Los agentes descubrieron cómo el chatarrero acumulaba miles de kilo de cobre en una parcela - ABC
Sucesos

Así roba la mafia del cobre y causa pérdidas millonarias en el campo sevillano

La Guardia Civil detiene a un grupo especializado de ladrones, con base en Sevilla, que operaba en todo el país

SevillaActualizado:

La sustracción masiva de cable de cobre en instalaciones agrícolas e infraestructuras claves como tendidos eléctricos o la red ferroviaria es un negocio que está en manos de bandas organizadas como demuestra la última operación de la Guardia Civil, que ha desmantelado a un grupo, con base en Sevilla, pero que operaba en todo el país.

Las cifras que se manejan en esta investigación, bautizada con el nombre de «Silver Sun», confirman un salto cualitativo importante en el tipo de delincuencia que vive del cobre: doce detenidos, nueve investigados sobre los que pesan órdenes de búsqueda, 82 robos que se habrían ejecutado en menos de un año por todo el país, más de cien toneladas de cobre sustraído y una sangría de pérdidas millonarias ocasionadas a empresas y particulares. Sólo en uno de los golpes causaron un agujero de 28 millones a la Comunidad de Regantes del Valle Inferior del Guadalquivir el año pasado. «A la factura en daños hay que sumar el lucro cesante. En este caso, el robo de cable provocó la paralización del suministro eléctrico y los campos dejaron de regarse. La consecuencia son cultivos que se pierden o que quedan afectados», señalan a ABC fuentes de la investigación.

De los doce detenidos, nueve han sido enviados a prisión. Todos ellos, a excepción de uno de los investigados, son de nacionalidad rumana. Afincados en la zona de la Esquina del Gato, en San Juan, y en los barrios periféricos de Valdezorras y la Bachillera, en la capital, tienen antecedentes por los mismos delitos. A pesar de haber caído en anteriores operaciones, han regresado al negocio sin problemas.

Entre los implicados que han sido enviados a la cárcel está el dueño de una chatarrería de la capital. La Guardia Civil detectó durante los meses que ha durado la investigación cómo le encargaba a los ladrones partidas de cobre; unos pedidos que hacía de manera regular y que permitió que en una parcela que tiene a su nombre, a las afueras de Sevilla, los agentes encontraran 7.000 kilos de cable que amontonaba en cajas a la espera de darle salida.

El dueño de una chatarrería de la capital les hacía encargo periódicos del preciado metal, que se puede vender en el mercado a cinco euros el kilo

La investigación en torno a este empresario y los ingresos de su chatarrería han llevado a los funcionarios policiales a contabilizar unos 80.000 euros en beneficios que habría obtenido con la venta del material que le conseguían los ladrones. Y esa cantidad, subrayan desde el seno de la operación, es sólo relativa a las transacciones que cerró en los últimos meses del año con empresas dedicadas al reciclaje del cobre.

Los miembros de la banda de ladrones, de edades comprendidas entre los 18 y los 30 años, trabajaban de manera muy organizada; nada que ver con los golpes improvisados a manos de delincuentes habituales.

Intensa actividad: dos robos por semana

Antes de actuar sobre un objetivo recababan toda la información posible sobre su ubicación geográfica recurriendo a dispositivos electrónicos o cartografía vía satélite para localizar dónde se podría encontrar el cobre. También disponían de una flota de vehículos con los que se desplazaban a los puntos de ataque. Furgonetas y coches que cambiaban cada mes para evitar que se quemaran. La Guardia Civil ha detectado rachas de hasta dos robos por semana ejecutados por esta banda.

Imagen de la cámara de seguridad que capta la entrada de los ladrones a una planta
Imagen de la cámara de seguridad que capta la entrada de los ladrones a una planta - ABC

Detrás de cada golpe había un trabajo de preparación. Muchas de las instalaciones donde han actuando tiene cámaras de seguridad, las cuales han servido para que los agentes vieran cómo se manejaban estos experimentados ladrones. Así han confirmado cómo podían dedicarle hasta tres días a analizar el objetivo y realizar incluso catas de cobre antes de cometer el robo. Esas catas consistían en analizar el cableado de la instalación que iban a sustraer. Hay empresas que están sustituyendo el cobre por aluminio para ahuyentar a este tipo de cacos.

Siempre de noche, se organizaban como comandos. Uno de esos equipos se encargaba de entrar en la instalación. A veces dejaban que saltaran los dispositivos de seguridad para que la Guardia Civil acudiera y diera el aviso por falsa alarma. Los días antes ya habían puesto a prueba esos sistemas y habían comprobado incluso el tiempo de reacción de la empresa de seguridad o de las patrullas policiales.

La investigación vincula a estos ladrones con robos cometidos en puntos tan distantes como Tarragona o Huelva. A veces la banda, dividida en equipos, robaba un mismo objetivo y en otras ocasiones asaltaban dos instalaciones a la vez. El pasado 21 de febrero la Guardia Civil decidía intervenir de manera simultánea en la A-4 y la A-92. Las patrullas esperaron que los ladrones regresaran de atacar una planta fotovoltaica en Almodóvar del Río (Córdoba) y otra que está en la Aldea de Santa Ana (Málaga). En la carretera, la Guardia Civil les cerró el paso. Nueve de ellos consiguieron escapar.