Simulacro de Maremoto
«¡No me puedo mover!», rescate de película a los heridos en un edificio desplomado durante el 'tsunami' en Cádiz
Bomberos y efectivos del 061 participan en el simulacro de maremoto, rescatando a personas atrapadas en una nave de la Zona Franca
Cádiz
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Iniciar sesiónUna hora después de que el Instituto Geográfico Nacional alertara al Grupo de Emergencias de Andalucía sobre un terremoto en alta mar y de que se enviara el mensaje ES-ALERT a la población civil, una gran ola golpeó con fuerza la ciudad de Cádiz, azotando violentamente sus edificios. En una nave del Consorcio de la Zona Franca, una decena de trabajadores quedó atrapada entre los escombros y la maquinaria que se desplomó al suelo.
Minutos más tarde, y a toda velocidad, llegan los bomberos para rescatar a los heridos. «¡No me puedo mover, no me puedo mover! Me duele la pierna», grita uno de los actores que participan voluntariamente en el simulacro. Los bomberos tranquilizan primero a los heridos, aseguran la zona y, con sumo cuidado, comienzan la evacuación. Analizan las lesiones y comprueban si algún órgano vital está afectado. No pueden cometer un error: hay vidas en juego.
Una vez que comprueban que el herido puede ser trasladado, lo colocan en una camilla y lo sacan de la nave para que pueda ser atendido por el 061. El equipo de sanitarios se encarga de tratar a los heridos, curar las lesiones superficiales y proporcionar los primeros cuidados. Posteriormente, son trasladados en ambulancia al hospital.
Ayuda de perros
No todos los heridos eran visibles para los bomberos; hasta tres personas habían quedado sepultadas bajo los escombros. Para su rescate ha sido imprescindible la labor de la unidad canina, que colaboró activamente en localizar y salvar a estas víctimas.
Los perros de rescate de los bomberos son auténticos especialistas en localizar personas atrapadas bajo escombros o en zonas de difícil acceso. Entrenados para detectar olores humanos incluso entre polvo, escombros y materiales colapsados, se mueven con agilidad y precisión, guiados por sus manejadores. Una vez que encuentran a una víctima, alertan con señales específicas, como ladridos o cambios de comportamiento, permitiendo a los bomberos concentrarse en excavar con seguridad y rapidez.
Un efectivo de los bomberos va marcando con un spray de color rosa la zona en la que el perro ha detectado que hay un herido para que el resto de compañeros puedan rescatarlo.
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