El consumo excesivo de alcohol es muy perjudicial para el hígado
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ALCOHOL

Una enzima intestinal puede ayudar a reducir el daño hepático provocado por el alcohol

La administración oral de la enzima ‘fosfatasa alcalina intestinal’ (IAP) antes o durante el consumo de alcohol previene los daños sobre el hígado

MADRIDActualizado:

Investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU.) han descubierto que una enzima intestinal que previamente había demostrado su capacidad para retener el paso de toxinas bacterianas al torrente sanguíneo puede servir también para reducir el daño hepático causado por el consumo excesivo de alcohol.

Concretamente, el estudio, llevado a cabo con un modelo animal –ratones– y publicado en la revista «Digestive Diseases and Sciences», muestra que el uso oral de la enzima ‘fosfatasa alcalina intestinal’ (IAP) impide el desarrollo de hígado graso asociado al consumo de alcohol.

Como explica Richard Hodin, director de la investigación, «el daño sobre el hígado es uno de los efectos más devastadores del consumo excesivo de alcohol y, por lo tanto, el bloqueo de este proceso podría salvar millones de vidas en riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas vinculadas con el consumo de alcohol, caso de la cirrosis o del cáncer de hígado».

Proteger el hígado

Investigaciones previas de los mismos autores revelaron que la toxina IAP ayuda a mantener una población microbiana intestinal sana bloqueando los efectos dañinos del lipopolisacárido (LPS), una molécula responsable de los efectos tóxicos de varias bacterias. Y que los efectos anti-LPS de la IAP podrían prevenir el desarrollo del síndrome metabólico, un conjunto de síntomas entre los que se encuentran la obesidad, las anomalías en el metabolismo de la glucosa y los lípidos y el hígado graso, que se ve favorecido también por una dieta rica en grasa.

Así, y ante esta situación,los autores evaluaron si la suplementación oral con IAP podría prevenir la enfermedad hepática asociada al consumo de alcohol, tanto desintoxicando el LPS liberado por las bacterias intestinales como previniendo su paso desde el intestino hacia el torrente sanguíneo que llega hasta el hígado.

El equipo llevó a cabo estudios con dos modelos de ratones en los que se evaluó tanto el consumo excesivo de alcohol episódico –bien con una única dosis elevada o con tres dosis administradas en intervalos de 12 horas– como el consumo crónico –representado con un consumo continuado a lo largo de 10 días.

El daño sobre el hígado es uno de los efectos más devastadores del consumo excesivo de alcohol
Richard Hodin

Los resultados indicaron que administrar la IAP antes o al mismo tiempo que una dosis de alcohol redujo los niveles de la enzima ALT, un signo común de daño hepático; disminuyó la acumulación de grasa en el hígado, el primer signo de enfermedad hepática alcohólica; y redujo la producción de factores inflamatorios.

Por el contrario, los animales que no recibieron la enzima antes o durante la dosis de alcohol se encontraron con elevaciones en el LPS circulante, una disminución de la expresión de las proteínas que mantienen la función de barrera del revestimiento intestinal, y un aumento de la inflamación intestinal. Asimismo, la administración de la enzima después del consumo de alcohol no tuvo ningún efecto protector.