La clave es no acompañarlas con alimentos fritos y evitar las salsas
La clave es no acompañarlas con alimentos fritos y evitar las salsas - ABC

«Una ensalada puede contener más calorías que una hamburguesa»

Los aliños, las salsas y los ingredientes pueden hacer que una inocente verdura acabe siendo más calórica que la comida rápida

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Son muchos los que, al sentarse y escudriñar la carta de un restaurante, se decantan automáticamente por la hoja que contiene las ensaladas. La excusa suele ser siempre la misma: «Estoy a dieta y no puedo cometer excesos».

Sin embargo, lo que muchos de ellos no tienen en cuenta son los ingredientes con los que se preparan estos platos, los cuales van desde inocentes nueces, hasta trozos de pollo empanados peligrosamente calóricos. Todos ellos hacen que, en algunos casos, un menú a base de verdura engorde más que comer o cenar una hamburguesa con queso.

Tal y como explica a ABC la nutricionista y «coach» nutricional Fanny Gambín Villa,, el problema no se halla en la lechuga o el tomate (los ingredientes básicos del plato), sino en lo que cada uno decide añadir a la ensalada con la excusa de «darle sabor». «Hay que tener en cuenta que la lechuga tiene unos 16 Kcal por 100 gramos y el tomate 20, por lo que apenas engordan, el problema son las salsas, los aliños y el resto de elementos que introducimos. Estos “acompañamientos” pueden hacer que una ensalada llegue a tener de 700 a 800 calorías», señala la experta.

Esta cantidad de calorías (y grasas) puede llegar a superar las que tiene una hamburguesa con queso de las diferentes cadenas de comida rápida (las cuales suelen contener entre 500 y 600) e, incluso, las de una pizza margarita (que suele contar con unas 680). Al menos, así lo afirman los cálculos de un nuevo estudio realizado por un grupo de consumidores británicos en el cual se señala, a su vez, que las ensaladas envasadas que se venden en los supermercados pueden llegar a contener hasta 800 calorías.

El número mágico de calorías

En palabras de Villa, otro de los problemas de este tipo de comidas tan calóricas es que nos impiden seguir las recomendaciones establecidas por los médicos y las asociaciones nutricionales para mantener una dieta sana y no subir de peso.

«Según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, una persona adulta debe comer al día entre 2.000 y 2.500 calorías. Este total debe distribuirse en 5 ingestas a lo largo del día. Pero de esta forma estamos comiendo de golpe 800 (o 1.500 si acompañamos este tipo de comida de un segundo plato y un postre)», añade la experta.

A pesar de que –según los nutricionistas- no es dañino darse estos «atracones» en contadas ocasiones, sí provocan que se suba de peso con cierta celeridad si se producen a menudo. Una repercusión que, en pleno abril y con la operación bikini en marcha, muchos querrán evitar.

¿Cuánto engordan los diferentes ingredientes?

El primer fallo que se suele cometer a la hora de elaborar una ensalada es regarla con demasiado aceite crudo. Un alimento que, aunque no es dañino para la salud, cuenta con una cantidad elevada de calorías.

«La cantidad calórica de una sola cucharada sopera de aceite de oliva es de –aproximadamente- 100 Kcal. Si le echamos entre tres y cuatro podemos hacer que aumente hasta las 400, y eso sólo con el aliño», determina Villa.

Lo mismo sucede con las salsas, las cuales –al estar hechas con, por ejemplo, nata o queso curado- pueden contar con desde 400 calorías por 100 gramos (en el caso de la salsa César) hasta 680 por 100 gramos si se apuesta por mayonesa.

Con los ingredientes que se añaden a la verdura sucede algo similar. Y es que, 100 gramos de jamón curado, pollo empanado y beicon cuentan respectivamente con 185, 250 y 670 calorías por 100 gramos. Tampoco evitan esta lista alimentos tan habituales en las ensaladas como el atún en aceite (200 calorías por 100 gramos) o los habituales picatostes (unas 400 por 100 gramos).

Por todo ello, Villa se limita a dar una sencilla recomendación: saber con qué acompañamos todos los alimentos que ingerimos. «Hay que tener cuidado. En España esto ocurre mucho con las legumbres, que tienen muy pocas calorías, pero se le aumentan a más del doble con las cosas que añadimos», finaliza la experta.