Francisco Muñoz Pérez se ha jubilado tras más de cuartro décadas impartiendo clases a los niños de Arahal C. G.
ARAHAL

Francisco Muñoz Pérez, más de cuatro décadas impartiendo su sabiduría a los niños de Arahal

El maestro, muy querido en la localidad, ha alcanzado la edad de la jubilación, dejando atrás una carrera que comenzó en el año 1976

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Corría el año 1976, recién comenzada la Transición española, cuando un joven Francisco Muñoz Pérez, con solo 21 años, comenzaba de manera oficial su profesión. Era maestro y dice que lo fue desde su nacimiento.

42 años después, este profesor se acaba de jubilar coincidiendo con el final de las clases. Él dice que el mejor de todos los recuerdos que se lleva es el cariño que demuestran las familias cuando va por la calle. Y destaca la respuesta que le dio un alumno cuando le dijo que tenía muchos años para seguir dando clases. «La edad es solo un número, maestro».

Quienes lo han conocido, que son muchas generaciones de arahalenses, saben que pocos maestros han dejado las semillas de conocimiento como lo ha hecho Francisco Muñoz Pérez. Aun así, en sus cuatro décadas de profesión, lo más destacado es que ha conseguido imprimir a la enseñanza su eterna generosidad e inteligencia, razón por la que se ha convertido en maestro de maestros.

Su compañera durante unos años del IES Europa, Inmaculada Sánchez-Cerrudo, lo ha descrito como «un hombre del Renacimiento, ya que cualquier cosa que se pusiera a hacer, la hacía de forma magistral». Porque Francisco, Paco como también lo nombran, no sólo ha sembrado semillas en el alumnado sino en la mayoría de sus compañeros.

Ha estado dando cursos para los Centros de Profesores de toda la provincia sobre la aplicación de las nuevas tecnologías en las aulas u ofreciendo charlas que han hecho posible que lo reconozcan en cualquier punto de la provincia de Sevilla.

Su inteligente sentido del humor ha sido una máxima en su vida personal y profesional. Capaz de imprimirlo tanto a la hora de dar clases como ante cualquier charla dedicada a profesionales. El Centro de Profesores de Alcalá de Guadaíra, al que pertenece, lo ha llamado varios años seguidos para que contase su experiencia a nuevos profesores tanto de Primaria como de Secundaria, aunque él pertenece a la primera de las etapas de la ESO.

«Todavía recuerdo la primera vez que me llamaron para dar una charla en Alcalá, me lo dijeron de tal manera que parecía algo sin importancia y cuando llegué me encontré un aula magna donde había al menos 300 profesores», cuenta Francisco.

Ese día llevaba preparada la charla con imágenes que debía proyectar y todo fueron problemas técnicos. Pero con su natural forma de ser resolutiva, fue capaz de conseguir que los profesionales «dejaran de corregir exámenes, que era lo que una parte estaba haciendo cuando empecé, y escucharan lo que tenía que decirles». Empezó contando una anécdota para dejar claro que él era sobre todo un maestro optimista. Nada podía impedirle dar una clase, ni siquiera la falta de interés de un auditorio.

Y ha sido así desde sus inicios, cuando daba clases en el CEIP El Ruedo o en el Sánchez Alonso. En Radio Paz, la emisora escolar de este último centro, lo ha entrevistado recientemente su propio alumnado del otro centro donde ha pasado los últimos 19 años, el IES Europa, y fue una de las sorpresas del programa.

Después llegó parte de su familia, su mujer Mari Barrera y su hija Marta Muñoz, mientras su otra hija, Ana, entraba por teléfono. «Padre de 10», padre y maestro a partes iguales, familiar, cariñoso, comprometido, poeta (cualidad que ha resaltado su compañero y amigo Juan Bascón) han sido algunos de los calificativos que han abrumado a un hombre con lágrimas en los ojos al que, sobre todo, «echaremos mucho de menos».

Un detalle de sus alumnos como despedida
Un detalle de sus alumnos como despedida - C.G.

A la entrevista asistieron también otros dos maestros ya jubilados, emblemáticos en la historia de la enseñanza en Arahal por diferentes razones, Luciano Marín y Rogelio Carmona.

Ambos explicaban que a «Francisco los centros donde ha estado le deben mucho, entre otras cosas, la incorporación a las aulas de las nuevas tecnologías hace ya unos años». Incluso ha sido maestro para sus propios compañeros a los que estos avances les han cogido con más edad.

Él insiste en que es un puzle de todos los buenos profesionales con los que ha trabajado. Y, cuando alguien le pregunta cómo ha conseguido el cariño de alumnos y familias, dice que ha evolucionado con ellos y se adaptado a los nuevos tiempos.

«Que una madre o padre vaya a la directora del instituto a decirle que quiere que a su hijo yo le dé clases es una de las mejores satisfacciones que me llevo». Y han sido muchas las familias que lo ha hecho porque dar clases con Francisco Muñoz era una experiencia cada día.

Resumir la carrera de este profesional resulta complicado. Desde el departamento de Ciencias Naturales, ha conseguido que miles de niños de Arahal aprendan con clases prácticas el respeto por los animales y la naturaleza. Era fácil verlo por el pueblo rodeado de alumnos a los que le explicaba cuál era el árbol del amor o cuál es la característica principal del hábitat de los aviones, aquellos pájaros urbanos que se confunden con las golondrinas.

Durante los últimos años, ha llegado a montar un laboratorio en una de las aulas del IES Europa. Ranas, gusanitos de cera, tortugas, peces, ratones y hasta pollitos que han salido de una incubadora realizada por él mismo.

Por todo esto y más, el nombre de Francisco Muñoz Pérez estará escrito con letras de oro en la historia de la educación de Arahal. «Me voy ya porque quiero que me recuerden como un maestro con pasión por la enseñanza hasta el final y temo que, si sigo, me canse y termine con esa imagen», acaba explicando el maestro con la emoción reflejada en su clara mirada.