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Ernesto Agudo
MasterChef

Marta, ganadora de «MasterChef»: «He sufrido muchísimo, antes de cada prueba estaba muerta de miedo»

La madrileña, de 23 años, asegura que el concurso le ha enseñado que «con trabajo duro se puede conseguir cualquier sueño»

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Marta tiene 23 años y, aunque el público no conoce su apellido (Verona) y aún no ha terminado los estudios, es la nutricionista más famosa de España. La noche de lunes la coronó como la ganadora de «MasterChef 6» después de imponerse en la final a la cubana Kettty. Era la gran favorita casi desde el primer día. El público y las cámaras la quieren por igual –a ella le preocupa incluso quedar como «repelente»– y Jordi Cruz, el juez del concurso de TVE con más fama de duro, le dedicó unas palabras de elogio, como cocinera y como persona, que no se habían escuchado en las ediciones anteriores del programa de Shine Iberia.

«Fue el momento más bonito de todo “MasterChef”, después de tres meses de tanto esfuerzo, de tanto sudor y tantas lágrimas», asegura la madrileña. «Porque lo he pasado muy mal», prosigue. «He sufrido muchísimo, aunque siempre he tratado de mostrarme positiva, de enseñar mi mejor cara, pero yo antes de todos las prueba estaba muerta de miedo. Y de repente ves las palabras de Jordi, en las que valora todo lo que has hecho e incluso te das cuenta de que te ha observado o ha visto cosas de ti que tú no sabías que estaba viendo. Porque para mí es importante el compañerismo, pero ellos tampoco ven eso. Que de repente también valoraran esos aspectos de mí y cómo soy como persona lo agradecí muchísimo».

Autocrítica e insegura

La última ganadora de «MasterChef» insiste en que no es perfecta y en que su emoción era verdadera cuando avanzaba imparable hacia la final: «De verdad que dudaba tanto. Me lo ha dicho mucha gente, sobre todo para pasar como finalista. Lloré muchísimo ese día. Pensaba que iba a abandonar yo. Lo tenía muy claro. Desde fuera la gente pensaba que era muy claro que se iba a ir Dani. Pues no. Tengo ese hándicap, en la cocina y en muchos aspectos de mi vida, y es que soy muy crítica conmigo misma y muy insegura. Vengo de hacer exámenes en la universidad y estaba nerviosísima, porque pensaba que iba a suspender. Yo he sido la primera sorprendida de ser la ganadora de “MasterChef”».

Estos fueron los platos que preparó Marta en la final
Estos fueron los platos que preparó Marta en la final-Ernesto Agudo

Otras pequeñas imperfecciones, prosigue, consisten en que actúa y habla «antes de pensar». «Eso me ha perjudicado en las pruebas de exterior, en las que cocinas a muchísima velocidad. Me pasó el día que me tocó hacer un postre con Oxana y no nos salía ni a tiros. Y no conseguía remontar. Es porque tengo ese defecto. En vez de pararme y comprender la elaboración, directamente me ponía a cocinar. Soy muy impaciente».

Como es evidente que inteligencia no le falta, Marta también es consciente de sus virtudes, como la capacidad de no venirse abajo cuando se le cayó parte de un plato en la final y tuvo que empezar de nuevo: «Estábamos siguiendo a un chef y tienes que ser muy ágil, no puedes perder ni un solo dato, ni auditivo ni visual. Si a esa complicación le añades que se te cae una elaboración y tienes que repetirla... Corrí muchísimo. El concurso me ha enseñado a ser perseverante, que si trabajo duro puedo conseguir cualquier sueño. Conseguí ser finalista solo por trabajar duro y me dije: hoy no puedo ser menos ni de broma. No voy a dejar de vivir la final porque se me caiga una elaboración, porque me muero».

Soñadora confesa, la cocinera desveló también que su mayor sueño «es tener un catering de comida saludable en el que cocina y nutrición estén integrados». Como le gusta hablar y explicar, siempre a velocidad de vértigo, le encantaría hacer además talleres de cocina y nutrición, «ir cocinando con una lógica nutricional, saber por qué juntamos ciertos alimentos, explicar a la gente que se puede comer rico y sano… Me encantaría invertir el premio en montar mi catering», resume.

¿Más reality o cocina?

Marta sabe que algunos critican el programa porque a veces pesa más la parte de reality que de concurso culinario, pero tiene claro qué es lo importante: «La suerte es que al final solo nos ven cocinando y lo que se debate dentro del programa es el cocinado. Nunca me he sentido en un reality. Se muestran tus emociones durante el cocinado, pero eso no es algo íntimo de la persona. Sí que muestra cómo es tu carácter cuando trabajas en equipo o en situaciones difíciles. Estoy contenta de cómo afronté los problemas».

Un espectador poco avisado también podría confundirse si solo hubiera visto la prueba final, entre dos chicas guapas y jóvenes. En la última edición ganó Jorge, otro chaval que destaca por su belleza. ¿Cuenta el físico? «Estoy segurísima, por Ketty y por mí, de que nosotras hemos llegado a la final por cómo cocinamos. El factor físico ha sido una casualidad. Yo he podido ver el menú de Ketty y el mío y todo el trabajo que hay detrás no tiene nada que ver con otros factores. Yo sí que creo que es un concurso de cocina», asegura la última ganadora.

Marta, de hecho, valora por encima de todo la posibilidad de aprender. Cuando pasó a la final con Ketty se emocionó porque por por fin podría pagarse los estudios de cocina. Después de ganar lo pone muy por encima el premio en metálico consguido: 100.000 euros: «Valoro muchísimo estudiar. Es lo más valioso que tenemos. Poder formar tu mente es algo que dura para siempre. Estudiar en una universidad como el Basque Culinary Center es para mí una oportunidad que valoro muchísimo. Sé lo que cuesta», sentencia.