbitos como el de la cultura , el pensamiento, la política o en cierto sentido, los medios de comunicación.

Según esto que me está diciendo, ¿España ha dejado de ser católica?

El pueblo, la sociedad española no ha dejado de ser católica, pero hay una España pública que sí ha dejado de serlo. El avance de la secularización ha sido muy fuerte pero no ha producido la irreligiosidad sino que ha potenciado el pluralismo religioso e ideológico.

¿Pudiera ser que algunos de los grandes valores de la antropología cristiana los hubiera asumido e incorporado la sociedad pero abandonando cualquier rasgo de fe?

Sin lugar a dudas que la sociedad se ha configurado con los valores culturales del catolicismo, que han estado muy recientes en nuestra historia reciente, lo que ocurre es que se ha producido un desarraigo de esos valores de la raíz en la experiencia religiosa. Evidentemente hay valores que reivindica la izquierda que son profundamente cristianos, el problema de cierta izquierda en España, y sobre todo de la radical, es el desconocimiento sobre la naturaleza de lo cristiano y sobre el papel de la Iglesia en la sociedad en orden a construir el bien general de todos y esa incapacidad de determinada izquierda le lleva a tomar actitudes radicales contra la Iglesia.

¿Por qué se lleva tan mal la izquierda con la laicidad?

Porque determinada izquierda sigue manteniendo el laicismo como seña de identidad y no ha evolucionado hacia una laicidad positiva. Sigue manteniendo el anticlericalismo como una bandera que le diferencia y no ha evolucionado hacia el entendimiento de la Iglesia como un actor más.

Por el otro lado, ¿por qué la derecha tiene ese problema con el clericalismo?

El problema de la derecha es la instrumentalización de la Iglesia y de lo católico en beneficio de sus políticas.

Eso podía ser evidente en tiempos de Franco, ¿pero ahora?

Haber considerado la derecha que el voto de los católicos era un voto cautivo ha impedido que evolucione adecuadamente, porque determinada derecha siempre ha considerado que podía instrumentalizar ese voto, que lo tenía como suyo, eso se ha roto ahora con la aparición de fenómenos como Vox.

Antes decía que el catolicismo español camina hacia la marginalidad, ¿qué le falta para ser una minoría creativa?

El concepto de minoría creativa lo usó Benedicto XVI y es uno de los grandes retos del catolicismo español. Una minoría, para ser creativa, tiene que ser fecunda y socialmente elocuente. Y nos olvidamos con mucha frecuencia de que uno de los síntomas del momento en que estamos respecto de la contribución de los católicos a la sociedad es la falta de creatividad social. Es preocupante la falta de capacidad de generar iniciativas que entusiasmen, novedosas, que sorprendan a la sociedad, que rompan con los moldes de lo aceptado políticamente como correcto. Uno de los síntomas de este fenómeno es la falta de creatividad en el mundo de la educación. La educación católica podría ser puntera en la medida que propusiera nuevos modelos y no estuviera siempre al rebufo de lo que plantean otros.

El lema en el colegio marista donde estudié era forjar «honrados ciudadanos y buenos cristianos». Una parte parece que se cumplió, sobre la otra tengo mis reservas. No sé si la escuela católica está contribuyendo a la experiencia de encuentro con Cristo que debiera estar en el fundamento de la fe, como acaba de volver a reiterar el Papa en su última exhortación...

Una de las contradicciones más evidentes de la presencia del catolicismo español respecto del ámbito educativo es el problema de las escuelas católicas con la transmisión de la fe. En cierta medida, podría decirse que han fracasado. Han implantado modelos ejemplares de formación de la persona, pero se percibe una absoluta carencia respecto de la transmisión de la fe que se debe a varios factores, coincidentes y distintos: la crisis interna de reemplazo dentro de las congregaciones religiosas, unos modelos pedagógicos anticuados, dificultad de relación tanto con la familia como con la estructura diocesana, todo esto ha restado fuerzas en algo tan evidente como era que las escuelas católicas, además de formar buenos ciudadanos tenían que hacer la oferta de la transmisión de la fe, incluso ha habido casos en que se ha subordinado ésta a la instrucción civil. Se ha establecido la prioridad de una educación de calidad en detrimento de la transmisión de la fe.